El número de seguidores en redes sociales, parece ser hoy el equivalente al nivel de aceptación que tenemos dentro de la sociedad. El video que compartimos a continuación nos demuestra que la felicidad de muchos, se basa en la cantidad de personas que los siguen, sin importar a qué precio consigan a estos «fans», que se convierten en el único motivo que puede impulsarlos a cometer cualquier tontería con tal de estar en boca de otros. Una reflexión para meditar en lo superficial que pueden llegar a ser nuestras vidas. (No te rías de a mucho, el final del video es «aplastante»).



Luego de haber reído y después poner cara de tragedia, estas son algunas reflexiones que podemos sacar del video:

¿Sin seguidores mi vida es una desgracia?

Las redes sociales nos han impulsado a creer en la idea equivocada de que todo es felicidad y placer. De que además de tener que ser perfectos físicamente, nuestros viajes, pasatiempos, comidas y amigos, también lo deben ser. Adoptar este pensamiento solo significa que percibo la vida de una forma meramente superficial, en la que no tengo metas, objetivos o sueños por alcanzar (tener un millón de seguidores no cuenta como sueño).



Culpar a la tecnología es igual que intentar hablarle a una pared, no tiene sentido ni razón de ser. La única culpa la tenemos nosotros, con el inadecuado uso que le hemos dado. Es cierto que sentirnos queridos y aceptados por los demás es importante, a nadie le gusta ser excluido o menospreciado, pero el problema radica en querer llamar la atención a cómo de lugar, sin tener ningún objetivo más que el de ser reconocido. Si quieres convertirte en un influencer, anda ¡claro que si! pero primero piensa ¿Qué clase de influencer quiero ser?, ¿contagiaré a las personas de cosas buenas?, ¿me verán como un ejemplo de entrega y servicio?, ¿querrán intentar arriesgarse a ser mejores personas con mis actos?

¿No soy suficiente para nadie a no ser que protagonice una tragedia?

Curiosamente entre más retorcida, trágica o grotesca sea la historia, más seguidores se pueden alcanzar. Y la muerte se convierte en la cereza del pastel cuando de fama se trata, por eso vemos que cuando algún famoso muere su reconocimiento alcanza niveles que tal vez nunca imaginó estando vivo, las redes revientan con comentarios, shares y likes cada vez que alguien muere o comete suicidio.

Es triste ver cómo respondemos ante la tragedia de otros y no me refiero a compadecer al que sufre o a unirnos al dolor de alguien que verdaderamente encara una catástrofe, sino al hecho de consentir el morbo de estos hechos, de aceptar que otros cometan cuanta bobada se les pasa por la cabeza, de aplaudir y alardear al que se humilla, de alabar la vanidad, la superficialidad, el vacío y la inconsciencia de los actos. Ser un influenciador también es una gran responsabilidad, porque miles de personas te tienen como referente, para bien o para mal y desafortunadamente así como podemos lograr unir masas enteras con buenos motivos, también es posible destruir la integridad de un ser humano.

¿A donde van a parar los miles de seguidores cuando mi vida ya no es tan interesante?

Este video nos motiva a pensar en el plan de vida que tiene cada uno. ¿Sabemos hacia donde vamos?, ¿entendemos cual ha sido el propósito con el que Dios nos ha traído al mundo? o ¿solo vamos por la vida esperando que algo interesante nos suceda? Nuestros actos deben tener un por qué y un para qué, si nos ponemos a pensar qué sucede cuando dejamos de ser tan «atractivos y llamativos» para otros, probablemente el interés de nuestros amados seguidores se traslade a la cuenta de un personaje que tenga más qué dar.

La felicidad no se mide en números. Puede que valoremos y le guardemos mucho cariño a cada uno de nuestros seguidores (lo cual está muy bien), pero lo que hay que entender es que el bienestar, la felicidad plena, el amor y el equilibrio mental y emocional no pueden depender únicamente de esta cifra.

Por último quisiera que reflexionaras en estas preguntas: ¿Conoces a cada persona que te sigue en redes sociales o aceptas al que venga?, ¿tus publicaciones impactan positiva o negativamente a los demás?, ¿te sientes orgulloso del ejemplo o la imagen que has transmitido a través de tus redes?

Recuerda que el plan de Dios es mil veces mejor que el que trazas en tu mente, sé un influenciador pero de los que vale la pena seguir 💪 Comparte este post con tus amigos (en especial con los que se atormentan por el número de seguidores) 😂