
¿Cuánto tiempo llevas haciendo esperar al Amor de los Amores? Muchos de nosotros quizás hemos tenido a Dios esperando para ser parte de nuestra vida durante algún tiempo. A veces, podría decir, nos aterra darle ese «sí» para que Él cambie nuestra vida, nos haga vivir su plan de amor, dando un testimonio cristiano de amor y entrega.
Aunque, ¿no te parece asombroso? ¡El Creador del universo espera por ti y por mí! ¡Está en la puerta de nuestro corazón! Y a pesar de eso, todavía hay muchas personas que siguen sin decirle que sí a Dios y viven sus vidas diciéndole que no, eligiendo vivir por sus propios medios, lo que los lleva, la mayoría del tiempo, a vivir en sombras y alegrías falsas.
Y sé que a veces resulta difícil dar ese «sí». Pensamos en mil excusas para decir que no, quizás por el simple hecho de no sentirnos seguros o dignos. Por eso, hoy vengo a contarte una maravillosa noticia, que al menos a mí me ha cambiado la perspectiva sobre el llamado y la espera a la vocación. Créeme, nos ha alegrado a muchos católicos.
En la página web infocatolica.com ha salido la noticia de un gran testimonio cristiano. Un académico renombrado mundialmente se ha convertido al catolicismo, y no solo eso: se ha ordenado sacerdote a sus 78 años. ¡Es increíble! John Morrill, catedrático de Cambridge, de 78 años de edad, viudo y con 4 hijas, se convierte del anglicanismo al catolicismo.
Fue diácono durante 28 años, y ahora es un ejemplo de testimonio y llamado a la vocación, dejándonos a todos con el corazón enternecido de amor al ver nuevamente cómo Dios se manifiesta en el ser humano.
Luego de leer esta noticia o ver el video donde conocemos el testimonio de John Morril, te invito a que podamos reflexionar sobre este amor a Dios y a la vocación a la cual cada cristiano está llamado.
Nunca pienses que es tarde para decirle que sí a Dios: ¡No te limites!
Algo que debemos comprender es que Dios no nos llama en un día, lugar, hora o edad específicos. El llamado de Dios puede ser cuando menos lo imaginas.
Descubrir la vocación a la cual has sido llamado y saber que ha sido el plan maravilloso de Él durante mucho tiempo es algo que no se puede describir con palabras.
A veces pasamos mucho tiempo orando y pidiendo discernimiento para encontrar nuestra vocación, pero al mismo tiempo nos da tanto miedo decir que sí.
Debemos quitarnos ese miedo y dejarnos amar por Dios, y que por medio de la luz del Espíritu Santo podamos escuchar la voz de Dios cuando nos llame y le respondamos como lo hizo el profeta Samuel: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».
El conocimiento nos puede llevar a la sabiduría, y esta nos acerca a Dios
Como decía San Agustín: «Dios no se hace más grande por el conocimiento de quienes lo encuentran, sino que quienes lo encuentran se hacen más grandes por su conocimiento de Dios».
Es imposible conocer a fondo a Jesús y no llegar a amarlo. El amor nacerá y crecerá como consecuencia lógica de saber que Él está en todos lados, que nos ama con inmenso amor eterno. Que podamos entender su sacrificio y conocerlo cada vez más a través de las Sagradas Escrituras.
Y eso me recuerda a una frase muy famosa que se le atribuye a Leonardo Da Vinci, que dice: «No se puede amar lo que no se conoce ni defender lo que no se ama». El amor es el mandamiento más grande de Dios. Si crecemos en conocimiento de Dios, crecemos en amor.
Si lo encontramos a Él, también encontraremos su amor y así estaremos dispuestos a dar ese «sí» que tanto anhela nuestro corazón. Será tan especial que no importará nada para seguirle y dejarnos guiar por Él.
Que nada te impida acercarte y entregarte a Dios… ¡de dar un auténtico testimonio cristiano!
Durante este caminar de fe nos encontraremos con muchas preguntas sin respuestas, con indecisiones o incluso con muchas dudas. Pero a pesar de todo este lado humano que piensa y ve las situaciones desde otra perspectiva y no la de Dios, debemos entender que nada es impedimento para Él. Tenemos un Dios que hace lo imposible posible.
Si escuchas el llamado de Dios en tu vida, si hay una voz que te está invitando a seguirlo, no pongas excusas ni crees impedimentos. Nada es impedimento para Dios: ni tu familia, ni tu edad, ni tu economía, ni nada. Aunque tengas 20 o 78 años, como John Morrill, o si estás soltero o incluso si estuviste casado, no dejes que estos prejuicios se vuelvan impedimentos para seguir a Dios.
No hay nada que nos aleje del plan de vida que Dios ya nos tiene preparado. No importa si tomamos otros rumbos en algún momento de la vida; Él siempre tiene el momento exacto para llamarnos.
Comprendamos que seguirlo no es solo una vocación, sino que es un llamado al amor, a querer compartir la vida con Él.

Esta nota me llega en un momento muy especial de mi vida!
Muchas gracias!