Antes de empezar a leer este post hacemos la advertencia del lenguaje que contiene este corto (verlo con prudencia)La situación que nos presenta este cortometraje a más de una nos puede resultar familiar. Las conversaciones truncas, la falta de diálogo, las relaciones difíciles con la familia política, no nos son extrañas. La vida matrimonial no se reduce solo a lo que pasa dentro de la pareja.

Ellos son como un centro brillante que irradia y afecta a todos los que están alrededor de la familia, especialmente a los hijos. Este video es una muy buena herramienta para ser utilizado como material de reflexión sobre el tema y preparación para el matrimonio.



Cuando la comunicación falla

Pareciera que los reclamos y quejas de esta esposa fueran válidos. Es fácil identificarse con su frustración y todo el lenguaje florido que expresa. Una llamada que suena a orden y sin derecho a reclamo. Como si el que la esposa se quede trabajando en casa, significara que tiene todo el tiempo del mundo.



En el matrimonio las distancias empiezan desde el lenguaje. Cuando uno habla y no toma en consideración al otro. Cuando se deja de observar, cuando se da por hecho que el otro estará allí incondicionalmente. Cuando la capacidad de escucha se anula pero también cuando el rencor se abre paso y no permite encontrar palabras amables y firmes para expresar el desacuerdo oportunamente.

Las relaciones con la familia política

Muchas veces he escuchado decir que no te casas con la familia política sino solo con tu cónyuge. Las mismas escrituras, a los cristianos, nos recuerdan que el matrimonio implica dejar a tu padre y a tu madre y volverse como uno.

La realidad nos demuestra que esto no siempre se entiende y muchas veces el cortar con los padres (que de ninguna manera significa abandonarlos) es una tarea muy difícil de hacer, con las consecuencias que esto trae.
Es frecuente la competencia de afectos entre suegra y nuera o entre suegro y yerno. Competencia inoportuna y sin sentido, ¡son afectos distintos! Los distanciamientos y discusiones que no solo hieren, sino distancian, aparecen entre familiares políticos y más grave aún, entre los esposos.

Antes de casarse es necesario hablar sobre el lugar que ocupan los padres en nuestra vida y cómo es que este lugar luego de casados necesita cambiar, no en cariño pero sí en orden. En un matrimonio lo primero son los esposos, si no conseguimos entender esto desde el principio estemos seguros que en algún punto la relación se empezará a deteriorar.

El ejemplo, el mejor maestro

Todo lo que se dice frente a nuestros hijos está siendo escuchado, medido e interpretado. Una simple discusión, o un lenguaje que se repite una y otra vez, va calando en la mente de nuestros niños y se asienta como aprendizaje.
Las palabras de esta mujer se entienden y casi que se comparten. Es difícil entender que ella también tiene parte de responsabilidad. Que su conducta no la está llevando a construir una relación, sino más bien está contribuyendo a su deterioro.

Podría haber llamado de vuelta. Concluir que que esa noche necesitan conversar para aclarar los temas, etc. No eximo al esposo de responsabilidad, solo apunto a que ella también pudo hacer algo distinto. Pareciera que todo tiene sentido hasta que aparece la figura del hijo.

La primera vez que vi este video, lo vi con otras mamás al lado. La reacción de más de una fue: ¡Ay no! Frente al niño, ¡no! El dibujo del pequeño habla por sí solo. La manera en que los padres nos relacionemos es la manera en que los hijos aprenderán a relacionarse. Así de simple.

La familia como escuela de humanidad

Así como forma, también puede deformar. Las discusiones entre los padres, las opiniones encontradas o el lenguaje ofensivo, no debe ser expresado delante de los niños. Necesitamos aprender a ser prudentes, a tener siempre presente que todo lo que estemos haciendo o diciendo, está siendo escuchado e interpretado por los más pequeños. El matrimonio es hermoso y como todo lo hermoso requiere trabajo y esfuerzo. Las dificultades existirán pero también puertas para solucionarlas. No nos quedemos sentados en el dolor y el rencor, sino que en la medida de lo posible busquemos soluciones y ayudas que nos permitan construir una familia mejor día a día.

«Debemos impedir que la conciencia de los fieles en dificultad, con respecto a su matrimonio, se cierre a un camino de gracia. Este objetivo se consigue con un acompañamiento pastoral, con el discernimiento de las conciencias» (Papa Francisco)