videos de terror

Hace apenas un par de días, escuché el último episodio de nuestras amigas de Buscaminas (Somosbuscaminas): «¿Por qué la música girly se volvió sangrienta?», y me quedé especialmente cuestionada. Les invito a escucharlo. El mismo habla sobre la presencia de elementos de terror en los últimos videos de música de cantantes como, por ejemplo, Sabrina Carpenter.

No sé si es por la edad de mis hijos (tengo dos adolescentes y uno a punto de entrar en la pubertad) o porque yo misma, con algo de culpa, percibo un cierto gusto por contenidos, videos de terror y películas de culto como las que se mencionan en el episodio.

¿Qué pasa con el horror que atrae tanto?

Hoy en día, casi sin darnos cuenta, consumimos el terror de una manera «normal» y frecuente, al punto de encontrarlo en videos musicales, dibujos animados y películas vistas tanto por adultos como por niños y adolescentes.

Como siempre, no quiero entrar a decir qué está bien o mal, sino hacer un recorrido, especialmente personal, sobre lo que yace en el fondo de estas tendencias que, aunque han estado presentes a lo largo de la historia humana, en los últimos tiempos han salido a la luz sin censura alguna.

Los grandes contrastes y la fascinación por el mal

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No es novedad que el mal no se presenta de manera obvia. Desde el inicio de los tiempos, el disfraz, el enmascaramiento, y la presentación de brillo por oscuridad han sido parte de su identidad. Detrás de una imagen dulce, rosa y seductora, puede esconderse lo más violento y visceral del ser humano.

¿Por qué a una persona de fe, con un buen conocimiento personal, que se esfuerza por llevar una vida coherente, puede atraerle algo tan oscuro? Hay razones físicas, psicológicas (y también espirituales) por las cuales podemos sentir esta fascinación por el horror, el dolor y el miedo. Explicaré las físicas que, definitivamente, afectan las otras dimensiones. Somos una unidad de dimensiones inseparables.

Nuestro cuerpo está preparado para luchar o huir ante aquello que nos asusta o pone en peligro. Primero, el cuerpo se llena de adrenalina y cortisol (hormonas del estrés), y cuando el miedo es superado, experimentamos una descarga de dopamina (hormona del placer) muy fuerte.

Por esta razón, el horror puede volverse atractivo si sabemos que al final estaremos a salvo y obtendremos una sensación de placer. Es el ciclo de la adicción, similar a lo que ocurre con la comida, las drogas, las relaciones humanas (tóxicas), la sexualidad, la violencia, etc.

Perdiendo la sensibilidad

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¿Qué pasa cuando estamos constantemente expuestos a estímulos como los que vemos no solo en los videos que nos presentan Buscaminas, sino también en películas, videojuegos, shorts, y en la vida misma?

Vamos perdiendo la sensibilidad al ciclo de «corre por tu vida para obtener el placer de estar a salvo», y necesitamos estímulos cada vez más fuertes para sentir la recompensa.

La sensibilidad varía de persona a persona; algunas son más prudentes frente al peligro o el horror, mientras que otras buscan enfrentar estas experiencias y atravesarlas repetidamente para experimentar el placer.

La edad es un factor a tener en cuenta

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No es coincidencia que la mayoría de estos contenidos «gore», violentos y peligrosos estén dirigidos principalmente a un público adolescente y joven (o a quienes buscan permanecer en esta etapa).

La adolescencia y la juventud son momentos en los que el ser humano se enfrenta y se rebela ante la mortalidad, buscando ser valiente y ganar la batalla de la vida.

Si bien esta rebelión es buena y necesaria para conquistar la adultez, si nos quedamos estancados en ella o nos «enganchamos» de manera desordenada en este ciclo de supervivencia, terminamos normalizando comportamientos dañinos y afectando nuestro ser.

Normalizando el horror

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Con las redes sociales y las nuevas tecnologías que nos permiten acceder a todo con un simple clic (cargado de dopamina, además), estos horrores y peligros que antes había que esforzarse por encontrar, ahora no solo están disponibles, sino que se nos presentan abiertamente.

¿Cuántos niños, adolescentes y adultos hemos llegado a contenidos «gore» que ni siquiera estábamos buscando, como el video mencionado en el podcast?

¿Y cuántos de nosotros, por nuestra propia naturaleza espiritual (herida por el pecado) y física (evidencia de esa herida), nos hemos quedado enganchados y celebramos abiertamente algo que nos hace tanto daño?

Ganando la batalla

¿Cómo enfrentamos esta batalla? No hay mejor defensa ante cualquier enemigo que conocer cómo opera, pero también conocernos a nosotros mismos, entender nuestros puntos débiles y nuestras fortalezas.

Es importante saber quiénes somos, lo que nos sucede a diferentes niveles, y también entender cómo opera el mal, del cual no estaremos libres mientras vivamos en esta tierra.

Desde una mirada de fe, es interesante notar que, además de poner de nuestra parte conociéndonos, entendiendo el mundo y tomando decisiones cada vez más libres, estas batallas no las peleamos solos. Las peleamos en comunidad y en comunión.

¿Qué opinas sobre este tema? ¿Te ha pasado al ver videos de terror? ¿Eres consciente de lo que ves, consumes tú, tus hijos, tus amigos y cómo nos afecta como sociedad? Comparte tus pensamientos con nosotros.