En el marco de la fiesta de san Mateo te presentamos un análisis del momento de su llamado a seguir al Señor. Para ello nos valdremos del famoso cuadro que Caravaggio pintó hacia inicios del s. XVII y que ahora está en la iglesia de San Luis de los franceses en Roma. En el video se explican resumidamente algunos detalles que ayudan a comprender el cuadro. Para empezar la reflexión valdría quedarse con esta idea: el claro-oscuro típico de Caravaggio nunca ha sido tan simbólico como en este cuadro en el que se muestra la luz de la misericordia de Dios irrumpiendo en la oscuridad del pecado humano.


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La escena corresponde a la vocación de san Mateo. El evangelista narra en su relato su propia conversión, por lo tanto hay en ella un tono testimonial e íntimo de una experiencia muy fuerte e inolvidable (Mt 9, 9). En la estructura de su Evangelio, el relato de su conversión está inserto después de los siguientes hechos: Jesús aparece anunciando la conversión y la necesidad de la fe en el Evangelio; luego empieza a llamar a pescadores para que lo sigan y se conviertan en pescadores de hombres; y después realiza actos de misericordia que encarnan la misericordia anunciada antes en la montaña: cura a los leprosos, se encuentra con el centurión, expulsa demonios y anuncia el perdón de los pecados. En esta manifestación creciente de la misericordia de Jesús, san Mateo presenta su vocación como un hecho de misericordia infinita. Él comparte la experiencia paulina de haber sido escogido a última hora por un designio de misericordia. Él, un cobrador de impuestos, es perdonado y llamado a ejercer el ministerio de la misericordia mediante su inserción en el grupo de los apóstoles.

Beda el Venerable (672-735), monje benedictino, en su sermón sobre la conversión del apóstol, que está en el Oficio de lectura en la fiesta de san Mateo, explica que el Señor le pide a Mateo que lo siga, más que con sus pasos, con su modo de obrar, porque quien dice que está siempre en Cristo debe andar de continuo como él anduvo. De este sermón tomó el Papa Francisco su lema episcopal: «Miserando atque eligendo». Él también entiende su propia vocación como misericordia, por lo mismo cuenta que le gustaba mucho ingresar a esa iglesia romana en sus visitas y quedarse rezando frente al cuadro.

En el Evangelio y en el cuadro que lo grafica, podemos ver cómo la conversión y el llamado se unen en el misterio de una mirada de misericordia. A diferencia del joven rico, san Mateo no pregunta qué debe hacer. Ciertamente se muestra estupefacto y extrañado como quien no se siente digno y no es capaz de creer lo que ve, pero es precisamente ser traspasado por el amor de Dios lo que lo transforma. Como nos muestra genialmente Caravaggio, la luz que ingresa en la oscuridad de su vida lo encandila y se le hace irresistible. San Mateo nos muestra con su experiencia que el secreto del seguimiento y la conversión de un cristiano está principalmente en dejarse encontrar por una mirada que tiene el poder de levantarnos y ponernos en camino. Él se encontró con su mirada, se levantó y lo siguió.


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Si quieres seguir profundizando en este tema te sugerimos escuchar esta hermosa reflexión de Mons. Munilla.