Iglesia anglicana y homosexualidad

Hace poco más de un mes, en los debates formales de todos los jueves de Oxford Union se planteó un tema relativo a la homosexualidad; si la Iglesia Anglicana debía o no aceptar el matrimonio de parejas del mismo sexo.

Por ese lado, se sostenía la idea de que se debía aceptar la homosexualidad, ya que se veía en un gran número de personas con esta tendencia. Entre todas estas, se encontraban tres obispos de la Iglesia Anglicana. 

Las palabras del Reverendo Calvin Robinson han sido escuchadas, hasta este momento, por más de 600.000 personas y comentadas por gente de todas las denominaciones religiosas. Hay incluso comentarios de personas musulmanas. La verdad te recomiendo verlo, no te vas a arrepentir. 

Las palabras, organización del discurso, lo sistemático de su planteamiento me recuerdan la importancia de estar bien formados en temas de fe.

No solo podemos responder ante diferentes cuestiones diciendo «porque la Biblia lo dice» o simplemente «porque sí». Es fundamental que sepamos argumentar de manera clara, sistemática —claro, de una forma misericordiosa y cercana— lo que Cristo nos ha enseñado.

Me quiero quedar con unas afirmaciones del video. Te aseguro que hay muchas más con las que te puedas quedar. Es más, te recomiendo verlo con papel y lápiz para tomar apuntes, nada de lo que dice es innecesario o inútil. 

Un inicio maravilloso

El Rev. Calvin comienza haciendo la señal de la Cruz, encomendándose al Espíritu Santo y afirma estar preocupado por lo que va a decir. Él sabe que, aunque está en un lugar abierto al diálogo, sus ideas y lo que va a decir sobre la homosexualidad no entran dentro de lo que está como lo «políticamente correcto» en el mundo de hoy, no solo en la Iglesia Anglicana. Menos en Inglaterra, donde la presión de los colectivos LGBT, están logrando que las denominaciones religiosas abran la posibilidad de la unión entre las parejas del mismo sexo.

Posteriormente, cita palabras de santo Tomás de Aquino, la Sagrada Escritura y hasta el Catecismo de la Iglesia Católica. Lo cual me parece un verdadero gesto de unión y de Ecumenismo.

Uno de los comentarios que leí en el vídeo fue de un musulmán, quien decía: «cristianos manténganse unidos y fieles a las enseñanzas de su Dios». La verdad es la que nos une, recuerda la Verdad es Cristo mismo. 

No podemos elegir lo que nos gusta y lo que no

Posteriormente, hace una afirmación que me hace pensar en lo importante que es conocer nuestra fe. Varias veces he recordado que la experiencia es subjetiva, pero la doctrina es objetiva y como católicos debemos conocer nuestra fe.

Debemos acercarnos a la Revelación de Cristo (La Sagrada Escritura, el Magisterio de la Iglesia y la Tradición viva de la Iglesia). Debemos hacer el ejercicio de conocer nuestra fe y darla a conocer a los que no la conocen.

No podemos elegir lo que nos gusta y lo que no nos gusta como si fuera un menú abierto a las apetencias de cada uno. Lo que dice el Rev. Calvin es muy importante: o le creemos a Cristo o no le creemos. Él es la Verdad, el Camino y la Vida o no lo es.  

Una de las afirmaciones que me dejó impresionada fue cuando dijo «si podemos elegir lo que queremos y realmente el “amor es amor”, ¿por qué no afirmar que la poligamia es más válida que la monogamia, si hay más amor entre tres que entre dos?».

Esto me lleva a que si nos ponemos a elegir lo que nos gusta y le quitamos al amor el carácter sacrificial, es decir, desvinculamos el amor de la Cruz, del sacrificio, de la entrega y la donación libre y desinteresada de Dios por cada uno de nosotros, convertimos el amor en mero placer. Recordemos que el placer puede llegar a ser adictivo, pero insatisfactorio. Siempre se querrá más. 

¿Debería la Iglesia ser más inclusiva?

Esto lo define el Reverendo Calvin como «un juego de palabras». Dice que es más una postura de aparentar ser buenos antes que verdaderamente serlo.

La Iglesia realmente está llamada a ser inclusiva, Cristo compartió con los pecadores reconocidos, los recolectores de impuestos, bebedores y prostitutas, con todos aquellos que no eran bienvenidos en la sociedad.

Los amó de verdad, no los dejó como estaban, los llamó a una nueva vida. Cada uno de los pecadores que se encontraron con Jesús, que verdaderamente se dejaron encontrar —corazón a corazón con Jesús—, entregaron su vida. Fueron redimidos por el amor de Dios y se convirtieron al Evangelio, a lo que Él les dijo: «vete y no peques más».

El verdadero amor te cambia, te da una nueva vida, te llama a ser mejor. No te dice «así estás bien, sigue igual», sino que te llama a la santidad.

Él es quien más nos ama y nos ha llamado a seguir su ejemplo. Te invito a estudiar, a profundizar más en los temas que nos parecen difíciles, para poder dar razón de nuestra fe.

No es tiempo de callar, es tiempo de amar y amar al estilo de Cristo, nunca dejando a los que nos encontremos igual, en la duda o en la aridez del pecado. Amemos al extremo a imagen de Aquel que nos ha enseñado que hay mayor alegría en el Cielo por solo uno que se convierta.