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El video que veremos a continuación empieza con un emocional encuentro entre parejas de amigos y familiares que no se han visto por largo tiempo, pero que comparten lazos de amistad y amor profundos. Este podrías ser tú junto a tu madre, a tu mejor amigo, a tu primo o cualquier ser querido al que «juras amar».

¿Qué tan reales son esas frases de «daría todo por ti» o «eres una de las personas más importantes de mi vida»? Si tuvieras la oportunidad de saber con certeza cuánto tiempo te queda para compartir con las personas que amas ¿Te gustaría saber el número exacto?

Definitivamente, tenemos que vernos más

Ese cuento de que la tecnología ha cambiado nuestro comportamiento y el modo en que nos relacionamos con los demás, ya no es cuento. Todos lo sabemos, pero no hacemos nada para cambiar la situación, ni para impedir que el celular o la tablet absorban más tiempo de nuestras vidas. Porque simplemente nos sentimos bien así, todo el tiempo estamos viendo Instagram o Facebook, videos en Youtube o películas en Netflix.

Para mí también es complicado pensar en desapegarme de cierto tipo de hábitos porque nuestra rutina ahora nos exige estar conectados todo el tiempo. ¿Qué pasa si apago el celular todo el día? Probablemente mi jefe me mata y mi papá llama al FBI. ¿Qué ocurre si decido aislarme durante un tiempo de toda la tecnología si no soy una celebridad como Selena Gómez? Mi «ocurrencia» no va a aparecer en primera plana como una valiente y admirable acción de «desintoxicación» para mi mente. Como resultado (si es que no estoy de vacaciones) obtendré que medio planeta me asesine por desaparecer sin avisar y sin tener una aparente razón de peso.

Tenemos que vernos más. Porque así estemos en contacto con los que queremos a través de llamadas, mensajes de texto o video llamadas, nada remplaza el encuentro físico. No saquemos más excusas absurdas la próxima vez que nuestros padres o amigos nos inviten a vernos. El peor error que podemos cometer es creer que siempre van a estar ahí, que nada les va a pasar.

Basta con dedicar un poco más de tiempo

El esfuerzo de vernos con otras personas, no debería convertirse en una pesadilla. En una tarea más que tengo que borrar de mi check list. El esfuerzo debe partir de ser totalmente conscientes de que las personas que queremos algún día van a morir y que ni siquiera debería ser un esfuerzo, sino un placer. Ya sé que esto suena un poco dramático, pero es verdad. Siempre que alguien muere llegan a nuestra mente los «ojalá». Ojalá hubiera pasado más tiempo con el o con ella, ojalá me hubiera tomado esas vacaciones para el viaje en familia, ojalá no le hubiera mentido para no vernos, ojalá hubiera pospuesto ese trabajo para compartir un rato, ojalá, ojalá, ojalá.

Es cierto que todo han cambiado, como resultado de la evolución. Pero no permitamos que pase tanto tiempo sin ver a las personas que amamos. Muy seguramente, si a nosotros también nos hicieran el calculo, nos quedarían muy pocos encuentros con nuestros familiares y amigos.

Me gustan las reacciones de todos los participantes, en especial la de Alejandro. El chico tatuado de barba, irónicamente su apariencia física tal vez nos haga pensar que es una persona ruda o hasta de «corazón duro», pero es al primero al que se le asoman las lágrimas. Qué lindo es dejar que nuestras emociones y sentimientos fluyan naturalmente.

No permitamos que esa máscara con la que a veces vivimos nos arrebate las oportunidades de compartir con otros. ¡No reprimamos las ganas de salir al encuentro! Tengamos presente que estamos aquí de forma pasajera, que los recuerdos a veces son lo único que nos queda y que la tecnología jamás nos brindará la sensación de paz, alivio y alegría que un encuentro físico con las personas que amamos, nos da.

La tecnología seguirá avanzando 

Es un hecho. Probablemente si en este momento le preguntáramos a nuestros padres o abuelos cómo se comunicaban o cómo se conquistaban en su época, las respuestas incluirían además de cartas, encuentros con las otras personas. ¿Por qué? porque no había otra manera de socializar, de construir recuerdos memorables o de contar historias.

Todos sabemos que la tecnología ha sido creada para facilitarnos ciertos aspectos de la vida, para acortar distancias, para conectarnos más rápido o en resumidas cuentas, para permitirnos llevar una vida más satisfactoria. No tiene ningún sentido que le hagamos la guerra a la tecnología, o que la veamos como a un enemigo, porque sería absurdo. Lo que sí debemos hacer es cuidar el uso que le damos, la prioridad que a veces tiene en nuestro diario vivir y la posición y jerarquía que le hemos otorgado a ella dentro de nuestro hogar y trabajo.

En los próximos 40 años pasaremos: 520 días viendo series, seis años viendo televisión, ocho años en Internet y 10 años mirando pantallas.

Como tarea, ve y dile a esa persona especial que se vean, que la extrañas y que le quieres. Agenda una cita con esas amigas que no ves hace rato, prepara una cena para tus padres, llama a esos amigos del cole con los que no te encuentras hace años. Y si el dinero es el obstáculo para no verse ¡Hagan un plan sencillo! reúnanse en casa, visiten sorpresivamente al otro. Y si la distancia es otro impedimento, esfuércense juntos por no permitir que esto se convierta en la única razón para no saber del otro. ¡Haz uso de la tecnología inteligentemente! Haz lo que quieras, pero no permitas que el tiempo corra y los «ojalá» sean lo único que quede.


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