Disfrutar de una fiesta podría parecer algo imposible para personas con discapacidad auditiva, pero este DJ (Martin Garrix) junto con 7up, haciendo uso de la tecnología y de su creatividad, lograron brindar a personas sordas la posibilidad de disfrutar de la música por una noche como nunca antes lo habían hecho. El testimonio de estas personas es muy conmovedor, basta escuchar sus agradecimientos  para darnos cuenta de que la experiencia definitivamente cambió sus vidas.



Ver este video me hizo reflexionar mucho sobre nuestra misión de apóstoles. ¿Cuánto estamos dispuestos a hacer para llevar el mensaje del Evangelio a todos los hombres? ¿Cuántas veces nos ponemos límites para acercarnos a las personas, pues las consideramos audiencias difíciles o imposibles, no por su sordera física, sino por estar sumergidos en la vorágine del mundo, en realidades muy lejanas a Dios y a su Iglesia?


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El Papa Francisco durante todo su pontificado nos ha insistido en numerosas ocasiones sobre la importancia de salir a las periferias. ¿Y dónde es eso?. Nos decía el Papa en una de sus audiencias: «La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria». En el video vemos a personas que carecen del sentido del oído, y al referirnos a las periferias estamos hablando también de aquellas realidades en donde las personas carecen de algo, no han abierto sus sentidos, sus mentes o sus corazones para escuchar la verdad de Jesucristo, tal vez porque por decisión propia se han cerrado o simplemente porque no han tenido a alguien que les anuncie el evangelio. Cuantas personas a nuestro alrededor viven en esa “sordera de Dios”, y, ¿qué estamos haciendo para llegar a ellos?

Jesús durante su vida nos dió un potente testimonio de creatividad evangélica, Él supo contar historias (parábolas), elegir vehículos (una barca), inventar ejemplos, provocar encuentros con todo tipo de personas, y de este modo tocar sus corazones. Si un DJ puede trabajar tan duro para “hacer oír a los sordos”, ¿que no podremos hacer nosotros para anunciar mejor el Evangelio? No tengamos miedo y pongamos a trabajar nuestra creatividad! Recordemos que nuestro patrocinador y apoyo es el Espíritu Santo, ¡el más creativo de todos!.