El video que verán a continuación refleja la batalla que debe librar una persona con deseos suicidas cada mañana. Hablar de suicidio nunca es fácil, porque viéndolo desde cualquier punto, resulta ser aterrador, profundamente doloroso, incomprensible e imposible de olvidar.

Este es el testimonio de una persona que vive a diario con el deseo irrazonable de arrebatarse la vida, una persona que lucha contra la depresión y la ansiedad. Que se levanta cada mañana con ese dolor inmenso que oprime el pecho, que oscurece el alma y borra toda posibilidad de encontrar alivio, alegría o esperanza en otras cosas.



El deseo suicida siempre debe ser considerado real

En la mayoría de los cosas, por no decir en todos, la víctima ha dado suficientes señales para darle a entender a otros que algo no anda bien. Esto no significa que aquellas personas a las que les ronde por la cabeza la idea de suicidio anden con un letrero en la frente que diga «quiero suicidarme». Pero siempre hay indicios que pueden advertir a los que lo rodean, que la carga emocional es demasiado pesada. ¡Ojo! estas señales que menciono no son percibidas por todos, cuando se trata de jóvenes, casi siempre los padres son aquellos a los que la noticia los sorprende de la peor manera. Son los amigos o personas más cercanas los que pueden percibir cambios de humor, de temperamento o de personalidad.



Nadie está preparado para recibir una noticia de este calibre. Los sucesos parecen imposibles de creer para conocidos amigos y familiares, todos se preguntan ¿por qué lo hizo?, ¿qué lo llevo a cometer un suicidio?, ¿cómo nadie se dio cuenta de que algo andaba mal?, ¿por qué no pidió ayuda? Es muy fácil plantear todo un imaginario en la mente cuando este tipo de cosas suceden, también es común sentir enojo con esa persona, entrar en estado de negación, o sentirse completamente frustrado.

La culpa también juega un papel importante aquí. Todos se preguntan ¿qué pude haber hecho para evitarlo? Este tipo de videos nos ayudan a comprender un poco mejor la situación que millones de personas al rededor del mundo enfrentan a diario. Estas son las personas a las que debemos cuidar más, a las que hay que dedicarles más tiempo, a las que hay que ponerles más atención, no porque estén tratando de llamar la atención (no fingen, ni se hacen las víctimas), sino porque realmente lo necesitan, y su aislamiento, tristeza o cambio de temperamento no son más que señales de auxilio.

La difícil batalla que enfrentan

La protagonista de este video deja claro que a pesar del constante deseo de cometer suicidio, también existen las ganas de salir de una vez por todas de aquella tormentosa área gris en la que viven las personas con alguna enfermedad mental. Estas personas saben que tienen razones para vivir, saben que tienen amigos y familiares que los aman, saben que causarían demasiado dolor si decidieran cometer suicidio, saben que cometerlo sería el peor de los errores, son totalmente conscientes de la situación, pero lo único que no saben, es cómo salir de ella.

Y aquí es donde nosotros, padres, amigos, primos, tios, tenemos que actuar. No dejemos que las señales se esfumen, no dejemos para después esa charla pendiente, no juzguemos ni demos por sentado nada. No finjamos que todo está bien, no nos convenzamos de que con el tiempo las cosas mejorarán, no ignoremos de ninguna manera a una persona que da todas las señales, no permitamos que alguien que queremos muera, cuando nosotros pudimos habernos esforzado más por ayudarlos.

Algunas personas pueden sentirse de este modo incluso por años. El tormento y la agonía se pueden extender por tiempo indefinido. Así que si tienes a algún familiar o amigo que necesite de tu tiempo y atención, no dudes en socorrerlo, no permitas que su vida se caiga a pedazos ante tus ojos, no esperes a que sea demasiado tarde.