tiempo de adviento

Otro año está por terminar. Hemos recorrido un año que ha estado lleno de alegrías, tristezas, sueños, tareas pendientes, etc. Pero, ante todo, un año que ha estado lleno del amor de Dios. Ha llegado la hora de que examinemos nuestro corazón, que revisemos nuestra alma, que elevemos nuestra mirada al cielo. En este tiempo de Adviento, demos gracias a Dios por lo que fue, por lo que no fue y por lo que será.

Con la hora de celebrar la Navidad, las luces, los árboles en las calles, los adornos en las casas, comercios y calles son el aviso de que la época más linda del año ya está tocando nuestra puerta. Y es que Navidad reúne familias, Navidad ayuda a estrechar lazos, siempre que se viva con Jesús en el centro, estas fiestas son de un gozo muy especial para el corazón.

Es preciso que nos detengamos y meditemos en la grandeza de este misterio

La eternidad viene llegando, el Rey de Reyes viene a habitar la tierra. La Madre de Dios, María, llevó en su seno a aquel que no pueden contener los cielos. Navidad marca la génesis de una historia de amor entre Dios hecho hombre, y nosotros su pueblo, que por su venida seremos salvos y ciudadanos del cielo.

En Navidad, recordamos aquella fría, pero cálida noche de Belén, donde un establo albergó a la misma Eternidad que nacía, un cardo inofensivo, un niño anhelante de ser amado, ¡qué misterio de amor! La Navidad nos recuerda la inmensa Misericordia de un Padre que no dudó en darnos a su Hijo para que alcancemos la vida eterna.

Tan importante, y tanto sentido, toma en la vida del católico la Navidad, que la Iglesia nos regala el tiempo de Adviento, para que nuestro corazón se disponga y se prepare para ser un Belén donde Jesús, José y María moren. Qué importante es el Adviento y qué importante es recorrerlo de la mano de María para que nos lleve a Jesús.

En torno a la corona, cada llama que se encienda es un llamado a la reflexión, a la oración, a la conversión. Mientras meditaba en esto, surgió en mí una inquietud, ¿puedo vivir el Adviento en medio de la adversidad, a través del dolor, o de una enfermedad? Puede ser que alguien lea esto y piense que es fácil vivir este tiempo cuando no hay angustias ni dolores, pero quiero que juntos meditemos y reflexionemos, que incluso a pesar del dolor y la adversidad podemos hacer un Belén para el Niño que ya viene.

Tiempo de Adviento, tiempo de contemplar a la Sagrada Familia

María y José recorren Belén, el cansancio, la angustia no los detienen, solo aman y aman sin medida a Jesús que ya viene.

Trasladémonos a aquel día donde María y José no encontraban dónde quedarse, recibían negativas y rechazos. Me pongo en su lugar y yo me desesperaría, pero su serenidad es un ejemplo que todos debemos seguir, su abandono en Dios nos debe resonar el corazón en todo momento. No se desesperan, aman. No se preocupan, se ocupan. Ni reniegan, unen su preocupación a Dios, porque saben que todo sucede por el bien de quienes le aman.

Las preocupaciones siempre estarán, pero ánimo, es el momento ideal para hacer de las angustias y los dolores una ofrenda de amor a Dios, los problemas no se irán, pero qué hermoso será caminar este Adviento con la mirada puesta en ese pesebre que la noche de Navidad se convertirá en un trono que albergará al rey del amor, a Jesús.

Se vale llorar, se vale sentir que no puedes más, quizá el dolor de la cruda enfermedad te puede vencer, pero el corazón lo sabe: Jesús ya viene. Y, si Jesús mora en mí, nada nos puede detener, nada nos puede inquietar. Solo el amor de Dios será nuestro sustento y nuestro consuelo.

Se puede caminar a Belén a pesar del dolor

tiempo de adviento

Tu corazón y su ronco acento serán un canto de amor para Él, si la enfermedad te agobia, ofrécela, si la adversidad te consume, únela a Jesús que ya viene. Pide la especialísima intercesión de María y de José, ellos que en la adversidad encontraron a Dios, son los mejores guías de este tiempo de Adviento.

Recuerda que si crees verás la magnificencia del buen Dios, recuerda que a más oscura la noche, más cerca está el alba de llegar. Y más aún, si preparamos el corazón para vivir la noche donde un oscuro establo albergó al mismo sol, albergó al mismo Jesús. El gozo de la Navidad, el gozo de la venida del Mesías, el gozo de las promesas cumplidas de Dios, consuelen tu dolor y tu aflicción.

Un dolor que se transforme en dádiva, una lágrima que se haga oración, un corazón afligido que sirva de pañal a Jesús, quien mejor que el Niño indefenso, para enseñarte a confiar en Dios, quien mejor que el Mesías vuelto pequeño bebé para mostrarte que aun en el dolor podemos encontrarnos con Dios.

Cada cirio de la corona te muestra el sendero; sus lindos ojuelos, tu descanso.

Una invitación en el tiempo de Adviento

tiempo de adviento

El Adviento invita a la oración, al sacrificio, a la reflexión, a unirnos más a la Sagrada Familia. Es la época ideal para que nuestro corazón sea el lugar donde hallen descanso Jesús, María y José; es por esto por lo que incluso agobiados, tristes, preocupados, debemos esforzarnos por cada día de este tiempo disponer al corazón a la venida del amor de los amores.

Encender cada uno de los 4 domingos la vela que corresponde, orar, confesarte, ofrecer pequeños sacrificios, encontrar en la enfermedad ocasión de ofrecer incomodidades y dolores, estas cosas ayudarán a que tu corazón sea un pequeño Belén en esta Navidad.

Te animo a que juntos caminemos en este Adviento, juntos de la mano de María, que seamos capaces de soñar caminos como ella los soñó, reza el Rosario, visítala en un Santuario, arma un pesebre en casa, que el centro de tu hogar siempre esté en ese pequeño Belén que ya pronto recibe a Jesús.