película wonka

El personaje del chocolatero Willy Wonka ha estado presente en la vida de muchas generaciones de niños. Desde los libros de Roald Dahl (1964 en adelante), pasando por la película del año1971 y la película de Tim Burton del 2005, hasta estar presente en otras generaciones más jóvenes con la película Wonka, de finales del año 2023.

En este caso, la película-musical Wonka (2023) es una precuela de la del año 1971. Es decir, narra cómo Willy Wonka se hizo el chocolatero más exitoso del mundo. Viendo los inicios de la carrera chocolatera de Willy Wonka, nos percatamos en esta película de algunos aspectos de la biografía del personaje que pueden ayudarnos a vivir una vida más cristiana.

¿Me acompañas a reflexionar sobre estos aspectos de la vida de Wonka?

La película Wonka, la importancia del amor y la relación con el prójimo

Los orígenes de Willy Wonka no fueron fáciles. Tuvo que enfrentarse a muchas dificultades. Sobre todo, a tres chocolateros afamados y adinerados que le hacían la vida imposible.

Un joven como Wonka llegaba a una nueva y hostil ciudad con «doce soberanos de plata en el bolsillo y un sombrero lleno de sueños» (A hatful of dreams) vivió en el principio una situación de crisis en su vida.

No tenía dinero, no tenía amigos, no tenía familia, ni tampoco un lugar donde dormir. Sin embargo, sí tenía un sombrero lleno de sueños que no iba a dejarlo atascado en su desfavorable situación.

Las dificultades de Wonka fueron superándose por él gracias a los amigos que se hizo en la lavandería donde estaba esclavizado: Noodle, Abacus, Piper, Larry y Lottie.

A pesar de ello, la amistad y el amor al prójimo pudo superar las fronteras de la maldad. Wonka pudo, por lo menos, comenzar a emprender su proyecto de hacer el mejor chocolate del mundo.

En este punto de la película, resuenan en nuestros oídos cristianos las palabras del Santo Evangelio: «No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos» (Jn 15, 3). Como seres humanos debemos ser conscientes de nuestra condición de seres imperfectos. Si bien Nuestro Señor nos regala dadivosamente dones incontables, es inevitable no contar con el prójimo en nuestras vidas.

¿Acaso pensaban que el exitoso chocolatero Willy Wonka logró todo él solo? ¡Para nada! Él dio la vida por sus amigos, quiso liberarlos de esa esclavitud a la que estaban sometidos y ellos decidieron ayudarlo, con sus divinos dones, para que logre su sueño de vender chocolate y hacer feliz a la gente.

Como dice el Papa Francisco en Fratelli Tutti (68): «[…] hemos sido hechos para la plenitud que solo se alcanza en el amor».

El amor verdadero trasciende fronteras

Sabemos que en nuestra peregrinación por la tierra algunos seres queridos nos dejan de acompañar porque se van al encuentro con el Señor. Esta situación puede ser dolorosa en un principio, pues queremos que nos acompañen toda la vida, pero Nuestro Señor es sabio y tiene decidido cuándo llevarnos con Él.

Sin embargo, el amor que nutrió las relaciones con nuestros seres queridos, cuando es puro y verdadero, trasciende todo tipo de fronteras. El mutuo amor entre la madre de Wonka, Missy Wonka, y él es un amor verdadero que nos deja un bello mensaje. 

Hemos dicho anteriormente que Wonka llegó a esa nueva ciudad con un sombrero lleno de sueños, pero sin dinero. Desde esa actitud de tomar la vida ya se puede ver la presencia del amor de la madre en la crianza de Wonka.

Una de las frases que la madre le dice a Wonka cuando era niño es: «Todo lo bueno comienza con un sueño, así que conserva el tuyo». Su sueño era hacer feliz a la gente con su chocolate, como él lo fue cuando era niño con el chocolate de su madre.

El valor de la crianza

La pasión por el chocolate se la despertó su madre desde niño, quien amorosamente le hacía el que, para él, era el mejor chocolate. El niño Wonka alguna vez le pidió a su madre que le dijera su ingrediente secreto, pero ella le dijo que cuando sea más grande, ya que era joven para entenderlo.

Wonka, ya grande, comprende cuál es el secreto para un buen chocolate: «El secreto no es el chocolate, sino con quién lo compartes». El amor más bello y puro es el de una madre por sus hijos, dice un refrán.

Creo que la crianza de la madre de Wonka para con su hijo demuestra la importancia de criar a nuestros hijos con un amor verdadero que va a trascender, incluso, las fronteras de la vida terrena. Una palabra, una frase, un cariño, un chocolate compartido con amor… Todo va a estar presente en los corazones de los hijos más allá de nuestra existencia.

De esta manera, el mejor ejemplo de crianza es el de Santa María, que dio la vida por su hijo, se hizo Esclava del Señor y nos regaló al Redentor del Mundo por su santa obediencia y entrega.

Asimismo, San José es el ejemplo silencioso del padre que da la vida por su Hijo, que lo cría amorosamente y obedece al Señor. El amor de los padres es trascendente cuando es puro y verdadero.

¿Ya viste la pelicula Wonka? ¡Cuéntanos en los comentarios si te ha dejado alguna lección!

Artículo elaborado por Gabriel Rivas