«Este año he decidido hacer dieta», «¡este año como sea me compro un carro y te saco a pasear, ya verás!», «mi resolución de este año es poner mi propia empresa, es una idea que ya está madura», «¡este es mi año, de todas que correré la maratón de New York!», «¿me recomiendas un coach? Me doy cuenta que necesito trabajar en cosas puntuales y quiero empezar bien este año». Todas estas frases las he escuchado estas últimas dos semanas, de amigos, familiares y coachees. Escuchándolos a todos me pregunto: ¿Por qué el ser humano necesita resoluciones concretas? ¿Por qué empezando el año queremos hacer cosas que nos ayuden a ser mejores? ¿Por qué en enero nos dan ganas de planificar nuestra vida, de hacer cambios?


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Hay varias respuestas depende del punto de vista que uno se enfoque. Algunos dirán que es una cuestión de moda, que los famosos hacen su lista de resoluciones y por eso todos queremos también tener una lista; otros dirán que es un tema de sensatez, porque nadie quiere que le pasen las mismas cosas malas del año pasado, que sería una locura permanecer en el error o que si te fue bien el año pasado tienes que seguir haciendo lo mismo, es decir que la experiencia enseña; otros dirán que es solo un sentimiento (en marzo todos nos olvidaremos de nuestras resoluciones y volveremos a nuestros antiguos hábitos) o que es porque el ser humano necesita saber que está avanzando, caminando hacia una meta, pues esforzarse por conseguir algo en sí mismo es motivador, porque necesitamos vernos capaces de crecer, de luchar por nuestras metas y de esforzarnos por mejorar cada día. Y tú, ¿qué respondes? ¿Por qué crees que en estos meses la gente se plantea metas?

Les doy 3 sencillas recomendaciones que les pueden ayudar en esta tarea de pensar en ser mejores personas a través de actos concretos a lo largo del año:

Primero haz una evaluación de cómo fue tu 2016.  Si te encanta ser exhaustivo puedes pensar en las diferentes áreas de tu vida (personal, familiar, amical, profesional, financiera, etc,.) y escribir lo positivo y negativo de cada área. Si solo pensar en el año que pasó te cansa, puedes evaluarlo de forma más directa respondiendo a estas 3 preguntas: ¿Qué aprendiste del 2016?, ¿Qué volverás/no volverás a hacer este año? ¿Qué palabra escogerías para resumir tu 2016?.


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Luego piensa en el año que viene y responde: ¿Qué te gustaría lograr este año? Nuevamente, si eres exhaustivo piensa en lo que te gustaría conseguir a nivel personal, con tu esposo/a, enamorado/a, con tus papás, hijos, amigos, en tu trabajo, estudios, etc,. Si pensar en tantas áreas te abruma, piensa en general y responde una o dos cosas de la misma pregunta. Lo importante para que las resoluciones se cumplan y estemos contentos con nosotros mismos, es pensar con estrategia. Ayuda responder a esta otra sencilla pregunta: ¿Qué tengo que hacer para cumplir con esta resolución? Y empezar a hacer lo que se necesite, así en diciembre de este año o en enero del 2018 marcarás un “check” y te sentirás orgulloso de ti mismo, porque fuiste capaz de cumplir con esa meta, anhelo o sueño que hoy te propones.

Estos son simples consejos que buscan ayudar a que nuestras resoluciones se lleven a la acción. De esto se habla mucho en el Coaching y en talleres de toma de decisiones o de planeación estratégica. Hay técnicas como el acrónimo SMART, la matriz FODA o ir de los objetivos generales, a los específicos, en fin, hay para todos los gustos y necesidades.

Para terminar, el último consejo: recuerden que hay un enemigo que siempre nos quiere boicotear, la procastinación. Ésta busca que nos desanimemos y posterguemos lo que queremos hacer. No le tengamos miedo, compartamos nuestras resoluciones con gente que nos ayude a cumplirlas, que nos las recuerde y nos dé ánimos cuando estemos amilanados o perezosos.  Y por último: no tengamos miedo al fracaso o al error, seamos valientes y esforcémonos al máximo de nuestras capacidades y posibilidades, y si no cumples tus objetivos al 100% no te desalientes ni hagas dramas: evalúa lo que pasó, busca otra alternativa y sigue esforzándote. La vida te presenta muchas opciones, escoge sabiamente.


Artículo escrito por Verónica Neuenschwander.


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