*Advertencia de spoilers 

La iglesia cristiana, no católica, nos aventaja ampliamente en producción de material cinematográfico. Una de las últimas superproducciones cristianas que llegaron a la pantalla grande plantea una situación un tanto particular, pero no por eso menos interesante.



«Una entrevista con Dios», un film de la productora que hizo «San Pablo, apóstol de los gentiles», cumple con los objetivos de la empresa de «producir material que entretenga y dispare conversaciones sobre la vida, la fe y las relaciones interpersonales».

Paul Asher (Brenton Thwaites) es un teólogo y periodista del prestigioso diario «The Herald», encargado de la sección de fe del periódico. Después de cubrir una noticia sobre la gente creyente que lucha en Afganistán, Paul vuelve a su hogar con una fe sacudida por todo lo que acababa de presenciar en el Medio Oriente y un matrimonio que se cae a pedazos. Como si eso fuera poco, un sujeto se le presenta como Dios, prometiéndole tres entrevistas de media hora cada una, tema libre.



Reflexión sobre la salvación

La película gira alrededor de estos tres diálogos, cargados de temas actuales. En boca de David Strathairn (actor que hace de Dios/ el hombre), uno reflexiona sobre la salvación, la relación con Dios y la muerte.

Si bien la película tiene mucho de bueno, hay un par de cosas que no terminan de cerrar y hay que tener cuidado a la hora de verla. Los guionistas se tomaron de poner en boca de Dios que Él era «más vengativo» en el Antiguo Testamento. Hubiera estado bueno que, a la hora de citar al creador, se limitaran a lo que verdaderamente dijo. Hay también otros diálogos sobre Antiguo y Nuevo Testamento que realmente sobran y le sacan brillo a la película.

Si se logra reconocer lo malo de la película y superarlo, lo bueno deja mucho en el plato para discutir. Estos serían los puntos que me parece que vale la pena rescatar:

1. ¿Somos realmente libres?

El libre albedrío ¿mito o realidad? Si Dios sabe lo que vas a hacer… ¿eres realmente libre? En el primer diálogo entre los dos protagonistas de la película, Paul pregunta ¿existe el libre albedrío?, ¿cómo lo reconciliamos con la Voluntad de Dios?, «Por supuesto que existe», responde el personaje de Strathairn, «el cimiento de todas las leyes humanas son el libre albedrío. Imagínate ir delante de un juez y decir que eres inocente porque Dios me obligó a hacerlo». Después agrega «Mi voluntad y la libertad humana no se contradicen porque no son dos versiones de la misma cosa, pero encajan perfectamente juntos».

La libertad es uno de los regalos más grandes que Dios nos da. Con ella, podemos dejarle actuar a través nuestro, o cerrarnos a su amor y así provocar la «entrada» del mal en el mundo. Todo esto lo desarrollan mejor en el último diálogo.

2. La salvación del alma

La salvación no es una carga, es un regalo. Paul se queja de que todos los días siente que su obrar es puesto debajo de una lupa para ser examinado, que eso te saca paz. En definitiva, que la salvación realmente es una carga. Y si bien es cierto que para salvarse hay que cargar la cruz, la carga no es la salvación en sí.

Nuestra vida no es una audición para la vida futura. Si nos ocupáramos de velar por la justicia y la pureza de nuestros corazones, mantenida en el amor a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a uno mismo, la salvación vendría sola. Buscar el Reino de Dios no significa dar vuelta a cada piedra, buscar en los armarios hasta encontrarlo. El llamado a buscar el Reino de Dios y su justicia es un llamado a eso: vivir nuestra vida de acuerdo a lo que Dios planeó para nosotros. Así, y solo así, es que nuestra alma se salvará.

3. El mal en el mundo

Es innegable, muchas veces hay ausencia de Dios en el mundo. Esa falta del «bien» más grande, lo bautizamos «mal». El mal existe, pasa todos los días. Las cosas malas suceden todo el tiempo, todos los días. Cada minuto de cada día, y es muy triste. Pero la verdad es que la mayoría de la gente solo se fija en las cosas malas cuando le suceden a ellos, y tal vez esa es la parte más triste de todas (dice el personaje de Dios en la película).

Después, al ser interrogado sobre por qué no nos ayuda, responde «Escucho todo ¿Por qué hay guerra, hambruna, pobreza, enfermedad, incendios, inundaciones, y un niño que desaparece, un hombre que pierde la esperanza?»

— ¡Haz algo! Exclama Paul

— ¡Sí, haz algo!, responde. Tienes más poder del que crees. La comida se puede cultivar, las enfermedades se pueden curar. Las guerras terminan. Un veterano puede ser ayudado y un matrimonio se puede salvar. Cuando me preguntan por qué sucede todo esto, comiencen por mirarse los unos a los otros». En palabras de Jordan Peterson: «Ordena a la perfección tu casa antes de criticar al mundo».

Además de estos puntos, la página web oficial de la película ofrece una guía para discutir lo visto que vale la pena revisar si tienes buen manejo del inglés. Si ya viste la película, déjanos saber qué piensas en los comentarios.