El video fue hecho por la red alemana de supermercados Edeka y cuenta «La historia de Eatkarus». Eatkarus, es una combinación de la palabra “comer” y el nombre de Ícaro, de la leyenda de Dédalo e Ícaro. La Historia sucede en una ciudad fría pequeña donde la gente y los animales están obesos, lo singular de esto es que todos comen lo mismo, una especie de masa gris. 

Cuando tuve a mi hijo recién nacido, lo alimenté de forma exclusiva con leche materna hasta el sexto mes. Luego de este período, es necesario introducir alimentos sólidos porque el niño va a crecer y necesita otros nutrientes. Empecé a hacerlo, ¡solamente que no resultó ser algo fácil! No quería comer y necesité armarme de paciencia y constancia para que comiera algunas cucharadas. No saben la dificultad que tenía para tener más peso, estaba abajo de la meta esperada de los niños de su edad. Me sentía triste y preocupada al ver que mi niño no crecía y los otros niños sí, incluso hasta lograban estar saludables y muy gorditos… ¿Pero, a dónde voy con esta historia?


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Para crecer en la fe es necesario pasar por etapas. Cuando conocemos a Jesús y su Palabra ingresa en nuestras vidas como alimento, a causa de nuestra inexperiencia no entendemos muy bien, pero de a pocos, vamos percibiendo que para vivir el cristianismo se requiere de la presencia constante de Dios y  que necesitamos alimentarnos de Él para tener  la fuerza y el valor de hacer frente a lo que nos pide. No obstante, muchas veces nos olvidamos y comenzamos a “alimentarnos” de todo lo que no viene de Dios. Nos empezamos a conformar con ese alimento gris y sin vida. Incluso, creyendo que somos cristianos verdaderos, nos convertimos en personas inmóviles a causa de nuestras propias elecciones, de nuestro conformismo, esclavos de nuestra falta de voluntad. Nos convertimos en siervos de un consumismo y una superficialidad sin discernimiento.

Pero, ¡cuántas veces somos como el niño que anhela algo distinto! ¡Que empieza a tener hambre por un alimento especial  que le pueda dar toda la fuerza y el vigor que necesita!


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Para lograr esto, debemos querer vivir la libertad de los hijos de Dios. Dejar a un lado lo cómodo de una una vida gris y sin sabor, y construir nuestras propias alas para hacer frente a los grandes vuelos y alzarnos en la dirección el Dios y de su voluntad. Es el Espíritu Santo quien nos muestra el camino, es Dios el que se presenta primero, así como el ave que le muestra al niño el camino. Este fracasó la primera vez, pero su ansia era más grande, lo intentó una y otra vez, buscó y generó hábitos buenos que a la vez sirviero de ejemplo a otros, y al final lo logró. Así como él, no desistamos de nuestra vida cristiana, no nos conformemos con esos alimentos que inflan pero no llenan.


Escrito por: Valéria Morais


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