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El video que les presentamos hoy pertenece a vividores.org. Un proyecto que habla de la vida y de la muerte en un mundo donde se habla de ayudar a morir, muerte digna y buen morir. 

Vividores quiere hablar de ayudar a vivir, de vida digna y del buen vivir. En ese sentido es que la «ambulancia» de los Vividores recoge distintos testimonios, como el que escucharemos hoy.

En contra de lo que podríamos pensar, estos vividores han llevado sus enfermedades de la mejor manera que les es posible. ¡Esta historia es conmovedora!


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Hablemos de cuidados paliativos

En la medicina, los cuidados paliativos se esfuerzan por hacer más llevadero el sufrimiento en la fase final de la enfermedad. Y al mismo tiempo, aseguran al paciente un acompañamiento humano. Esta es la propuesta de la fundación de Vividores.

Una propuesta que choca contra la de la cultura del descarte, donde la eutanasia parece ser el único remedio posible. De hecho, hoy en día predomina la tendencia a valorar la vida solo si da placer y/o bienestar.

El sufrimiento aparece como una amenaza insoportable y la muerte es disfrazada de «libertad de derecho a elegir o de valentía».

Personas como Memé, nuestra protagonista, o cualquiera de los Vividores, diagnosticados con poca esperanza de vida o con una mala calidad de vida, hoy serían los «candidatos perfectos» para aplicar la eutanasia.

Pero ella misma ha dicho que es feliz y que su vida ha sido genial. ¿Cómo? podrán pensar algunos. Todo se debe a que su condición médica se sostiene gracias a la fe, al amor y al apoyo incondicional de su familia y sus amigos.

Meme nos enseña que el dolor va a venir, que no hay que evitarlo, pero que hay que estar preparados. Tomando provecho de ese dolor, uniéndonos en oración con los que sufren y acercándonos más a Cristo, que sufre con nosotros.

Y dice como san Pablo a los colosenses, que va a completar en su carne los sufrimientos de Cristo. «Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia» (col1,24).

Otro santo cercano a nuestra época nos habla del dolor

Fue un 25 de marzo de 1995, día de la Anunciación del Señor y día también del Niño por Nacer, que san Juan Pablo II publicó la carta encíclica «Evangelium Vitae».

Donde nos enseña sobre el  valor incomparable de la persona humana. Todas las personas, tú, yo, Memé, nuestros enemigos, creyentes y no creyentes, somos hijos de un mismo Padre Creador. 

Para Memé su felicidad está en el Evangelio y el corazón de todo el Evangelio es el Corazón de Jesucristo. Quien es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6).

Esto quiere decir que su vida no está a merced de una enfermedad, una silla de ruedas o una pandemia. Al contrario, es «objeto de un tierno y fuerte amor por parte de Dios». El Señor, dador de vida y en abundancia (Jn 10, 10).

No se dirige solo a quienes padecen enfermedades, sufrimientos o distintas maneras de exclusión, sino a la vida de cada persona, este mensaje se dirige a toda la humanidad.  

El testimonio de Memé nos anuncia una felicidad centrada en Dios. Nuestra tarea como discípulos amados de Él es anunciar «Lo que hemos visto y oído» (1 Jn 1, 3), es decir anunciar el Evangelio de la vida.

No tenemos otra cosa que decir y testimoniar. Él es «la Palabra de vida» (1 Jn 1, 1). En Él «la vida se manifestó» (1 Jn 1, 2).

Ante realidades abominables como el aborto y la eutanasia, la vida del ser humano no solo no debe ser suprimida, sino protegida desde su concepción hasta su muerte natural, con cuidado amoroso y entrega generosa.

¿Cómo podemos anunciar la vida según el evangelio? 

Con acciones sencillas pero que sin duda están al alcance de todos nosotros. Primero, oración cotidiana, ya sea comunitaria o individual. Y en segundo lugar, uniéndonos a María a través del rezo del santo rosario. 

Te comparto la oración de san Juan Pablo II por la vida, seguro puedes incluirla en tu momento íntimo de meditación:

«Oh, María, aurora del mundo nuevo, Madre de los vivientes,

a ti confiamos la causa de la vida:

mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se impide nacer,

de pobres a quienes se hace difícil vivir,

de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,

de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar

con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo

el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo,

la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia

y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia,

para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad,

la civilización de la verdad y del amor,

para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida.

Amén».

Otras dos opciones que no podemos dejar de lado, son la caridad y la formación. La caridad para ponernos siempre al servicio de los demás, y la formación para poder ayudar cada vez más y mejor.

Te recomiendo el curso online gratuito «Aprende a rebatir los 7 principales argumentos en contra de la vida». ¡Estoy segura de que será un recurso valiosísimo para tu apostolado!

La vida de cada uno de nosotros cuenta, Memé nos lo deja más que claro con su testimonio. Abracemos esta vida que Dios nos ha dado, con todo, con dolor y con alegría.

¡Un Abrazo en Cristo!

Artículo elaborado por Paulina Maria de la Cruz.

¿Cómo unir nuestro dolor al de Cristo?