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Este vídeo de nuestros hermanos de «Catholic Stuff», habla de un tema muy actual, aunque muchos no lo creamos: el martirio.

Si abrimos un libro de historia y buscamos los siglos I-VI d.C. no nos parecerá extraño encontrar narraciones de persecución a la Iglesia y de martirio de cristianos que no quisieron renunciar a su fe. El mismo Pedro o Pablo de Tarso fueron perseguidos y atacados, murieron en martirio por su fe.

Esto hace parte de la historia y muchos pensamos que al hablar de martirio, hablamos de algo que se ha superado. Pero la realidad es otra, actualmente muchísimos cristianos, por no hablar de los fieles de otros credos, están viviendo la experiencia del martirio cruento e incruento. Es decir algunos con la muerte y otros con sufrimientos y persecuciones.


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¿Qué hace que en pleno siglo XXI esto siga ocurriendo?

Ahora bien, esto debería ponernos a meditar sobre varios interrogantes: ¿Qué hace que en pleno siglo XXI, época del desarrollo tecnológico y científico esto pase? ¿Qué hace que en el siglo de las revoluciones en busca de la paz, todavía se estén dando martirios del tipo de los de los primeros siglos? Y aún más interesante ¿Qué lleva a tantas personas, en su mayoría jóvenes, a llegar hasta el punto de dar la vida por su fe?

«No somos sus enemigos… Sí lo son»

Estas palabras me llevan a pensar en una frase de la Divina Comedia de Dante que reza así: «Los peores lugares del infierno están destinados para aquellos que callan en épocas de injusticia». Porque es a esto a lo que estamos llamados como cristianos, a no guardar silencio y algunas veces esto es lo que nos encasilla en supuestos «enemigos» de quienes no comparten nuestra fe.

Pero más que ser esos supuestos enemigos, lo que deberíamos ver es que se hacen enemigos de lo que profesamos en la fe. Del estilo de vida que buscamos llevar, de la moral a la que Jesús nos ha llamado.

Es nuestra manera de ser y vivir la que les desagrada. Pero si vamos más allá, cómo vivimos y cómo buscamos ser sino es en Jesús, es decir en el amor y la verdad ¿Será que el mundo se hace enemigo del amor y la verdad?

¿Para qué sirve tu sacrificio?

Como decía al comienzo, hay mártires cruentos e incruentos. Ambos están sacrificando su vida, su comodidad, dando todo por amor a Jesús y sus hermanos. No podemos creer que mártir es solamente quien muere por no renegar de su fe. Mártir también es el joven que va clandestinamente al grupo de catequesis o de jóvenes, porque sus padres profesan otra fe o simplemente no creen.

Mártir es la señora que pasando por dificultades enormes de violencia o de pobreza, sigue sacrificándose para poder visitar a los enfermos. Mártir es la madre que a pesar de la presión familiar, social y económica, sigue luchando por su bebé y descarta el aborto.

Mártir es también aquella persona que aun en medio de las críticas del ambiente y del rechazo que pueda causarle, sigue promoviendo la verdad y los valores. De esta manera hay miles de mártires en estos tiempos, que diariamente rechazan las comodidades y la tranquilidad, y dan la vida por amor a Jesús.

Eres semilla

Tú y yo estamos pasando o hemos pasado por experiencias de martirio, y estamos llamados a seguir dando testimonio de la fe que profesamos. Es normal que en algunos momentos esto nos cause temor, dudas o incertidumbre. Está totalmente permitido sentirlo, aunque debemos evitar que esto nos paralice, porque la fe es algo que nos impulsa a seguir adelante en todo momento.

Seguros de que nuestro sacrificio, por más pequeño que sea, es siempre semilla de cristianos. Es decir, cada acción que hacemos por amor a Jesús, a la Iglesia y a los hermanos, es un grano de arena en la instauración del Reino de Dios en la tierra.

Te animo a seguir luchando en el camino de santidad. Si sientes miedo o dudas, no te preocupes, solamente mira a Jesús y háblale… Él hará el resto. No olvidemos las palabras del Papa emérito Benedicto XVI: «El Reino de Dios es el mismo Jesucristo».

martirio, ¿Martirio en pleno siglo XXI? Esto no es solo cosa de santos, todos podemos sufrirlo