El los últimos días un video de James Franco junto a Eliot Michaelson en su espacio Philosophy Time está dando mucho de qué hablar. El tema tratado: aborto en las primeras etapas del embarazo. Para esta edición invitaron la Dra. Elizabeth Harman, PhD en Filosofía por el MIT y graduada suma cum laude en Filosofía por la Universidad de Harvard. Así también, ella es profesora en la prestigiosa universidad de Princeton, miembro del Departamento de Filosofía y del Centro Universitario de Valores Humanos de la misma casa de estudios. Su campo de especialización es la ética y su trabajo de investigación se centra en el último tiempo en la moral. Una invitada más que calificada para hablar sobre el tema y cambiar opiniones.

Muchos de los comentarios que he leído sobre este video hablan de las expresiones del actor James Franco frente a las afirmaciones de la Dra. Harman. Mi observación no es tan fina como para darme cuenta de esto. Viendo los otros videos del espacio, he visto varias veces las mismas expresiones. Sí, tal vez mi fuerte no sea el leer las expresiones faciales… pero lo que es claro es que el actor está un poco confundido…


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El tema pues, se ha centrado en lo ilógico del argumento de la Dra. para sostener su posición y defensa del aborto en las primeras etapas del embarazo. En sus propias palabras ella sostiene que el aborto en sus primeras etapas es justificable porque el feto no goza de “estado moral”, y continúa con una serie de razonamientos que son ilógicos, parecen lógicos pero no. Para entender un poco mejor y tener argumentos que refuten su posición les dejo unos puntos para revisar:

*El video por el momento se encuentra en inglés en unos días lo subiremos traducido, pero juzgamos necesario publicarlo ahora.

1. ¿Qué significa estatus moral?

La Dra. Harman defiende que «no hay nada moralmente malo en abortar a un feto en los primeros momentos del embarazo». Sostiene que «si el feto nunca ha sido consciente y nunca ha tenido experiencia alguna hasta esa etapa, entonces nada moralmente malo sucede si sufre un aborto» Y aunque esta posición puede sonar poco atractiva para algunos, sigue argumentando que en realidad lo que sucede es que «en esta etapa existen dos tipos totalmente diferentes de seres» y cita este ejemplo: «Cuando éramos fetos en las primeras semanas, entonces ya teníamos un estatus moral en virtud de nuestro futuro, porque éramos los estadios iniciales de personas. Pero hay otros fetos que morirán en las primeras semanas, por aborto espontáneo o deliberado, y en mi opinión eso es un ente totalmente diferente, porque no tiene futuro como persona y no tiene estatus moral».


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El estado o estatus moral está definido por la capacidad para sentir, pensar, elegir y está relacionado con los principios y con los valores. Y según esta Dra. este estado depende del futuro del feto, es decir que si ese feto llega a nacer o es deseado, entonces tiene estatus moral. Si no (si no nace o se tiene la intención de no dejarlo nacer), no lo tiene, y si no lo tiene entonces no hay acción moralmente mala si se elimina ese feto.

Aquí ya vemos la contradicción, el estatus moral depende del futuro de la persona, pero ¿quién asegura (o decide) ese futuro? Y más aún entonces: ¿se tiene derecho a matar a una persona en un estado en que no puede decidir o experimentar? El argumento es tan enredado que el mismo James Franco necesita aclarar: «¿Lo que estás diciendo es que si el feto no estaba destinado a convertirse en persona, entonces no tiene estatus moral? ¿Qué si una mujer decide abortar a un feto en las primeras semanas, entonces ese acto o esa intención niega el estatus moral de ese feto, dado que, si ella va a abortar no llegará a ser persona?».

Qué pasa entonces con un niño que nació pero con una enfermedad que lo tiene postrado o que solo vivirá unos minutos al nacer, ¿tendría estatus moral?, ¿no habría nada moralmente malo si terminamos con su vida?

2. ¿La falacia circular?

Lo que la Dra. Harman usa aquí es un razonamiento circular, que a la vez la hace llegar a una falacia circular, como muchos críticos del video hacen notar. ¿Qué significa esto? Que a través de un razonamiento lógico pretende hacer pasar por cierto una falsedad: no se puede matar algo que no está vivo. Solo se considera vivo a un ser que está destinado a ser persona, si un feto no está destinado a ser persona, entonces no está vivo, entonces deshacerme de él no es matar. Aunque el razonamiento parece lógico, ciertamente la conclusión es una falsedad.

