uso de las redes sociales

¡No lo puedo creer! De verdad esto me ha impactado. Te dejo un video y dime qué piensas en los comentarios. No sé si es una imagen real o si ha sido generada por IA (realmente espero que sea la segunda opción), pero esto me ha llevado a hacer una reflexión sobre el uso de la tecnología y las redes sociales. Y preguntame: ¿vivimos o aparentamos? 

No creo que haya nada de malo en compartir la vida por redes sociales. Realmente, las redes sociales nos ayudan a mantenernos en contacto, a ver lo que hacen nuestros seres queridos, a alegrarnos con los logros y éxitos de las personas que conocemos.

Pero llegar al punto de que todos estén grabando la llegada del Nuevo Año, que no se abracen y se besen las personas… me hace pensar si estamos utilizando las redes sociales de una manera que más que acercarnos los unos a los otros, nos está distanciando. 

Nos unimos o alejamos 

Vale la pena que lo pensemos de vez en cuando: ¿cómo usamos las redes sociales?, ¿cuánto es nuestro consumo de tecnología?, ¿me quedo horas y horas viendo una pantalla y no comparto lo suficiente con las personas que tengo a mi alrededor? Son preguntas que nos podemos hacer y que vale la pena que las llevemos a la oración.

Si recordamos que el tiempo que tenemos es un regalo que Dios nos ha dado y que además no lo vamos a recuperar, es algo que nos puede ayudar a utilizar mejor el tiempo que tenemos. 

Obviamente, no te estoy diciendo que dejes de usar la tecnología y las redes sociales. Pero sí vale la pena que te preguntes cómo la estás usando. 

Uso de redes sociales y tecnología: ¿cuánto tiempo es suficiente?

Esta es una pregunta que te tienes que hacer tú mismo, cada uno tiene una vida y unas circunstancias diferentes. Si ves que te están afectando en tu estudio, trabajo o si ves que no estás compartiendo suficiente tiempo con tus seres queridos, vale la pena que reduzcas su uso por un tiempo.

Yo no te puedo decir que tienes que hacer, pero si te digo que es importante que lo pensemos, que lo analicemos y que utilicemos la razón para darnos cuenta de las cosas que podemos mejorar. 

Ninguno de nosotros es perfecto. Si crees que ya lo eres, estás equivocado. Y, lo peor de todo, es que no te estás dando la oportunidad de mejorar. Es bueno que de vez en cuando hagamos un examen de conciencia, ahora específicamente relacionado con nuestro uso de la tecnología y las redes sociales, que pueden estar afectando nuestras relaciones. 

Recuerda que somos seres sociales. Nos relacionamos más allá de una pantalla. Estamos llamados a compartir tiempo, espacio, abrazos y contacto con las personas que queremos. Evidentemente, las pantallas nos ayudan a tener relación con las personas que están lejos.

Por ejemplo, yo vivo en España y mi papá en Colombia. Es un regalo poder estar comunicados y vernos, pero ambos sabemos que aunque nos podemos ver, nos extrañamos. Sentir el abrazo de un ser querido no es lo mismo que los abrazos que nos mandamos virtualmente. 

Desconectemos para conectar 

Ahora que estamos iniciando un nuevo año, podríamos hacer un propósito de desconectar un poco de la tecnología. Pueden ser espacios para compartir con nuestras familias, con amigos. Tal vez hacer algún paseo a la naturaleza y pensar en dejar el teléfono (intencionalmente) en casa.

Esta idea de «dejar intencionalmente» nos puede ayudar a ver cuánto nos hemos hecho dependientes de la tecnología. También a ver lo poco acostumbrados que estamos a aburrirnos. Date cuenta la cantidad de veces que sacas tu teléfono del bolsillo solo porque no tienes nada más que hacer. 

Te repito, no te digo ni como ni cuánto debes usar la tecnología y las redes sociales.

Te recuerdo que vale la pena reflexionar en el tiempo y en el uso que le damos a algo que en sí mismo no es ni bueno ni malo. Lo que es bueno o malo es lo que hacemos con ello.