El video que compartimos a continuación contiene imágenes y testimonios fuertes relacionados con el síndrome post aborto. Nos invita a reflexionar sobre las secuelas de cometer este acto y de lo duro que puede llegar a ser no solo para la mujer, sino para la hombre y el resto de la familia, el perder a un hijo.

∗El video contiene imágenes fuertes



Nos han intentado enseñar que la «libertad» está por encima de todo y que cada decisión que tomamos tiene una consecuencia, pero que ésta se puede solucionar después, ya que sin preocupaciones, el «disfrute» es mayor. Nos relacionamos y vinculamos con las personas y las cosas que nos rodean de una manera sorprendente, al punto que descubrimos en los demás un reflejo de nuestra propia vida.



Constantemente pienso en la maravillosa posibilidad que tenemos delante de nosotros para poder vivir felices. No sé a ustedes, pero me pasa de manera recurrente que voy relacionando los acontecimientos de la vida con ciertos eventos, que, en algún momento, parecen ser irrelevantes pero que después se vuelven trascendentes (tal como lo vemos en el video). El ruido del tráfico, la melodía de una canción, el olor de ciertos alimentos. Cada uno de ellos encierra palpitaciones en el corazón, emociones y recuerdos que se rebobinan una y otra vez y terminan inevitablemente llevándonos a vivirlos de nuevo. Estas son algunas reflexiones que debemos tener en cuenta si nosotros mismos, algún amigo cercano o familiar ha tenido que atravesar esta difícil situación:

Las emociones quedan para siempre

Estos conectores que mencionamos anteriormente, dan cabida a recuerdos alegres, nostálgicos, tristes, amorosos y también dolorosos. Provocando una alteración en nuestro estado de ánimo, positiva o negativa, pero siempre real. Así funcionamos, así vivimos, y en muchas ocasiones nos cuesta afrontarlo.

Hablar del aborto nos lleva a pensar en sus precedentes y consecuencias, nos permite reflexionar sobre esas decisiones que tomamos de manera cotidiana y que en muchos casos se vuelven impulsos emocionales, pero sobre todo, nos conduce a preguntarnos: ¿qué está sucediendo alrededor de la vida de la mujer o la pareja que ha tomado esa decisión? Presión, incertidumbre, críticas e imposiciones se vuelven una caja que los encierra, y la luz que pudiera entrar se va agotando con el paso del tiempo.

El dolor puede llegar a ser insoportable

Este video es contundente y me puso en la antesala de aquello que no le gustaría vivir a nadie y es que no sólo es el recurso que hoy se presenta, sino aquellos testimonios de algunas amigas sobre su decisión de abortar. Escucharlas quebradas ante su decisión, ante la relación que le dan a las cosas y su acto (el aborto). Ver cómo en muchos momentos prefieren alejarse y no entrar en contacto con los demás para no sentir ese pesar constante. Ser testigo de esta situación ya es doloroso, ¿cuanto más será vivirlo?

Justo este es el síndrome post aborto, que va más allá de un simple padecimiento médico o psicológico, sino que se traspasa en la vida y se convierte en algo casi imposible de no asociar con el acontecer cotidiano. Convirtiendo de este modo a la mujer en la segunda víctima del aborto, experimentando angustia, desesperación, pesadillas, depresión, agresividad, insomnio y en algunos casos llevándola hasta el suicidio.

La sociedad no está preparada para cargar con este tipo de sufrimiento

Este síndrome parece ser peor que aquel que viven los soldados después de la guerra, ya que en el caso de las mujeres se vive en la penumbra, en lo secreto, reprimido e ignorado. Las políticas públicas de nuestros países latinoamericanos han ido decidiendo poner al aborto en el marco de la legalidad, haciendo de él un concepto «bueno», con el argumento de buscar beneficiar a la mujer y su decisión, pero descuidando su vida después de haberla tomado. Y es así como la misma sociedad reniega que el daño que se le causó fuese originado por el mismo impulso de hacerla sentir «libre». No nos queda más que hacer conciencia de las secuelas que ocasiona el aborto e informar los daños de esta acción.

«Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia» (Jn 10, 10). Ese es el llamado que nos hace a todos este video, a alejarnos de aquello que fracture la vida que se nos ha regalado, aspirando a gozar de aquello por lo que el Hijo de Dios se entregó. Está en nuestras manos anticipar las consecuencias de nuestras decisiones, abrirnos a la gracia y ser felices. Pero si alguno de ustedes está pasando por esta situación, también es importante recordar que la misericordia es infinita y que la esperanza de sanar el dolor existe, que la soledad se puede disipar y que, en la vida, la experiencia del amor, marca toda la diferencia.

Comparte este post y recuerda que puedes ayudar a otros con tu compañía y amor. Si deseas saber más sobre este tema puedes disfrutar de la conferencia «Paciencia y Esperanza»  una guía para esas situaciones de la vida que se tornan difíciles.

Escrito por: Irwing Contreras Sánchez