suicidio asistido

Hace poco se compartió la noticia de Olympe, una influencer de 23 años que solicitó el suicidio asistido.

El sufrimiento humano alcanza tantas veces niveles inimaginables. En realidad, siempre será un misterio comprender cómo llega una persona a sufrir tantas heridas a lo largo de su historia.

Es verdad que muchas de estas experiencias llegan a sentirse desbordantes, sentimos que la esperanza se nos apaga como una llamita cuyo fuego parece estar a punto de desaparecer. Creemos que ya no hay nada que se pueda hacer por nosotros y, en medio del cansancio, pensamos «ya está, esto se acabó, ¿para qué seguir luchando?».

Sentimos que la realidad, poco a poco, se vacía de sentido. Que nada de lo que nos dicen nos llena lo suficiente como para creer que el camino es seguir luchando, cuando aparentemente ya has luchado «lo suficiente».

El sufrimiento siempre aparece cuando se percibe la pérdida de algo que era muy bueno, que nos hacía bien, y cuando esto pasa, duele y duele mucho.

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El suicidio asistido y el deseo de escapar del dolor

Ciertamente, cuando aparece el dolor en nuestras vidas, lo primero que queremos es deshacernos de él. Nadie goza en medio de una situación de dolor.

Esta manera de escapar del dolor nos lleva, antes que juzgar a una persona – que, por cierto, le corresponde solo a Dios – a ver que hay mucho sufrimiento donde se evidencia una infancia dolorosa, abusos sexuales, entre tantas otras realidades que han podido dejar una herida en esta persona.

Ante esta situación tan dolorosa, es importante comprender que no todas las personas contamos con todos los recursos emocionales para afrontar las situaciones que vivimos.

Por eso el mecanismo que encontramos para hacerle frente a estas situaciones puede ser distinto: para algunos puede ser una adicción, para otros es esconder su dolor, para otros lamentablemente la opción puede ser quitarse la vida.

Hoy día encontramos situaciones que poco a poco nos van llevando a la sensación de soledad: invalidamos emociones, hay poca tolerancia al llanto, a vivir procesos en medio de nuestro mundo que tiene todo “a un clic” y cuyo principio fundamental es una mentalidad hedonista. Ante esto, la realidad del dolor se presenta como un imposible para la persona. 

Paradójicamente, estamos más conectados que nunca por el internet, pero más desconectados que nunca porque no construimos vínculos sólidos hoy día.

Esta situación hace que la sensación de soledad aumente y que no tengamos a quien recurrir cuando nos sentimos vulnerables, eligiendo entonces llevar el peso de la vida de manera aislada.

En ese sentido, las redes de apoyo, como lo puede ser tu familia, tu pareja, tus amigos, entre otros, en ocasiones se vuelven relaciones quebrantadas que no son vistas como redes de apoyo posibles ante situaciones adversas y de sufrimiento

El suicidio asistido, ¿una opción?

Cada vez más en el mundo el suicidio asistido o también llamado eutanasia es visto como la gran solución al drama del dolor e incluso se ha reglamentado en las constituciones de algunos países, estableciendo hospitales y sitios «regulados» para llevar a cabo este acto.

Cuando planteamos la realidad del suicidio asistido podríamos ver varios fundamentos teológicos y antropológicos que podrían plantearse sobre este asunto. Sin embargo, no nos detendremos en estos asuntos, sino que quisiéramos analizar ¿qué hay detrás de esta realidad?

Por un lado, vale la pena plantearse si en el mundo actual pareciera que se nos está olvidando ayudar a gestionar el dolor del otro, cuidando de todas sus dimensiones: biológicas, psicológicas y espirituales.

Un acompañamiento que no involucra todas las dimensiones de la persona, en realidad no es un buen acompañamiento. Por eso, cuidar tanto del cuerpo, como de la mente y el espíritu es una tarea fundamental.

Cuidar la salud de la persona es lo que nos une como sociedad en diferentes ámbitos. Crea herramientas que van en coherencia con el cuidado de la vida. Desde esta perspectiva, el suicidio asistido jamás será una alternativa.

Cuidar lo que consumimos en redes sociales

Es preocupante la cantidad de información que se difunde en redes sociales, que a diario consumimos. Muchas veces no somos conscientes de qué estamos consumiendo.

Hoy día en realidad es muy fácil, por medio de videos y diferentes recursos, promover tanto realidades positivas como negativas en las personas.

En ese sentido, el video que esta joven publica, que incluso puede tener un alcance viral al ser un tema polémico, puede ser visto por personas que se sientan identificadas con su historia. Y, al no tener el debido acompañamiento, puede derivar en el seguimiento de la idea de realizarse un suicidio asistido.

Carta a Olympe

Querida Olympe,

Sería una persona mentirosa si te dijera que estoy entendiendo tu realidad, que sé cómo te sientes, aunque me encantaría poder comprenderte de esa manera.

Sin embargo, quiero compartirte que trato de entender, aunque sea un poco, lo que has vivido. Me imagino que puedes estar viviendo un dolor muy grande. Has pasado muchas cosas y, al ver que nada se soluciona, al dolor se le suma rabia e impotencia.

Sé que puedes estar sintiéndote culpable por las experiencias que lamentablemente has tenido que vivir. Pero hoy quisiera decirte, que si nadie te lo ha dicho hasta este momento, tu vida es un regalo para mí, y para todos.

Tu vida ha sido un sueño escrito por Dios y si tal vez has dejado de creer en Dios por lo que ha pasado. Quisiera decirte que nunca es tarde para volver a encontrarte con quien te ama y cuida de ti en todo momento. Incluso en los momentos donde te has sentido más sola.

Por otro lado, quiero invitarte a que abras tus ojos y veas cuantas personas están a tu alrededor para ser un verdadero apoyo para ti. En ocasiones, desaparecer se convierte en la única alternativa encontrada. Pero quiero decirte que ese dolor que sientes lo puedes sobrellevar de otra manera que no implique apagar tu vida.

Los autores Gary e Isabela cuentan con un proyecto, Volver a lo esencial, donde tratan más temas sobre relaciones humanas.