Esta es una de esas historias que nos conmueven el corazón. Hace apenas unos días, seis jóvenes se reunieron personalmente para acompañar a su amigo Joe en sus momentos finales. El joven de 23 años fue diagnosticado con sarcoma de Ewing en su fase terminal y sus amigos volaron desde distintos estados de Canadá y EEUU para estar con él. ¿Y qué de sorprendente puede tener esto? ¿No es lo normal acompañar a un amigo sobre todo en un momento tan difícil?

Lo sorprendente de esta historia es que en casi cinco años, era la primera vez que se veían frente a frente sin una pantalla de por medio.



Imagen tomada de la BBC

Cinco años atrás, aproximadamente, un grupo de jugadores online iniciaban un juego que, sin imaginar, los llevaría a forjar una gran amistad que hoy nos deja una hermosa y esperanzadora lección en la era de las redes sociales. La noticia completa la puedes leer aquí.

Este suceso nos ayuda a entender un poco más la dinámica de las relaciones humanas que se dan en la era del Internet, una era tan criticada y tan poco entendida. Aquí algunas reflexiones que nos pueden dar luces para entender un poco mejor cómo funciona esta nueva forma de comunicación y los retos a los que nos enfrentamos con ella.



1. El valor de ser auténticos

Ya el papa Benedicto XVI nos advertía de la profunda transformación cultural que empezábamos a vivir producto de esta nueva forma de comunicarnos. Lejos de rechazarla, Su Santidad abre camino para entender esta transformación y pone sobre la mesa el sentido humano de la misma. No la censura, por el contrario la ve como «un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión» y pone relevancia en el valor de la autenticidad.

El ser auténticos, como estos muchachos lo fueron, en hablar desde el interior de cada uno y no comunicar solo parte o por el contrario, esconderse detrás de una imagen creada que no corresponde a la realidad que se vive y busca más bien encajar en el ideal que complazca a todos con un perfil creado artificialmente.

2. Las redes sociales como lugar de encuentro

Las redes sociales necesitan verse como un lugar de encuentro y fomentar el mismo. Son así también un lugar para la evangelización. Pero no en el sentido de quedarse en la publicación fría detrás de un post, de una fotografía o un video, sino trascender ese espacio y buscar el encuentro personal a pesar de la distancia y las diferencias culturales incluso.

Quién iba a pensar que detrás de un juego en línea iba a nacer una amistad como la de estos chicos, no solo se quedaron en el juego sino que empezaron a abrir su mundo interior al punto de confiarse la vida misma, qué hermoso detalle el poder haber estado juntos para acompañar a un amigo moribundo, como si esa tarea fuera fácil.

3. La proximidad como poder de la comunicación

La era del Internet abre un mundo de posibilidades para construir nuevas amistades, para que a pesar de la distancia podamos estar próximos. Este es el poder de la comunicación en redes, acortar el espacio y muchas veces también el tiempo. ¡Con cuántas personas nos hemos vuelvo a encontrar!, amigos de infancia, parientes que no veíamos hace tiempo. Tal vez toda esa distancia termina y nos volvemos cercanos en minutos.

El contacto virtual es pues una bendición en este sentido y, sin embargo, nunca debe reemplazar el contacto humano en todos los aspectos de nuestra vida. El contacto virtual es una puerta que nos plantea la interrogante del prójimo que tenemos al frente, a través de ella es que podemos ir develando a quién tenemos al frente, por eso la importancia de ser lo más auténticos posible en este espacio. Todo lo que publicamos en redes sociales habla de quién somos.

4. Formas de comunicación plenamente humanas

La comunicación a través de las redes, no es una mera manera de comunicación que fomenta la alienación y despersonalización de las relaciones humanas, como muchas veces creemos. Si bien esto es un peligro real, el enlazar las redes sociales con el bien común, es un reto que no deberíamos perder de vista nunca.

Desde una perspectiva cristiana necesitamos responder con responsabilidad a este tipo de comunicación, pensando siempre en quién tenemos «al frente». A cuánta gente podemos llegar, a quienes abrimos nuestro mundo interior y de qué manera emitimos nuestras opiniones sobre los demás.

Necesitamos comunicar de manera responsable y respetuosa, buscar compartir información que promueva el bien y la verdad. El papa Francisco nos advertía sobre el gran daño que pueden hacer los juicios «bienintencionados» que lanzamos a aquellos que piensan de forma distinta y sobre quienes han podido cometer errores.

La comunicación en redes debe buscar y respetar lo humano. Así como estos chicos que hoy disfrutan de una amistad profunda en la que han podido confiar, compartir, crecer y de paso, darnos una linda lección a todos.

La historia de estos seis amigos ha inspirado a mucha gente a reflexionar y a compartir también sus testimonios de amistad cultivada en la red, ¿compartirías con nosotros tu experiencia?

«No es la tecnología la que determina si la comunicación es auténtica o no, sino el corazón del hombre y su capacidad para usar bien los medios a su disposición» (Papa Francisco).