”biblia_cuadrado273”
”biblia_cuadrado273”

Santa camina lentamente en medio de gritos, alboroto y gente corriendo. Avanza como un fantasma sin que nadie note su presencia. Las balas atraviesan el aire, los cuerpos y las paredes, pero él se abre camino a cada paso y se sumerge en el caos y la nada del odio de los hombres. En las calles se ve únicamente desastre, destrucción y desolación. Hombres contra hombres se despojan, se saquean, se someten y se matan.

Finalmente, se muestra el fruto de todas las guerras: el silencio y la soledad. Con esta dramatización el «Comité Internacional de la Cruz Roja» nos invita a todos a ayudarlos a ayudar, más, a esos cientos de familias separadas en el mundo por conflictos, migraciones y desastres naturales.

Conmovernos ante el dolor de los demás

Debemos conmovernos con esas penosas realidades que viven muchos hermanos en situaciones extremas y, más aún, ayudar colaborando con alguna institución que se dedique a labores sociales. Pero, también me parece necesario reflexionar sobre el video y su elocuente simbolismo. Esas escenas de guerra pueden parecernos bastante distantes, pero ¿qué ocurriría si nos preguntamos por cuáles serían las balas en nuestras calles, en nuestros trabajos y en nuestras familias?, ¿qué fuerzas opresoras están atentando contra los pilares de nuestros hogares?, ¿cuánta violencia y agresividad hay entre nosotros?, ¿cuántas intenciones de ataque, mecanismos de defensa, heridas abiertas y maltratos?, ¿no vivimos también a veces en guerra?  

Hemos sido creados para ser felices viviendo libremente el amor. Desde esa realidad básica se explican aquellos deseos más profundos que tenemos de vivir en paz, en alegría y en unidad. Lo que más queremos es vivir en familia y así actualizar el misterio del cuál venimos y del que somos imagen y semejanza: la Santísima Trinidad, Dios Amor. Y en diciembre, mes de fiestas, es, tal vez, cuando más se nos hacen patentes todos esos pensamientos y sentimientos. Las frases, las imágenes y los villancicos nos hablan de paz, esperanza y amor y las familias viajan para reunirse y celebrar. Sin embargo, entre nuestros deseos y la realidad, hay muchas veces una distancia que puede parecer muy grande.

Para reflexionar

Esta paradoja está muy bien graficada artísticamente en una antigua canción flamenca española que, en realidad, más parece una oración y que me parece apropiado citar. Se llama «Todo es de color». Leerla detenidamente nos puede ayudar a reflexionar, más aún si la buscan y la escuchan en lo emotivo del flamenco, pero nos basta ahora este fragmento:

«De lo que pasa en el mundo por Dios que no entiendo nada. El cardo siempre gritando y la flor siempre callada. Que grite la flor y que se calle el cardo y todo aquel que sea mi enemigo que sea hermano. Vallamos por esa senda a ver qué luz encontramos, esa luz que está en la tierra y que los hombres apagamos. Señor de los espacios infinitos, Tú que tienes la paz entre las manos, derrámala, Señor, te lo suplico, y enséñales a amar a mis hermanos. Y enséñales lo bello de la vida, y a ser consuelo en todas las heridas y amar con blanco amor toda la tierra y buscar siempre la paz, Señor, y odiar la guerra».

Esta oración, además de ser hermosa, apunta lo que concluye esta reflexión. Como dice el nombre del video, hay cosas que Santa no puede regalar porque el sentido de la navidad y el secreto de la felicidad no están en las cosas materiales. Santa camina en medio de nuestras guerras sin hacer nada, pero Jesús camina en medio de todas nuestras guerras para terminarlas. Hay un regalo que Santa no puede dar, pero Jesús se da a sí mismo como regalo para nuestra paz. En medio de la oscuridad, el caos, la soledad y la guerra, nos regala el camino, la verdad y la vida. Ese regalo envuelto en pañales es el sentido de la historia y de la Navidad.


”biblia_cuadrado273”