
Vivimos en un mundo con tecnología de punta. Pareciera como si el corazón del hombre en Occidente dijera: “Tengo tecnología en mi vida, nada me puede faltar”. Y esto es un problema, le guste al mundo o no.
Es muy citada la frase del capítulo I de Las confesiones del obispo de Hipona: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Y es así justamente por la verdad profunda que expresa tan bellamente. Nuestro corazón tiene sed de infinito. Si buscamos saciarla con algo tan finito como la tecnología, estamos condenados a la decepción… y a la ansiedad.
De esto nos habla el equipo de PragerU en su último documental breve The Void. Finding Happiness in a World of Escapism (El vacío. Encontrar la felicidad en un mundo de escapismo).
Te presento algunos puntos discutidos en el documental The Void y agregamos la mirada católica que a este le falta para poder comprender la raíz de esta crisis.
1. La paradoja expuesta en The Void
«Hay una extraña paradoja sucediendo, la cual es que la generación Z tiene un mundo objetivamente mucho más desarrollado que nunca en la historia, quizás incluso mejor calidad de vida que cualquiera en la historia de la humanidad. Aun así, las estadísticas de depresión han aumentado un 50% en la última década».
Con estas palabras, Chris Williamson da el puntapié inicial del documental y ya nos ofrece material para reflexionar.
De hecho, esta realidad es muy gráfica. El acceso a bienes materiales no garantiza la felicidad. «El dinero no compra la felicidad, pero sí las cosas que te la generan». Hay gente convencida de eso. Tengo alumnos que están convencidos de eso. Es terrible, porque está en el subconsciente de muchos cristianos.
Cristo en el Evangelio fue muy claro: no podemos servir a Dios y al dinero. Es uno u otro. Si ponemos nuestra esperanza y nuestros anhelos en las cosas materiales, tarde o temprano nos van a decepcionar.
Y esto pasa y seguirá pasando en Occidente. Hace unos días, en la presentación que bautizó como «We Robot», Elon Musk presentó a los androides «Optimus 2» y, al enumerar las distintas funciones que se les podría dar a estos aparatos, dijo: «Puede ser tu amigo». Hermano… así de mal estamos.
No nos engañemos. Si nuestro corazón, que está hecho para la eternidad, que está hecho para Dios, se empieza a «relacionar personalmente» con androides… no ocurrirá otra cosa que un aumento de esas estadísticas de depresión y ansiedad.
2. El problema de las relaciones personales
La cuestión de los androides nos lleva al segundo problema presentado por el documental. Misha Petrov aborda el tema, y no me parece un tema menor.
Tener dificultades para entablar relaciones personales no es dramático únicamente por una cuestión social. Si no nos podemos relacionar como personas, entonces no vamos a poder relacionarnos con Dios; y ese sí que es un problema.
La crisis cultural a la que está expuesto Occidente es una crisis de los afectos, no del intelecto. El intelecto, de hecho, está en crisis precisamente por el desorden de los afectos, no al revés. Tenemos el corazón puesto en lugares completamente errados y eso nos lleva a una interpretación errónea de la realidad.
Esta crisis de los afectos se manifiesta principalmente en la dificultad para entablar relaciones personales sanas, que nos lleven a crecer como personas y a comprometernos con quienes tenemos enfrente.
«La gente es más solitaria de lo que nunca ha sido. Luchan consigo mismos al tener que hacer nuevos amigos y encontrar pareja», afirma Petrov.
3. La comodidad como realidad nociva
Esta dificultad para entablar nuevas relaciones, según el documental, nace del escapismo instaurado en nuestra sociedad. El problema, señala Zuby Udezue, es que la vida se ha vuelto tan fácil que la dificultad ya no es deseable. Nos hemos convertido en animales de la comodidad. Todo esfuerzo que no produce placeres inmediatos o explícitos no resulta atractivo.
Benedicto XVI lo expresó claramente: «El mundo te promete comodidad, pero tú no fuiste creado para la comodidad, sino para la grandeza». ¡Cuánta verdad en estas palabras! De hecho, en ellas se encuentra la respuesta a la crisis de fondo. No podemos conformarnos con lo que nos acomoda.
4. La respuesta católica al problema en The Void
Hay una respuesta que aborda de raíz esta problemática: no fuimos hechos para permanecer encerrados en nosotros mismos. De hecho, descubrimos nuestra unicidad en la medida en que nos entregamos a los demás y aprendemos a ser receptores de la unicidad de los otros.
Es en las relaciones con los demás donde el hombre encuentra su identidad, primero en su relación con Dios, la cual nutre y sostiene todas las demás relaciones de su vida.
Es en la relación personal que Dios establece con cada uno de nosotros donde la depresión, que tanto aqueja a la sociedad contemporánea, puede encontrar su remedio. Es en el encuentro con Cristo donde la soledad de la vida se ve suprimida. Las amistades serán sólidas y deseables porque Jesús será su causa y fundamento.
Es en la presencia de Dios en nuestra cotidianidad donde las dificultades adquieren un sabor distinto, y la santidad se nos presenta como la mejor opción de vida.
El documental toca otros puntos, pero nos pareció clave meditar sobre estos tres.
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Muy interesante, esta en alguna plataforma en español?
Muy claro e instructivo
Excelente artículo, directo, claro y muy accesible para su compresión
Factos