Hoy quisiera compartirles un video en el que me encantaría que juntos reflexionáramos sobre un tema en específico: las relaciones de pareja en el contexto de las redes sociales, que desde nuestra realidad actual, se vuelven latentes para todos los jóvenes y podrían convertirse en unas verdaderas historias de terror.

Partamos revisando el video realizado por la organización filantrópica del Reino Unido “Comic Relief”, con un guión escrito por Daniel Audritt y Kat Kempner y protagonizado por Georgia Maguire (Sara), Luke Kempner (novio), María Shehata y Janine Harou (amigas).


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En un principio podría parecer una historia bastante graciosa (y quizá pienses que hasta alejada de la realidad) pero es necesario que veamos cómo Sara comienza a entrar en un estado de histeria por no comprender por qué su novio, su hombre perfecto, no tiene redes sociales… sí, sin Facebook para compartir estados donde diga que se encuentra pensando en ella o poder revisar que la gente le ha dado me gusta a alguna de sus fotos juntos; sin Twitter, que le permita etiquetarlo y en una breve frase escribirle cuánto lo ama; sin Instagram, en el que pueda ver sus historias de amor contadas en tres o cuatro fotos embellecidas con un filtro Clarendon; y por último (y no por eso menos importante) sin Snapchat, en el que ella y él puedan compartir cierto contenido íntimo subido de tono.

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Pero, ¿por qué Sara cree que su relación se ha convertido en una verdadera historia de terror? Me atrevo a mencionar un contenido más profundo al respecto de esta pregunta. Sara y sus amigas no comprenden que es posible tener una relación sin el uso de las redes sociales, creen que es necesario “sellar” el noviazgo en la red, donde es más fácil compartir las cosas, inclusive (y como punto más asombroso de la historia) parece que la protagonista busca darle validez a su relación desde un mundo digital, al grado de preguntarse si verdaderamente existe su novio. Pero no es por él por quien se pregunta, sino por su misma relación. Si las personas no lo saben, no lo ven y no lo comentan, entonces, ¿de qué sirve tener un novio? parece ser una idea entre líneas en el video.

El avasallante mundo de las redes sociales, en el cual se incluye una estructura social sumamente definida por diversas entidades que buscan comunicación frecuente de distintas maneras se ha convertido en nuestro referente inmediato para interactuar con las personas. Hoy en día parece más fácil escribir un publicación diciendo “te amo” a decírselo a la cara a tu pareja y conocerlo en el día a día.

San Josémaría nunca menciona que para conocerse, hombre y mujer, deben de interactuar en las redes sociales, deben encontrar validez de su noviazgo en ellas y dudar de la existencia del amor de su pareja si no te ha etiquetado en una publicación y sin embargo las redes sociales actúan como un “certificado” de que una relación es formal. Es así como se debe tener cuidado con las condiciones que ponemos para evaluar el noviazgo y bajo qué circunstancias le damos el adjetivo de ser real y formal. Para esto sería excelente transmitirle el siguiente mensaje a los jóvenes:

«El periodo del noviazgo, fundamental para formar una pareja, es un tiempo de espera y de preparación, que se ha de vivir en castidad de los gestos y las palabras. Esto permite madurar en el amor, en el cuidado y en la atención del otro; ayuda a ejercitar el autodominio, a desarrollar el respeto por el otro, características del verdadero amor que no busca en primer lugar la satisfacción ni el propio bienestar» (papa Benedicto XVI con motivo de la preparación de la XXII Jornada Mundial de la Juventud del 2008 en Sídney, Australia).

Involucrar a Dios en nuestras relaciones, nos permite, en primera instancia, el autoconocimiento, lo cual es esencial para que aprendamos a distinguir las formas en las que manifestamos nuestra afectividad y esto nos haga más sensibles a la escucha y entendimiento del otro. En un segundo momento, el Padre nos dota de su Espíritu, proveedor de virtudes, y en Él desarrollamos la templanza que nos ayuda a ser dueños de nosotros mismos, ya que el hombre «tiende a impregnar su racionalidad de pasiones, emociones y apetitos» (Catecismo de la Iglesia Católica #2337).

El Papa Francisco, en su exhortación apostólica «Amoris laetitia» (32ss), nos recuerda que en la época reciente las sociedades se han nublado por causas múltiples (y esto nos incluye a los cristianos). El Santo Padre comenta que se ha perdido el sentido natural del matrimonio y de su preparación provocando rupturas, traumas, desesperación, incomprensión, frustración y sobre todo, confusión.

«La Iglesia desea que, entre un hombre y una mujer, exista primero el noviazgo, para que se conozcan más, y por tanto se amen más, y así lleguen mejor preparados al sacramento del matrimonio» (San Josémaría Escrivá).

Nos gustaría saber qué piensas tú de este tema… ¿Qué cosas ves entre tus amigos? ¿Con qué cosas te identificas?


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