vivir el presente

La felicidad se compone de todos los pequeños momentos que vivimos al lado de las personas que llenan de luz y alegría nuestra vida. A veces, por estar tan concentrados en los pendientes del día a día, olvidamos vivir el presente; darnos un respiro para compartir con nuestros seres queridos o incluso dedicar tiempo a nosotros mismos.

Es tan gratificante y nos llena de tanto bien poder volver a ver a un familiar con quien no hemos compartido en mucho tiempo, volver a bailar o hacer karaoke con amigos, o simplemente disfrutar de una tarde en casa con nuestra mascota.

Al final, todos esos pequeños momentos son gotas de felicidad y luz que quedarán guardadas en nuestra memoria para siempre.

¿Pero qué tanto nos preocupamos por disfrutar esos momentos? Si te soy honesta, muy poco. Hay ocasiones en las que estamos en algún lugar, pero nuestra mente está en otro. Y es por eso que, a través de una campaña publicitaria, Coca-Cola nos ha mostrado maravillosamente la importancia de compartir y apreciar esos buenos momentos de alegría y conexión con quienes nos rodean. Te dejo el video para que lo puedas ver.

«Spills» es una idea que logra resaltar en breves escenas momentos de celebraciones, abrazos y alegrías mientras, naturalmente, se sostiene una botella de Coca-Cola abierta.

Durante los pequeños clips aparece el lema «Vale la pena cada gota», que resalta la idea de que cada gota de alegría en nuestra vida es extremadamente valiosa.

Vivir en el presente vale la pena

No podemos negar que, en ocasiones, olvidamos con quiénes estamos a nuestro alrededor; el estrés cotidiano no nos permite visualizar y disfrutar esos momentos.

Desconectarnos del mundo y vivir el momento presente con un familiar, un amigo o incluso con nuestra mascota, puede traernos paz y alegría. Apreciar a quienes tenemos cerca es una tarea diaria para poder vivir en gracia de Dios.

Saber que estamos llamados a ser felices y que, gracias a nuestros seres queridos, podemos disfrutar de esta abrumadora alegría, hace que valga la pena vivir el presente sin preocuparnos por el futuro.

Haz que cada momento sea una gota de bendiciones

Uno de los tesoros más grandes de la vida es poder ser feliz, vivir tranquilamente, disfrutando y apreciando cada día. La mayoría de las personas buscamos la felicidad, pero muchas veces la buscamos en lugares equivocados o con personas incorrectas.

Quien nos da la vida y nos devuelve la paz y la tranquilidad es Dios. Él es nuestro salvador y nos ha creado para ser felices, para tener una vida plena. Nos ha regalado el mundo y, lo más importante, nos ha dado su amor y su perdón.

Reconociendo la felicidad en Dios, podremos vivir en un mundo libre sin ser del mundo. Se trata de una felicidad más allá de la comprensión humana, algo más íntimo que nos da la confianza y la templanza para que nuestro ser pueda experimentar el cielo en la tierra.

Derrama alegría en todos los rincones del mundo

Una frase muy bella de Santa Madre Teresa de Calcuta es: «Que nadie venga a ti sin irse mejor y más feliz». La felicidad se contagia. Vivir con alegría y disfrutar del presente es un don maravilloso de confiar en Dios, tener la certeza de que Él nos cuida y tiene toda nuestra vida planeada; su tiempo es perfecto y solo debemos confiar.

Aprender a contagiar esa felicidad que Dios nos ha regalado es algo que debemos pedir en nuestra oración diaria. Debemos mostrar al mundo que somos felices porque hemos conocido el amor de Dios y porque Él ha hecho maravillas en nosotros.

Somos alegres porque Cristo ha resucitado; ya no podemos estar tristes. Debemos derramar alegría, pequeñas gotas en cada persona que nos acompaña en este camino llamado vida. Ser un ejemplo de conversión a la felicidad y al amor fraternal con nuestros seres queridos.

Así que hoy te invito a que, donde quiera que vayas y con quien quiera que te encuentres —más aún si es un ser querido—, derrames alegría y conviertas cada momento en un recuerdo inolvidable y preciado que haga que cada gota valga la pena.