Esta semana Chris Pratt, uno de los actores más populares del momento, (“Guardianes de la Galaxia”, “Avengers”, “Jurassic World”) acaba de recibir el premio MTV Generation Award. Este galardón reconoce la trayectoria artística, la variedad de roles que han dejado marca así como también la calidad personal y profesional, y por supuesto el impresionante nivel artístico. Los premios MTV se han ganado la fama de ser de alguna manera la “voz” y el termómetro de los adolescentes y la juventud en general. Chris Pratt ha sabido aprovechar esta plataforma y “asumir la responsabilidad como mayor” de dejar un mensaje a la siguiente generación.

Algunos lo han calificado de loco y excéntrico, mientras que otros tantos hemos quedado impresionados por la valentía y firmeza de su mensaje.



Algunos podrán objetar alguno que otro consejo, pero si miramos un poco más allá del sentido de humor y complicidad, veremos que el discurso en general habla de tomarse la vida en serio y salir de uno mismo al encuentro de los demás, con respeto y consideración, pero sobre todo y en más de una ocasión, nos invita a mirar más allá de nosotros, a reconocer que somos más que un cuerpo, que tenemos un alma que necesita ser cuidada, que no somos los perfectos dueños del mundo, que somos imperfectos y que hemos sido diseñados así con un propósito. Que Dios es real y que nos ama infinitamente.



Chris no ha dado un discurso para ser aplaudido (y bien que lo fue) ha dado un discurso desde su experiencia de vida para llevarlo en el corazón y darnos cuenta que el éxito es mucho más que dinero y belleza. Un discurso que ha partido de alguien que no simplemente vive el éxito sino que la ha sufrido y ha estado en casi la miseria. Que nos habla de la necesidad de ser salvados, de que el éxito se trata de amor, de mucho esfuerzo y de valentía, la valentía de reconocerse pequeño y necesitar indiscutiblemente de Dios. Todo esto frente de una audiencia que hoy por hoy niega su existencia o simplemente quiere vivir de espaldas hacia El.

«La gracia es un regalo, como la libertad que disfrutamos en este país. Esa gracia fue pagada con la sangre de otra persona. No lo olvides, no lo tomes por hecho» (Chris Pratt).