El video «El canal de parto mágico» nos demuestra que sin duda actuamos bajo la conveniencia de los intereses de cada uno y nos falta, no un poco, sino mucha conciencia. El tema de los derechos humanos, debatido desde sus inicios, es un asunto que se ha tratado de modificar a lo largo de los años según el pensamiento crítico y cambiante de nuestra sociedad.

Gracias a la ironía, el humor y un toque perfecto de sarcasmo, este video (producido por la iniciativa canadiense en defensa de la vida Choice42) plasma con total realidad lo que en la actualidad es considerado un ser humano con derechos, y un simple “feto” que no puede ser más que un grupo de células sin importancia.


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Para muchos de nosotros es claro que desde el momento de la concepción ese bebé que viene en camino debe tener los mismos derechos que tiene uno que ya está corriendo por la casa, gritando a todo pulmón o saltando de sillón en sillón. Pero para otros este es un tema completamente debatible y de allí se desprende toda una guerra por defender el aborto, las semanas en las que es legal realizar uno, los casos en los que debería practicarse y el “empoderamiento” de la mujer con el argumento de “es mi cuerpo y con el hago lo que quiera”. Pensemos entonces que es muy fácil dar un paso y estar en ese lado, el lado de aquellos que piensan que mientras está en el vientre, ese “grupo de células” no tiene derecho a nada o más bien no es nada.

Casualmente a todos los que defienden esta idea se les olvida que si a ellos les hubieran querido violar sus derechos estando en la panza de sus mamás, muy seguramente habrían deseado gritar desde adentro, patear o sacar letreros para defender su vida a como diera lugar. Todos estuvimos en el vientre de nuestras madres, todos fuimos microscópicamente pequeños, todos o la gran mayoría, tuvimos que aguardar nueve meses antes de llorar por primera vez, y si estas leyendo este artículo milagrosamente o no, se nos respetaron los derechos. Este tipo de situaciones nos permiten reconocer el poder que tiene nuestra voz, pero también nuestras palabras y el sentido que le damos a ellas, tenemos la habilidad de defender lo que es natural y por consiguiente coherente pero también de intervenir para destruir o crear teorías, darle crédito a los aliens o a las hadas.


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«El canal de parto mágico» no solo se aplica para determinar a partir de qué instante alguien se convierte en un ser humano, sino para muchos otros casos de la vida en los que, aún cuando es evidente, nos escudamos en argumentos que se miden de acuerdo a lo que más nos beneficia como seres individuales.

Los derechos humanos hoy se debaten al mismo nivel que los de los animales, es por esto que con frecuencia vemos que se hace hasta lo imposible para que no sacrifiquen a un perrito (lo cual está muy bien) pero en cambio se aplaude el aborto, porque se trata de un feto y este no tiene valor alguno comparado con el de un cachorro. ¿Es esto lógico? Replantear nuestro pensamiento y ser críticos moralmente es un deber que tenemos que reforzar hoy más que nunca, porque la vida no debe ser debatible, el ser humano que llevan millones de mujeres en sus vientres no son un grupo de células diferentes a nosotros, no son objetos que se puedan desechar o personas que un día se comporten como seres humanos y otro como animales.

El llamado también viene a que actuemos de forma coherente si tenemos el privilegio de estar vivos hoy gracias a que nuestros padres asumieron que después de una relación sexual lo único que puede venir es un bebé y no un carro, una bicicleta o un perro. Defendamos la vida con orgullo, sin trabas ni reparaciones. Porque el único derecho con el que no nacimos, es con el de arrebatarle la vida a otro.

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