Una noticia aparece hoy en varios diarios y páginas de Internet alrededor del mundo: la famosa artista Demi Lovato publicó un mensaje en sus redes sociales dando gracias a Dios por mantenerla viva después de su hospitalización el pasado 24 de Julio, al parecer por una sobredosis de drogas.

La cantante de 25 años fue internada en el centro médico Cedars Sinai en los Ángeles (California), y al parecer ha presentado algunas complicaciones médicas derivadas de este evento que puso en riesgo su vida, por lo cual aún permanece hospitalizada.



Como médico he conocido muchas historias de pacientes que son adictos a diferentes sustancias, algunos desde muy temprana edad, de distintos contextos familiares y con distintas historias, pero con algo en común: la sensación de que la adicción siempre es más fuerte que el deseo de mantenerse sobrio. Muchos expresan sentirse incapaces de salir de ese ciclo de consumo y a pesar de ser conscientes del daño que esto trae para su salud, sumado al dolor que produce en sus seres queridos, sienten que simplemente no pueden cortar con esta conducta adictiva.

Este es un tema que nos interesa a todos, porque en algún momento de la vida nosotros mismos o alguien cercano podría encontrarse (sin quererlo) en una situación similar. Es por eso que quiero resaltar algunas reflexiones sencillas sobre las adicciones a partir de la experiencia de esta artista.



Hay que ser honestos con nosotros mismos

Cuando Demi Lovato empieza su mensaje diciendo: «siempre he sido transparente sobre mi relación con la adicción», deja claro que no es algo que pretende ocultar o de lo que no es consciente. Y ese es precisamente el primer paso, tener la capacidad de ser honesto consigo mismo para empezar a ver el problema con claridad. Me recuerda al primer paso de alcohólicos (o narcóticos) anónimos: «admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables».

Tener el deseo de superar la adicción, con los pies en la tierra

La artista continua su mensaje expresando: «Lo que he aprendido es que esta enfermedad no es algo que desaparece o se desvanece con el tiempo. Es algo que debo seguir superando y todavía no lo he logrado».

Es necesario, tanto para quienes padecen de la adicción como para las personas que desean apoyarlos durante su proceso, aprender más sobre su condición, sobre los efectos de las sustancias que consumen y sobre aquello que puede precipitar su adicción.

Es muy difícil resumir en este post los mecanismos que explican las adicciones o la manera como el cerebro reacciona frente al alcohol u otras sustancias psicoactivas, pero existen muchas fuentes confiables de información y otros medios de apoyo disponibles en los hospitales locales (así como en las páginas de internet oficiales de estos centros médicos o de los programas locales para la prevención del consumo de drogas) que son un buen punto de partida. También existen organizaciones como alcohólicos o narcóticos anónimos que son una herramienta valiosa para las personas que tienen la motivación de romper el ciclo y superar la adicción.

La capacidad de dar gracias a Dios por la vida

Reconocer y agradecer a Dios por la vida y porque Él permanece fiel incluso en los momentos más tristes o cuando más bajo puedas haber caído, te permite reconocer que el apoyo viene de un poder superior a ti, que puede ayudarte a vencer cualquier adicción cuando tú mismo te sientas incapaz de hacerlo. Dar gracias a Dios por la vida implica el deseo de reconocer y recuperar la identidad de hija o hijo amado. No importa cuál sea tu historia, no importa lo que hayas hecho o te hayan hecho, no importa el vacío que sientas en este momento de tu vida, o lo mucho que hayas sufrido o estés sufriendo, hay algo que nunca va a cambiar: Dios te creo porque Él te ama, y el amor de Dios tiene el poder de sanar las heridas más profundas, de llenar tus vacíos y de ayudarte a encontrar un propósito en la vida.  

Reconocer que puede haber otras causas y buscar ayuda

En muchas ocasiones, las adicciones vienen acompañadas de otras condiciones de salud mental que requieren acompañamiento profesional. Entre estas se encuentran la depresión, la ansiedad, los trastornos de personalidad, etc. 

Con frecuencia estas situaciones pasan desapercibidas debido al estigma que tiene la enfermedad mental en nuestra sociedad, o por el miedo de la persona a enfrentar situaciones que han producido o producen mucho dolor en su vida. Sin embargo,  el acompañamiento adecuado a nivel profesional, espiritual y social facilita el proceso de sanación y recuperación.

Finalmente, mis respetos a quienes en su batalla con la adicción deciden abrirse a otros, piden ayuda y siguen luchando. Toma mucha valentía expresar la propia debilidad a otros, porque hace visible aquello que ha permanecido oculto durante mucho tiempo, aquello que no es digno de celebrar por otros.

Recuerda: no estás solo, nunca lo estarás. Cuando cuentas tus bendiciones, vives agradecido por la vida, usas los recursos que están a tu disposición, pides ayuda a quienes están a tu lado y confías en que Dios está a tu lado, encontraras cada día la fuerza y los medios para no desfallecer o para volver a levantarte. ¡Adelante!