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En esta ocasión quisiera compartir contigo un pequeño video que me ha llamado fuertemente la atención.

Es un comercial de la marca de chocolates suizos Milka, en donde quieren invitarnos a hacer la Pascua más tierna y llevarla a todos. ¡Tienes que ver el video completo!


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He pensado en tantas personas que este año no han podido participar de la Pascua debido a las circunstancias de la pandemia.

Pero también en cómo nosotros estamos llevando la Pascua a quienes no han podido vivirla por otras razones. ¡La Pascua es un tesoro que necesitamos compartir!

La Pascua acontece siempre

Es importante recordar que la Pascua no es un acontecimiento pasado, que nace en la tradición judía celebrada el 14 del mes de nizán, sino que con la resurrección de Cristo, vuelve a brillar, nos llena de alegría y se convierte en un despertar para el alma.  

Más que un recordar, la Pascua es un memorial de la donación extrema de amor que Cristo ha tenido por todos nosotros.

Por lo que tendríamos que tener muy claro que así como nos hemos unido, por el bautismo, en la muerte de Jesús, ¡también nos hemos unido a su resurrección gloriosa!

Pero la Pascua no es simplemente la celebración solemne que tenemos en la noche del sábado santo, no. Es además de un tiempo litúrgico de 50 días, una experiencia de fe vital.

El cristiano es un hombre «pascualizado»

Un hombre que vive inmerso en la vida nueva que nos ha dado Cristo y que está llamado a irradiar esta alegría.

Por esto, no podríamos decir que las condiciones externas que han condicionado en muchos lugares la vivencia de la celebración pascual, hayan motivado a que no hubiera pascua.

La Pascua acontece siempre, en la vida de todo hombre, que alejándose de las condiciones de muerte, sale victorioso hacia la vida en Cristo. 

Esto lo vemos sutilmente en el video, los niños salen alegres a celebrar las actividades pascuales, pero impera en ellos la necesidad de participar a su amigo y vecino de esta actividad.

Salen de la oscuridad del egoísmo hacia la luz de la fraternidad. Pero no solo eso, sino que valiente y creativamente buscan la manera de que él pueda disfrutar y celebrar con ellos, eso es participar de la vida nueva y compartirla a todos.

¿Cómo compartimos la Pascua?

Cuando nos acercamos a los textos de los evangelios, siempre se nos presenta a Jesús como alguien demasiado cercano a los que lo rodean.

Él no se contenta con estar allí o con predicar, Él va en busca de otros y no solo los mira con amor, sino que los invita a seguirle.

¡Y esto no es todo! Va también a los que sufren y aun sin que ellos se lo pidan, sana sus sufrimientos, como con aquella viuda que iba a enterrar a su único hijo (Lucas 7,11).

Como hombres de fe estamos llamados, de manera apremiante, a acercarnos al prójimo y en especial a quienes sufren.

Hoy más que nunca es necesario anunciar la alegría de la pascua, testimoniar que Cristo ha vencido la muerte.

Que esta ya no tiene poder y que estamos invitados a levantar la cabeza y avanzar en el camino de búsqueda del Señor.

Por esto, es necesario que nos preguntemos por cuáles estrategias estamos llevando a cabo para comunicar al mundo la alegría de la vida nueva en Cristo, la Pascua.

¿Vivimos verdaderamente la alegría pascual?, ¿comprendemos que la Pascua es actualización constante de la resurrección del Señor?

¿Invito a otros a participar de mi alegría pascual?, ¿cómo estoy anunciando al mundo que Cristo ha resucitado? Estas son algunas preguntas que convendría hacernos en este tiempo.

¡Feliz Pascua, nos vemos en la oración!

¿Por qué se festeja la Pascua? ¡Un video hermoso!