
¿Ya viste este video? Pertenece a la campaña de publicidad de Doritos, en la que una persona se aferra desesperadamente a sus papas mientras un OVNI intenta abducirlas, y nos deja una imagen poderosa sobre los tipos de apegos que nos hacen daño. Es decir, sobre las cosas que no queremos soltar, aun cuando hacerlo podría liberarnos.
En nuestra vida espiritual también nos aferramos a afectos, relaciones o deseos que, en lugar de acercarnos a Dios, nos atan a una seguridad aparente. Pero, ¿cómo podemos diferenciar un amor verdadero de un apego que nos aleja del Creador?
Algunas ideas sobre el amor verdadero…
El amor verdadero se basa en la libertad y la entrega, mientras que el apego desordenado nos hace dependientes y nos llena de miedo a perder.
El Catecismo de la Iglesia enseña que el amor cristiano es oblativo, es decir, busca el bien del otro sin poseerlo ni manipularlo. Cuando hablo de este tema con mi hijo, lo traduzco en las siguientes palabras: si algo te hace sentir mejor y te permite estar más completo, es amor verdadero; por el contrario, huye de las experiencias que te fragmenten.
Un apego desordenado puede manifestarse en una relación donde el miedo a la soledad nos hace aceptar maltrato, o en una ambición desmedida por el éxito que nos hace olvidar la humildad.
… y sobre los tipos de apegos que no nos hace libres
En cambio, un amor sano se construye en la confianza y en la libertad, tanto en la familia, como en la amistad o en la vocación; cuando estas relaciones nos acercan a Dios, fortalecen nuestra identidad y nos impulsan a amar mejor.
Muchas veces confundimos el desapego con frialdad o falta de amor. Sin embargo, el desapego cristiano no significa indiferencia, sino confianza en la providencia de Dios.
Jesús nos dio el ejemplo más claro: amó profundamente, pero sin poseer. Amó a sus discípulos y a la humanidad entera, pero los dejó libres. Los santos también vivieron este amor desapegado: San Francisco de Asís renunció a su herencia, no por desprecio hacia su familia, sino por amor a Dios.
En nuestra vida diaria podemos practicar este desapego aprendiendo a dar sin esperar algo a cambio, a confiar en que Dios sostiene nuestras relaciones y a aceptar que algunas personas solo están en nuestra vida por un tiempo.
¿Todos los tipos de apegos son desordenados? La clave está en el corazón
El apego en sí no es malo; de hecho, es esencial para la supervivencia, ya que los niños necesitan apegarse a sus cuidadores para desarrollar confianza. Sin embargo, el problema surge cuando este apego no evoluciona. Un apego maduro sigue la ruta: «Confío en ti, confío en nosotros y confío en mí para explorar el mundo».
Los apegos sanos nos impulsan a crecer, mientras que los desordenados nos paralizan. Si una relación, una meta o un deseo nos causa ansiedad, miedo o dependencia excesiva, es momento de preguntarnos si estamos dejando que Dios guíe nuestro corazón o si nos estamos aferrando a algo que nos impide avanzar.
Consejos para ordenar nuestros afectos
Jesús nos llama a un amor pleno, libre y confiado. Cuando aprendemos a desapegarnos de lo que nos esclaviza, experimentamos la verdadera paz y la alegría de un corazón que se abandona en Dios.
Para finalizar, te dejo algunos consejos que podrán serte de gran ayuda.
- Discernir en oración: Pregunta a Dios si aquello a lo que te aferras te acerca o te aleja de Él.
- Confiar en la providencia: Aprende a soltar sin miedo, sabiendo que Dios tiene un plan mejor.
- Amar con libertad: Practica un amor que no imponga ni manipule, sino que confíe.
- Buscar ayuda si es necesario: A veces, un consejero espiritual o un acompañamiento puede ayudarte a identificar y sanar apegos desordenados.
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Me gustaría aprender más acerca de cómo manejar y evitar el apego.
Considero que vivir así es destructivo y va quitando la alegría lentamente.
Bella reflexión..a veces nos sucede sin darnos cuenta!!
Muchas gracias!!
Excelente explicación sobre el apego. Wao, te hace reflexionar en cuantas cosas materiales tenemos esa misma actitud como con el dorito. Gracias por compartir. Buen tema para catequisar en comunidad.
:)