En esta ocasión te compartimos un video, donde el director de la serie «The Chosen» (Dallas Jenkins) y el actor que representa a Jesús (Jonathan Roumie), platican sobre lo que significa para cada uno las esculturas y las imágenes vistas en la Basílica de San Pedro.

Te invito a que lo veas y conforme ellos van hablando te preguntes lo que tu le hubieras dicho al otro en su lugar.

Si no has visto la serie ni sabes de qué trata, aquí hay un artículo que te puede ayudar a entender el trabajo de estas dos personas.

Dallas y Jonathan son cristianos, pero de distinta denominación y trabajan en un proyecto hermoso juntos: La vida de Cristo y sus apóstoles. Dallas es cristiano protestante y Jonathan cristiano católico.

Su diálogo me deja tres enseñanzas principales y un recordatorio importante.  

Este artículo te puede servir para empezar a profundizar sobre ecumenismo y el diálogo ecuménico en tu apostolado.

La diversidad que nos une

El recordatorio es que la diversidad, lejos de separarnos, debería ser puente entre las personas de distintas culturas. Tenemos mucho que aprender de los otros. Que pensemos y actuemos de manera diferente me hace pensar en la gran creatividad del Padre al pensarnos como seres únicos.

La Santa Madre Teresa de Calcuta lo expresa así:

«Yo hago lo que tu no puedes y tú haces lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas»

Que seamos irrepetibles y diferentes es también una oportunidad grandísima para recibir los dones de las demás personas y compartir los propios. La entrega y el servicio tienen mucho sentido si se les contempla desde la gran variedad de personas que existen.

Escuchar, la actitud del apóstol

Una de las enseñanzas que podemos recuperar del video es la actitud de escucha.

Siento que hoy en día es más común encontrar personas que hablen y hablen a personas que sepan guardar silencio. Quizá como estamos entre tanto ruido nos hemos acostumbrado a él y por eso hay gente que no sabe estar en silencio.

Tampoco se trata de quedarnos sin hablar nunca, eso sería un extremo. Se trata de callar para escuchar con atención y paciencia opiniones que no son iguales a las tuyas, para después aportar a la conversación con cariño. Es algo muy difícil, no cualquier persona está lista para entrar en diálogo con los demás.

Escuchar no significa que estarás de acuerdo con todo lo que te compartan, sino que estarás dispuesto a dejar que otras personas se expresen, te cuestionen y hasta te confronten.

Nadie posee toda la verdad, que es Cristo. Estamos peregrinando en la parcialidad de la verdad hasta que estemos en el cielo con el Padre. Tener esto presente ayuda para mantener una actitud de humildad y aprender a escuchar los distintos puntos de vista y creencias de las personas.

Preguntar con reverencia

Otra actitud que me gustó mucho del video fue ver cómo había un genuino interés de Dallas por entender el punto de vista de Jonathan. Esta es la segunda enseñanza, tener y mostrar ganas por conocer el punto de vista de la otra persona.

La forma más sencilla de demostrar este interés es preguntando, pero siempre con respeto. 

Con cuestionamientos sencillos podemos abrir la puerta a conversaciones muy enriquecedoras para las dos partes. Lo que nos lleva a la última enseñanza.

Ecumenismo y diálogo ecuménico

Estos son dos amigos cristianos que están platicando de una de las diferencias entre el protestantismo y el catolicismo, sin embargo, al final del video se aprecia cómo coinciden en la importante tarea que significa representar a Jesús y su mensaje de amor.

Hay muchas ramas del cristianismo, cada una con sus peculiaridades y aunque somos hermanos separados, Cristo nos llama a estar unidos, a ser una familia con toda la humanidad.

Tú y yo podemos hacer ecumenismo en la vida cotidiana.

Recuerdo mucho que cuando estaba en la preparatoria tenía varios compañeros que eran cristianos de diferentes tipos. Había un compañero en particular que era cristiano evangelista con quien tenía pláticas muy chidas. Hablábamos de la gran persona que fue Jesús, de lo inteligente que fue, del impacto que tuvo en nuestras vidas e incluso me lo topaba en marchas provida con su familia. A pesar de ser diferentes, convergemos en muchas cosas.

Esta es la tercera enseñanza: tenemos muchas cosas en común y deberían ser estas el punto de partida para trabajar en conjunto y hacer realidad el sueño de nuestro Maestro; el reino de los cielos.

A modo de conclusión

Para entrar en diálogo con otras religiones y denominaciones cristianas debemos tener una mentalidad razonablemente abierta para escuchar con amor, un interés genuino que respete la diversidad y una actitud ecuménica que nos aproxime a la unidad.

El Papa Pablo VI en su decreto Unitatis Redintegratio, que habla sobre el ecumenismo, concluye con estas palabras:

«[…] Este Sagrado Concilio exhorta a los fieles a que se abstengan de toda ligereza o imprudente celo, que podrían perjudicar al progreso de la unidad. Su acción ecuménica ha de ser plena y sinceramente católica, es decir, fiel a la verdad recibida de los Apóstoles y de los Padres y conforme a la fe, que siempre ha profesado la Iglesia católica, tendiendo constantemente hacia la plenitud con que el Señor desea que se perfeccione su Cuerpo en el decurso de los tiempos.

Este Sagrada Concilio desea ardientemente que los proyectos de los fieles católicos progresen en unión con los proyectos de los hermanos separados, sin que se pongan obstáculos a los caminos de la Providencia y sin prejuicios contra los impulsos que puedan venir del Espíritu Santo. Además, se declara conocedor de que este santo propósito de reconciliar a todos los cristianos en la unidad de la única Iglesia de Jesucristo excede las fuerzas y la capacidad humana. Por eso pone toda su esperanza en la oración de Cristo por la Iglesia, en el amor del Padre para con nosotros, en la virtud del Espíritu Santo. “Y la esperanza no quedará fallida, pues el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por la virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Cf.Rom., 5,5) […].»

Oración final

Para terminar este momento de reflexión te propongo esta oración:

«Jesús, gracias por el don de mi prójimo, gracias por la diversidad de opiniones y por inflamar mi corazón con tu amor.

Te pido tu gracia para poder ser puente y agente efectivo de tu paz, Señor.

Enséñame a escuchar y a interesarme por los demás.

Te pido por todas las iglesias cristianas, para que sepamos trabajar en conjunto y podamos llevar tu mensaje a todo el mundo.

Te pido por las otras religiones que te buscan y por aquellas personas que no saben de Ti.

Ayúdame a reconocerte en el camino y a vivir más cerca tuyo.

Amén.»

Artículo escrito por Joel Calderón

diálogo ecuménico