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Dentro del programa «Aprendemos juntos» de BBVA, nos encontramos con diversos episodios en los que participan psicólogos, antropólogos, filósofos y un sinfín de personas interesantes.

En esta ocasión quiero compartir contigo un episodio que se centra en la amistad, dirigido por el filósofo y profesor David Pastor Vico. ¡Te invito a verlo completo!


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La importancia de la amistad 

La amistad es y ha sido siempre una realidad sumamente importante dentro de la vida de todo hombre. Tanto así que pensadores de toda época han hablado tendidamente sobre el valor de la amistad y los tipos de amistad que normalmente existen. 

Si vamos al ámbito cristiano, los evangelios nos hablan de varias clases de amistades. Y como ejemplo tenemos la amistad de Jesús y el discípulo amado, o la de Jesús y Lázaro… los apóstoles, entre otras. 

Volviendo al video, el profesor que interactúa con los jóvenes les interpela frente a lo que es la amistad. Cuestión que bien podría servirnos a todos para meditar en los siguientes interrogantes.

¿Cómo es la amistad que brindamos?

¿Cómo son las amistades con las que contamos?, ¿qué tipo de amistades buscamos construir?, ¿me esfuerzo por ser un buen amigo?, ¿me preocupo por aquellos a los que llamo «amigos»?

¿Será que la amistad que le brindo a otros les permite avanzar, ser felices? La verdadera amistad es esa vista como un afecto puro y desinteresado compartido con otra persona.

Afecto que nace y se fortalece con el trato constante y que necesariamente implica contar con la empatía recíproca. Que la hace ser profunda hasta el punto en el que se comprende que el amigo es otro «yo».

Una amistad de este tipo es aquella que sabe caminar hacia el mismo objetivo: la felicidad integral de la persona. ¿Estás dispuesto a darlo todo en una relación de amigos?

Hay tres tipos de amistad 

El video nos recuerda que para la filosofía aristotélica, la amistad entre los hombres se ve principalmente dentro de tres formas.

— La que se construye como diversión: es esa en la que el placer de los encuentros, los deportes, el cine… se hace base de la relación.

Que ¡ojo! también cae fácilmente en el peligro del desencanto, bastante frecuente en las edades juveniles, ya que los «gustos» van cambiando o madurando. Digamos que este tipo de amistad puede ser muy fluctuante. 

— La amistad por interés: bastante peligrosa y desafortunadamente, demasiado común. Esta relación se construye sobre el pilar del ¿qué me puede aportar el otro?

El peligro está en cuando ese otro, al que llamamos «amigo» (pero que en realidad no lo es), deja de serme útil. ¡Qué difícil esto! Quiere decir que la amistad por interés está cosificando a la persona, la reduce a un objeto de interés.

Aquí tendríamos que hacernos las siguientes preguntas: ¿Cómo estoy viendo a los demás?, ¿por qué los valoro?, ¿por lo que son o por lo que tienen?

— La amistad verdadera: esta es la que se construye sin interés, por la virtud de hacer las cosas bien y caminar juntos en búsqueda de la felicidad. 

Convendría tener presente que «La amistad es como la música: dos cuerdas del mismo tono vibraran a la vez, aunque solo se toque una» (Francis Quarles).

El amigo verdadero siente tal empatía por su amigo, que se apasiona con la felicidad del otro y contribuye a ella. Pero también se acongoja con el dolor del otro y lo siente tan suyo que se compadece. 

Todo este tema me hizo recordar una frase del libro «El Ruiseñor», de Kristin Hannah, que narra la historia de las mujeres que viven en medio de la segunda guerra mundial, en una Francia invadida, donde el amor, la libertad y la supervivencia se hacen apremiantes.

Y en medio de todo lo difícil que se pueda narrar, hay una luz de esperanza que permite continuar adelante hasta la supervivencia: «La vida traía consigo muchas cosas terribles, pero también con aquello, amistades forjadas a fuego que demostraban ser indestructibles».

¿Qué tipo de amistad deberíamos tener?

Así como hay de diversidad de personas, hay diversidad de amistades. Pero lo que sí está claro es que la amistad que necesitamos hoy, la que debería impregnar al mundo entero, es la que Aristóteles llama «amistad verdadera».

Una en la que se construyen puentes para caminar juntos y no escaleras para superar al otro. Esforcémonos por forjar una amistad con fuego para que sea indestructible, aún cuando siempre existan dificultades en el camino.

Este es el reto diario de un verdadero amigo… ¿qué puedo aportar a mi amigo para que sea cada vez más feliz?, ¿cómo puedo recibir su testimonio para construir una mejor versión de mí?, ¿qué debo cambiar en mi manera de ver a los demás?

Recordemos que un verdadero amigo, ¡puede ser la salvación de una persona! Ahora que ya conoces qué tipos de amistad existen piensa, ¿cuál estás ofreciendo y cómo puedes mejorar?

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