Sabemos que ya pasó la Navidad, pero no quisimos dejar de publicar esta publicidad de la Lotería en España. Aunque parezca muy conmovedor lo que hace la familia y el pueblo por Carmina, nuestros blogueros asociados nos cuestionan sobre lo que significa la verdadera esperanza en nuestra vida y sobre la importancia de ser felices en la realidad que Dios nos permite vivir todos los días. Podríamos decir, pero, ¿qué más da que una pobre señora sea feliz, quién sabe por cuánto tiempo, si tal vez al día siguiente pueda morir? Reflexionemos juntos algunas respuestas al respecto:


Luis Javier Moxó

Autor del blog: Echad vuestras redes

Conoce el blog de Luis Javier.

La motivación al juego de y por dinero (llamado en casos extremos ludopatía) de distinta intensidad y grado, encubierta por las loterías y apuestas varias, sean del signo que sean, cifran todo el objetivo de esta campaña publicitaria. El spot, dirigido por Santiago Zannou para la agencia Leo Burnett, ha costado 800.00 euros, cifras similares al de 2015. ¿Cómo transmitir entrañablemente, de forma muy cercana y emocional, la necesidad de apostar por una ilusión, por una probabilidad poco probable…?


El artículo continua después de la publicidad:

El video que hoy comentamos trata acerca de una ilusión que comienza con una equivocación. Dicha ilusión es compartida como por vergüenza o compromiso haciéndose la mentira cada vez más grande y acabando en algo no solo tolerado sino ensalzado a la categoría de emotivo, entrañable, amoroso tal vez, cándido, inocente… La estrella parece ser doña Carmina, ya de unos ochenta y tantos años, fue profesora de una comarca como Villaviciosa o Tazones (Asturias). Ella viendo la televisión cree que le ha tocado la lotería un día antes del sorteo. Todos le siguen la corriente y quieren celebrarlo en el vecino faro. Las pocas luces de la mujer son ocultadas a sus propios ojos y se la permite seguir en su engaño, siendo todos cómplices del mismo.

Podríamos hacernos unas preguntas: ¿qué más da vivir de la ilusión el hoy donde todo parece llamar a perder toda esperanza?, ¿qué más da que una pobre señora sea feliz, quién sabe por cuánto tiempo, si tal vez al día siguiente puedan imaginarse todos que les toca de verdad? ¿qué más da el mañana probable donde doña Carmina descubra todo el montaje y sea peor descubrirse engañada por tantos?

¿Qué sentido tiene este montaje de apariencia emotivo y entrañable? La ilusión de ganar un reconocimiento a toda una vida. Hasta podría parecer bonito si no fuera equivocado de raíz. ¿Cuál es la gratitud de la familia y del pueblo para con su maestra querida? ¿En cuántos millones está cifrada esa ilusión? ¿Cuál es la estrella real del anuncio? El premio gordo de Navidad, está claro


El artículo continua después de la publicidad:

No se puede optar a la vez por la verdad y al engaño. No nos podemos valer de la inocencia de un niño o de una persona mayor para, en base a un error suyo, montar todo un escenario ficticio, que se desvanecerá al día siguiente, cuando incluso haya que apagar televisores y radios para que la pobre doña Carmina no descubra su equivocación, y le surjan miles de preguntas. O cuando vaya al banco y quiera cobrar su premio. Y es que el dinero, sobre todo en este caso lo hemos visto, no da la verdadera felicidad. Al menos no aquella que va de la mano de la verdad y de Dios.

Me quedo con una meditación del Papa Francisco: «¿Un euro más te hace más feliz o no? Las riquezas, tesoro peligroso, peligroso… Pero las riquezas son buenas, sirven para hacer muchas cosas buenas, para llevar adelante la familia: ¡esto es verdad! Pero si tú las acumulas como un tesoro, ¡te roban el alma! Jesús en el Evangelio vuelve a este argumento, sobre las riquezas, sobre el peligro de las riquezas, sobre poner la esperanza en las riquezas».


Néstor  Mora

Autor de blog: Eclesias TIC

Conoce el blog de Néstor.