3. ¿Quién decide sobre el futuro?

Entonces parece ser que la cuestión está en quién decide el futuro de las personas. Si adoptamos el pensamiento de la Dra. Harman, pareciera que estuviera bajo potestad de la madre y de nadie más. ¿Dónde queda el padre? ¿Dónde queda el derecho intrínseco a la vida del mismo niño? ¿Es que nuestro derecho a la vida ya no nos pertenece? Hay miles de casos de abortos fallidos, personas que sobrevivieron un aborto a pesar de que sus padres decidieron no tenerlo. El futuro de la vida de una persona puede estar en las manos de sus padres pero solo hasta un punto, hay mucho más en juego.

4. ¿Qué significa la libertad?

Ciertamente la libertad es un derecho que todo ser humano debe tener, derecho a la libertad de pensamiento y a la libertad de actuar responsablemente. Creo que solo se puede actuar de este modo si se conocen las consecuencias de nuestros actos y tomamos señorío sobre ellos. No se trata de actuar de acuerdo a mis sentimientos sino de acuerdo a lo mejor y para esto hay que buscar la mejor calidad de información posible y la que más se aproxime a la verdad, no pensamientos mal llamados liberales, que acomoden la verdad al gusto del consumidor.

«La libertad es el poder, radicado en la razón y en la voluntad, de obrar o de no obrar, de hacer esto o aquello, de ejecutar así por sí mismo acciones deliberadas. Por el libre arbitrio cada uno dispone de sí mismo. La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad» (Catecismo de la Iglesia Católica 1731).

5. ¿Y la responsabilidad frente a terceros?

Las mujeres tenemos el don de la maternidad, somos las que llevamos al hijo en el vientre. Es una potencia muy grande pero no por esto nos debe dar poder sobre el niño que llevamos en el vientre sino por el contrario, responsabilidad. No solo sobre él sino también responsabilidad con el padre. Parece que la paternidad se borrara del mapa en asuntos como el aborto y nos olvidamos que para que ese niño se forme en el vientre es necesario un padre. La figura del hombre se va borrando, se convierte en un donador y en algunos casos lamentables en un transgresor violento. Pero, y ¿su responsabilidad frente al hijo que ha engendrado no existe? Estamos extirpando la responsabilidad de la paternidad para luego reclamarla.

6. La compasión, la empatía y la ayuda con los casos delicados y difíciles

No pocas veces salimos a criticar a alguien que quiere abortar o que ha abortado. Tener hijos no es tarea fácil, mucho menos cuando el embarazo no es deseado o se atraviesan situaciones complicadas. Para muchas personas el embarazo resulta una verdadera tragedia y en la soledad y desesperación se toman decisiones equivocadas. Antes de lanzarnos a criticar entendamos la historia detrás y salgamos a dar de nuestro tiempo y compañía para ayudar a estas personas a entender que abortar a un niño es matarlo, pero también a ayudar a reconciliar a aquellas personas que no sabían lo que hacían cuando terminaron un embarazo. Detrás de un aborto casi siempre hay una historia dura que contar.

7. No siempre el más ilustrado tiene la razón

Y bueno este último punto nos queda de enseñanza. Es muy importante formarse, estudiar y esforzarse por crecer en conocimiento y crecer como personas. Sin embargo, los títulos y medallas no son garantía de nada. No se trata ahora de no confiar en ningún profesional o dudar de todos, creo que de lo que se trata es de educarnos en la capacidad de discernimiento. La Dra. Harman seguramente es muy inteligente, y por supuesto muy estudiada, pero en este caso su razonamiento la está llevando por el lugar equivocado. Parece ser que en este caso, prestándome las palabras de Benedicto XVI, «…que la razón, al final, se doblega ante la presión de los intereses y ante el atractivo de la utilidad, y se ve forzada a reconocerla como criterio último». Siempre es bueno conversar y argumentar de una manera respetuosa y firme, pero sobre todo iluminados por la verdad del Espíritu Santo.

«Si la razón, celosa de su presunta pureza, se hace sorda al gran mensaje que le viene de la fe cristiana y de su sabiduría, se seca como un árbol cuyas raíces no reciben ya las aguas que le dan vida. Pierde la valentía por la verdad y así no se hace más grande, sino más pequeña» (S.S Benedicto XVI – Encuentro con la universidad de Roma “La Sapienza”).