Los videos que les traemos hoy pertenecen a una campaña que acaba de lanzar la Fundación AVON Argentina y que rápidamente se han hecho virales. El tema es actual, la violencia contra la mujer.

La figura masculina como protagonista

Lo interesante de este grupo de spots es la figura masculina como protagonista y en situaciones cotidianas. El fondo de estos videos es más profundo que la primera impresión que nos producen. No solo se trata de la lucha contra el machismo y un comportamiento aprendido que constituye un maltrato hacia la mujer tácitamente aceptado, sino de algo muchos más elevado: el señorío de sí mismo y la responsabilidad frente al otro (o por el otro).



En el discurso feminista el varón parece ser el enemigo número uno por excelencia. Un adversario que es víctima de sus impulsos y que es incapaz de cambiar. Varón al que hay que «feminizar» para hacerlo digno y poder salir airosas de sus malos tratos y abusos de alguna manera.



Hombres siendo hombres

Este comercial habla exactamente de lo contrario, muestra a hombres, siendo hombres, en situaciones cotidianas en las que se muestran conscientes y responsables por sus actos. Que tienen la valentía de encarar y corregir de una manera franca al otro. Hombres a los que no les importa lo que el amigo pueda decir o pensar, que se involucran no solo con la víctima sino que se muestran siendo verdaderos amigos. Amando de verdad y ejerciendo la corrección fraterna que conducirá al otro a ser mejor, incluso y sobre todo, si ese otro es el mismo padre.

La masculinidad, entre otras cosas, se trata de esto. No puede haber nada más atractivo para una mujer que un hombre valiente, que utiliza su fortaleza natural para cuidar a otro, que es firme en sus convicciones y dueño de sus propios actos.

En un mundo en que se fomenta el dejarse llevar por los impulsos, el vivir de acuerdo al deseo y que frente a ellos poco se puede hacer, realizar un comercial que hable del control y el dominio de sí mismo es todo un aliento.

Autodominio en el deseo, en el hablar, en el respetar incluso si se está bajo una provocación. El poder del libre actuar, una libertad que nace del conocimiento personal, de saberse distinto al otro y siempre tratarlo con dignidad.

El verdadero enemigo es justificar el abuso

No es el varón el enemigo, por el contrario, es el aliado natural. El enemigo es la esclavitud de las pasiones, el creerse más que el otro, el abusar de la posición de poder, el justificar el abuso solo porque el otro te provocó y tú no puedes contenerte. El enemigo es la falta de educación, de responsabilidad, el egoísmo, el egocentrismo, el generalizar y no detenerse a pensar que también podemos ser responsables por el otro.

Para cambiar el trato, necesitamos cambiar nosotros mismos y entender que a este mundo vinimos de a dos: hombre y mujer.

«La Biblia dice una cosa preciosa: el hombre encuentra a la mujer, se encuentran y el hombre tiene que dejar lo que sea para encontrarla plenamente. Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre e irá donde ella. ¡Es bonito! Esto significa comenzar un nuevo camino. El hombre es todo para la mujer y la mujer es toda para el hombre». (Papa Franscisco)