Ilusión y esperanza, ¿dónde tenemos ambas depositadas? La esperanza es espera paciente con un sentido que traspasa lo evidente y cotidiano. La ilusión es la espera que se abre a lo que ha de venir con alegría y profundidad. ¿Podemos poner nuestra esperanza e ilusión en cualquier cosa material?

En una sociedad consumista, el dinero es el dios del que todo se espera y del que toda ilusión parte. El dinero es una herramienta como otras muchas. Puede ser utilizada para el bien o para el mal. No debemos poner esperanza e ilusión en él, porque nos herirá sin remedio cuando lo convertimos en ídolo. ¿Por qué?, porque toda herramienta puede volverse contra su dueño y hacer daño a inocentes.

Esperanza es sentimiento, fe es conocimiento y caridad es voluntad. Las tres virtudes se completan con la unidad que les permite ir juntas y la bondad que les permite ofrecerse sin esperar nada a cambio. ¿Lotería? ¿Qué puede tener la lotería para que encontremos esperanza e ilusión en ella? Sólo Cristo es Camino, Verdad y Vida. Sólo quien pierda su vida por Cristo, la encontrará.


Pilar V. Padial

Autora del blog:  ¡Vive celebra la vida!

Conoce el blog de Pilar.

De la abundancia del corazón habla la boca. Quien ha acumulado, día a día, amor en su corazón, con las obras generosas y sacrificadas de cada día, hechas con un cariño inmenso, acabará sus días así. Se habrá doctorado en la escuela del amor. Y al final de la vida, de lo que se nos va a juzgar es del amor.

El anuncio que comentamos es muy emotivo, para mí muy especialmente porque esta es la primera Navidad que pasé sin mi queridísima abuela. En los últimos años, su cabeza no era tan eficiente como lo había sido siempre, pero su corazón, lo era mucho más. Nos regalaba hasta lo que creía que tenía sin que así fuera. Pero, sobe todo, se nos daba ella misma, en cariño, como había hecho toda su vida. Mi abuelo igual. Sus últimas palabras fueron para ofrecerme un vasito de leche de la nevera porque no era consciente de que estaba en una habitación de hospital. ¡Qué mejor manera de vivir y de morir que haciéndolo por amor! Como Jesús.


Carlos Romero Villarroel

Autor del blog: El blog de CarlosRomeroV

Conoce el blog de Carlos.

Vivimos en un mundo donde muchas veces vale más lo que tenemos que lo que somos. Cuántas veces hemos visto a personas que son valoradas por tener mucho dinero, por ocupar un determinado puesto en el trabajo, etc., y no por aquello que son. En nuestras relaciones cotidianas podemos caer en la misma tentación. Y en la vida de la Iglesia no estamos exentos de  pensar que alguien es más valioso o, que incluso, merece un trato distinto a los otros porque es el párroco, obispo o un laico con alguna responsabilidad en la parroquia.

Creo que la campaña publicitaria de la Lotería de Navidad 2016 en España puede ser una oportunidad para que pensemos en el trato cotidiano que tenemos con las otras personas y en cómo las miramos. La madre del video, ilusionada por haber creído que se ganó la Lotería, sale a anunciar a los demás esta gran noticia. Y ocurre que todos le hacen vivir esa ilusión tratándola como “ganadora” de la Lotería, pero, ¿qué hubiera ocurrido si no hubiera ganado nada? Tal vez la hubieran tratado como siempre: como una mujer más del pueblo. La frase reveladora la dice la misma madre al final del video: «Yo soy mucho más feliz siendo madre para vosotros». Ahí está la clave: en ser felices siendo lo que somos: personas amadas por Dios, con virtudes y también con debilidades, pero siempre mirados con misericordia por nuestro Padre. Vivamos nuestro día a día no buscando la felicidad en el dinero, en el poder o en el éxito. Vivamos siendo felices (¡y sin tener que salir a comprar una Lotería!) por poder experimentar cada día el inmenso amor que Dios nos tiene. Esa es nuestra identidad, lo que nos define como cristianos, el lugar donde está nuestra felicidad. Que podamos decir cada día: «no necesito una Lotería para ser feliz. Yo soy mucho más feliz reconociéndome como hijo amado por Dios, dando testimonio de ese amor en el mundo, siendo testigo para los demás».