En este video les mostramos el testimonio de Kristen Brown, fotógrafa estadounidense y que desde algunos años ha tenido la inquietud por realzar la figura de los santos a través de la fotografía. Es por lo que concibe «The Saints Project», como un retrato moderno de santos católicos, aquellos personajes que en la historia de la humanidad y de la Iglesia han suscitado diferentes reacciones.

Para algunos son una especie de seres legendarios a quienes se les atribuye anécdotas que pudieran fácilmente haberse extraído de un cuento de fantasía. Para otros pueden ser aquellos únicos, iluminados y elegidos, con virtudes y aptitudes inalcanzables. Por ello es que Kristen quiere traer a la realidad presente la figura de distintos santos, icónicos y representativos, dándoles un matiz de humanidad, para que se entienda que los santos si bien han sido quienes han irradiado la luz de Dios y han encarnados virtudes heroicas, han sido personas de carne y hueso como cada uno de nosotros.



*Puedes activar los subtítulos en español en la parte inferior derecha



La santidad en la vida cotidiana

Mostrar estas fotos en esta época en que la imagen ha cobrado tanta importancia, conlleva a una mirada distinta de los santos. Algo que se ha venido promoviendo en los últimos años en la Iglesia es una aproximación a la santidad más cercana a nuestra propia realidad. Todos tenemos una vocación a la santidad, es un don de Dios universal que se nos da en el bautismo como una gracia santificante, que nos invita a anhelar con esperanza el ser santos.

Es muy reconfortante saber que cada uno de nosotros puede alcanzar la santidad viviendo fiel a la propia identidad y misión que adquirimos en nuestro bautismo. Si procuramos vivir una vida auténtica en el amor de caridad y misericordia, si somos fieles a la vocación específica que el Señor nos ha dado, en el estado de vida al cual nos convoque. No solo los consagrados, los sacerdotes, los Papas, también los casados, los niños, los solteros, etc, todos pueden santificarse en su vida cotidiana.

El gozo de ser santos

Hace algunos meses el Papa Francisco escribió un documento que se llama «Guadete et exsultate» (alegraos y regocijaos) en el que nos hace una exhortación a contemplar el llamado a la santidad, aún vigente en este tiempo actual. Este texto nos recuerda que todos somos llamados y todos podemos ser santos, desde cualquier situación y circunstancia, como dirá el Papa «todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra».  Les recomiendo leer y meditar este texto.

Algo desde mi experiencia

En los últimos años he tenido un acercamiento muy especial a los santos, pues he podido encontrar en sus vidas luces para mi propia vida cristiana y también un testimonio muy cercano de cómo puedo caminar hacia mi propia santidad, siendo fiel en lo cotidiano. Este deseo de conocer más sobre ellos no solo me ha llevado a leer más biografías de santos que ya conocía y de algunos que he ido encontrando, sino que lo he unido a un hobbie que también he venido cultivando, el de la pintura.

Estoy pintando rostros de santos que me inspiran a serlo, que me enseñan de sus virtudes cristianas, que son para mí un aliento y una esperanza en el diario vivir. Al pintar sus rostros puedo también verlos de una forma más cercana y siento que me acompañan, que me cuidan, que se preocupan por mi santificación.

Los animo a acercarse a los santos, piensen con cual se pueden identificar, cuál los inspira, a quien se quisieran parecer más, dejen que ellos sean amigos que les muestren un camino más claro de cómo avanzar al encuentro con Cristo.

Otra de las frases elocuentes del Papa en la «Gaudete et Exsultate» que me encontré y que nos renueva en la confianza acerca de la posibilidad de ser santos fue: «No tengas miedo de la santidad. No te quitará fuerzas, vida o alegría. Todo lo contrario, porque llegarás a ser lo que el Padre pensó cuando te creó y serás fiel a tu propio ser. Depender de Él nos libera de las esclavitudes y nos lleva a reconocer nuestra propia dignidad».