El video de AirAsia me hace sentir muy identificada, porque cuando lo pienso detenidamente me doy cuenta de que la historia de mi vida habría sido muy distinta sin mi papá. Durante mi infancia, fue él quien me enseñó a ser valiente y superar mis miedos, porque mientras mi mamá se ponía un poco nerviosa con mis travesuras, él me ayudaba a subir a los árboles y me daba ánimos para que llegara a la rama más alta, para después explicarme cómo bajar sola y ser más independiente. Además, destacó en mí cualidades que tal vez yo no habría descubierto sola, como mi buena memoria, al hacerme aprender las capitales del mundo a una corta edad y llevarme a conocer el mundo a través de mapas y juegos de geografía.

Así como en el video, tengo muy presente la importancia de su presencia en cada paso que he dado y cada triunfo adquirido. Y aun ahora que soy adulta, creo que soy afortunada al tener dos pilares de apoyo tan grandes como son mi papá y mi mamá, pues cada uno enriquece mis decisiones con sus propias perspectivas. Recuerdo que en el último viaje que hice sola en otro continente hablábamos por teléfono y mi mamá me decía: «por favor, ten mucho cuidado», mientras él terminaba la llamada diciéndome: «cuídate y mándame fotos porque yo viajo a través de ti».


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Creo que es evidente, a través del video y algunos de los ejemplos que he dado de mi vida, que un padre es insustituible, que su presencia forma a los hijos de una forma distinta y que es una relación muy especial que funciona como el complemento perfecto a la que da una madre.

En la audiencia general del 4 de febrero de 2015, el papa Francisco habló sobre lo esencial de la presencia de un padre en la familia, uno «que sea cercano a la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando son despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino; padre presente, siempre».