Para que un matrimonio sea feliz, no basta con que dure para siempre. La cantidad es tan importante como la calidad y de eso nos habla este entretenido video, sobre una pareja que no solo sueña con envejecer juntos, sino que están con la mirada puesta en el camino. «Amar la trama más que el desenlace», dice una canción del uruguayo Jorge Drexler, pues cuando se trata de amor, la historia es tanto o más importante que el final.

La campaña que da nombre al video, «qué suerte quererte» intenta expresar lo maravilloso que es querer a alguien y que ese amor sea correspondido de tal manera que uno se siente afortunado. ¿Cuántos de ustedes son afortunados de esa manera? Seguro que muchos recordamos aquellos acuerdos y desacuerdos que construimos durante los primeros meses de relación, cuando aún ninguno de los dos sabía si esto iba para largo o no, pero nos la jugamos. Quizás muchos de ustedes están ahora mismo en eso, pensando apodos y llegando a los primeros acuerdos de la relación. Una de esas muestras de entrega y confianza en el proyecto mutuo, es convertirse en cómplices y la forma más común es un lenguaje común.


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Es chistoso y conmovedor cuando uno mira su historia de amor. Haz la prueba conversando con matrimonios mayores, de abuelitos y verás como sus anécdotas juveniles cobran un sentido romántico que inspira hasta al de corazón más frío. Escuchar las locuras que hacían, las ideas locas que inspiraban sus sueños, las aventuras que pasaban juntos. Todo eso habla de amor, todo eso mueve las entrañas y no sé ustedes, pero yo quiero llegar a viejo y contar esas historias.

Mirar la vida de pareja así, con complicidad, habla de amor de verdad, no únicamente del que quiere acompañarse mutuamente, pagar las cuentas a medias y acordar cuántos hijos tendrán. Cuando el muchacho se detiene a contar como ya tenía planificado los próximos 60 años juntos, no es una expresión de dominio frente a su novia, sino de pensar la vida juntos, construir el hogar, la familia y terminar sus días abrazados, mientras siguen usando sus apodos de juventud. Ella se lo toma algo sorprendida, pero descubre que las intenciones de él son sencillas; solo quiere que juntos lleguen a viejitos abrazados mirando la puesta de sol. No sé ustedes, pero yo quiero terminar mis días abrazado con el amor de mi vida, cantar las canciones (para ese entonces viejas) con las que me enamoré, mirar las fotos y reírme de los peinados ridículos y la ropa extraña que usábamos en el 2017,  y así, volviendo la mirada hacia el lado, contemplar a la misma muchacha que fue mi cómplice durante tantos años y que aún en ese entonces, me sigue amando.

El Papa Francisco, invita a los novios a realizar ese ejercicio de amor y de mirar para adelante en plan de largo plazo, de amor en serio, y no solo plantearse el noviazgo y las relaciones de pareja como una prueba para «ver si está es la indicada», por lo que nos invita a conversar «de lo que cada uno espera de un eventual matrimonio, de su modo de entender lo que es el amor y el compromiso, de lo que se desea del otro, del tipo de vida en común que se quisiera proyectar» y claro, si tu quieres, también puedes imaginar el cómo serán tus futuros hijos, ponerle nombre al perro y decidir si la casa que comprarán tendrá la puerta hacia el norte o hacia el sur.


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Estos días, en que particularmente recordamos el amor de pareja inspirados por la historia de san Valentín, que podamos mirar a nuestras novias(os) y esposas(os), que desempolvemos la complicidad que ha estado sin usar quizás por algún tiempo, que volvamos a tratarnos tiernamente y que juntos, tomados de la mano y mirándonos a los ojos, volvamos a pensar qué será de nosotros durante los próximos 60 años.