Siempre me ha disgustado la gente que hace spoiler en las películas. Pero hoy te voy a contar unas cuantas cosas que no puedo dejar pasar de una película que, por mucho que te cuente, vale la pena que la veas: «Las nadadoras».

«Las nadadoras» de Sally El Hosaini —hoy está entre las más vistas de Netflix— es una película que está basada en la historia real de dos hermanas, Yusra y Sara Mardini. Ambas son nadadoras que tienen un padre que las entrena para que sean representantes de su País, Siria, en diferentes competencias.

Yusra, la hermana menor, es más disciplinada y tiene claro su deseo de competir en los juegos olímpicos. Sara es un poco más relajada, pero es una joven fuerte y con gran determinación. 

La guerra cambia los planes 

Cuando estalla la guerra civil en Siria, las jóvenes se ven inmersas en grandes dificultades, dudas e incertidumbre referente al futuro. Cada día, la situación se complica más. Fue impresionante ver cómo, aun en las mayores adversidades, las personas intentaban mantener algo de normalidad en las vidas.

Me hizo preguntarme muchas cosas, empezando por mi actitud frente a la guerra. Y a cuestionarme cuál es mi actitud frente a una que se está viviendo no muy lejos de donde vivo (España). Es verdad que España no está al lado de Rusia o Ucrania, pero pienso en las personas que pueden estar viendo caer las bombas a unos kilómetros de distancia y aun intentando escribir algún trabajo para entregar en el colegio o en la universidad.

No pude dejar de pensar en las personas que están sufriendo la crueldad de la incertidumbre o del miedo por la vida de sus seres queridos. 

Dos heroínas

Estas dos jóvenes, después de muchas discusiones, ven cómo se va deteriorando la situación en su país. Un país que amaban y del que estaban orgullosas. Un país que deseaban representar, del que no querían irse.

Deciden, contra viento y marea y sabiendo las grandes dificultades que les esperaban, dejarlo todo e irse a buscar un «mejor futuro». O mejor, un futuro en el que la muerte y las noticias de muertes de amigos o conocidos no llegaran a diario. 

Me imagino la situación de dejarlo todo atrás, de decidir dejar a tu familia, de dejarlo todo para ir a buscar algo mejor para todos los que amas. Una situación en la que realmente te tienes que despojar de todo lo que amas y despedirte de tu familia sin saber si esa es la última vez que los vas a ver en la vida.

Se me desgarra el corazón al pensar la forma en la que tantas familias se separan por causa de la guerra. Yo me separé de mi familia y me dolió en lo más profundo de mi corazón, pero yo estaba segura de que ellos vendrían a verme. Estas dos jóvenes no tenían ni idea y fueron tan valientes al dejarlos para abrirles la puerta a la vida, a una mejor vida en Europa.

No quiero contarte la razón por la que las llamo heroínas. De verdad tienes que ver la película «Las nadadoras» y cuando la veas entenderás la fuerza que demostraron dos pequeñas jovencitas que, tras llegar a tierra firme, se vieron rodeadas por millones de chalecos salvavidas. Estos representan la cantidad de personas que han huido y siguen huyendo de sus países, de su tierra, de su cultura, para llegar a países y ciudades en las que muchas veces no son deseados.  

Valentía y determinación

He quedado completamente admirada de la fuerza de Yusra, de su determinación, del ejemplo que me ha dado para comprender que realmente no son las circunstancias adversas las que determinan lo que hacemos. Y que, aun en las peores situaciones, somos libres de decidir sacar lo mejor de nosotros mismos.

Ella tomó la decisión de seguir adelante, de seguir entrenando en situaciones en las que todos entenderían que no lo hiciera. Ella quiso tomar las herramientas que tenía disponibles para seguir adelante con su sueño y ser resiliente. De levantar la cabeza y ser un orgullo para quienes la conocían.  

Los refugiados… una situación actual para reflexionar

La película «Las nadadoras» me ha despertado ante una realidad que tengo en mi entorno día a día. Las personas que hemos dejado nuestros países lo hemos hecho buscando un mejor futuro. Es duro dejar atrás a nuestras familias y toda nuestra vida.

Siendo duro – que lo es – no me imagino la situación de tantos que se van sabiendo que no pueden regresar. Quienes realmente lo han perdido todo. No me imagino por lo que puede estar pasando una persona para decidir montarse en una barca insegura y sin ningún tipo de seguridad, sabiendo que no existe la opción de regresar. Y no me imagino mi vida sintiendo que no pertenezco a ningún lugar, pensando que no tengo un país y que en el lugar en el que estoy, algunos ni siquiera me quieren ahí.

Creo que esta película ayuda a reflexionar sobre la situación de muchas personas. Y en nuestra misma respuesta ante la situación de tantas personas que lo han perdido todo. Personas que nos necesitan y a las que podemos decidir ayudar. No solo donando dinero o tiempo, sino tratando de vivir las obras de misericordia y amando de la misma manera que Jesús amó a los extranjeros.