Mucho se dice sobre la medalla de san Benito, por esta razón y para hacerle un merecido homenaje a este querido santo en su fiesta, decidimos explicarte de una manera sencilla, qué significado tiene su medalla, cuál es su origen, qué símbolos trae inscritos y quién debería usarla. No sin antes darte un pequeño resumen de su vida y de lo que lo llevó a ser llamado uno de los santos más influyentes de Europa.

Empecemos recordando que San Benito nació en Nursia, Italia en el año 480, tuvo una hermana llamada Escolástica, quién tras consagrar su vida a Dios también llegó a ser santa ¡Vaya familia la de San Benito! Su primer milagro fue el de ayudarle a una pobre mujer que se lamentaba por haber roto un jarrón ajeno, san Benito quien por aquella época no imaginaba lo que le tenía destinado Dios, sintió compasión, oró y bendijo a la triste mujer e inesperadamente el jarrón que se hallaba en pedazos quedó como nuevo. 


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Tiempo después, tomó la decisión de aislarse completamente y vivir en una región deshabitada en la que solo se dedicaría a orar, fue allí donde varios hombres que también huían de la pecaminosa vida de la ciudad, encontraron al santo y se hicieron fieles seguidores de sus enseñanzas. No obstante el mal acechaba constantemente a san Benito y un día, algunos de los que se hacían llamar “seguidores” le ofrecieron una copa de vino y un pan envenenados, pero san Benito quiso bendecir los alimentos antes de ingerirlos y fue entonces cuando la copa voló en mil pedazos. Tras este atentado el santo se trasladó con algunos de sus verdaderos discípulos al Monte Casino y tras un ayuno de 40 días, decidió iniciar la construcción del monasterio, lugar en donde fundaría la Comunidad de Benedictinos en el año 530. Los milagros del santo no se hicieron esperar y tras una vida llena de sabiduría y entrega total, san Benito fue llamado a la casa del Padre el 21 de marzo del año 543. 

Se dice que en 1415 fueron encontrados los manuscritos en donde se explicaba la simbología inscrita de esta medalla, pero fue solo hasta 1880 en la conmemoración del décimo cuarto centenario de su nacimiento, cuando el superior Abad del monasterio dio a conocer la medalla de san Benito, cuyo significado real había sido un misterio durante largos años. Estos son los detalles que conocemos:

¿Qué significado tiene cada una de las caras de la medalla?

Cara I 

 


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Por un lado encontramos la Cruz. Las iniciales del palo vertical: C.S.S.M.L (Crux Sácra Sit Mihi Lux) significan que la Santa Cruz sea mi luz). Las iniciales N.D.S.M.D (Nón Draco Sit Mihi Dux), inscritas en el palo horizontal, traducen que el demonio no sea mi guía. Las letras C.S.P.B que se leen a cada uno de los costados de la cruz hacen referencia a Cruz del santo padre Benito. 

Siguiendo las manecillas del reloj por el borde de la medalla, esta es la traducción de las distintas inscripciones: V.R.S. (Vade Retro Satána) Aléjate Satanás. N.S.M.V (Non Suáde Mihi Vána) No me aconsejes cosas vanas. S.M.Q.L (Sunt Mála Quae Libas) Es malo lo que me ofreces. I.V.B (Ípse Venéna Bíbas) Bebe tu mismo tu veneno.

Cara II

La otra cara de la medalla nos muestra la figura de san Benito cargando una Cruz con su mano izquierda mientras que en la derecha sostiene La Santa Regla, un famoso reglamento que escribió él mismo compuesto por ocho infaltables leyes que deberían cumplirse por todas las comunidades religiosas pertenecientes a la fe católica.

La frase que se encuentra alrededor de la medalla «Eius in óbitu nostro preséntia muniámur» siginifica: que a la hora de nuestra muerte nos proteja tu presencia. Aunque en algunas medallas solo se lea la inscripción «Sanctus Benedictus».

Si observamos detalladamente la imagen de esta cara de la medalla, encontraremos a un cuervo en la parte inferior izquierda que lleva una hogaza de pan en su pico, signo del alimento envenenado que se le dio a san Benito con la intención de acabar con su vida. Al lado derecho, en la parte inferior, está una copa rota que hace alusión al mismo día en el que el santo hizo estallar en mil pedazos tras haberle dado la bendición.

¿Cuál es el uso de la medalla de san Benito?

A la medalla de san Benito se le atribuyen distintos poderes, siendo el principal y más significativo el de alejar al demonio y sus tentaciones. Es frecuentemente usada para espantar espíritus malignos (empleada por los sacerdotes exorcistas) o para ayudarnos a desvanecer el temor, actúa como un escudo contra el mal, siempre y cuando se porte con fe y devoción.

¿Quiénes y cómo pueden portarla?

Todos, la medalla de san Benito ha sido reconocida por la Iglesia como ayuda para nosotros los cristianos. Nos socorre a la hora de la tentación, al enfrentar algún peligro y a la hora de la muerte, siendo esta última parte de una bondadosa promesa para aquellos que la porten en sus últimos instantes, pues serán protegidos.

La devoción a la medalla de san Benito puede ser demostrada de distintas formas al portarla. Podemos llevarla como una cadena o dije, en una pulsera, como parte del Rosario o inscrita en el crucifijo. No solo podemos llevarla puesta sino que además podemos ponerla en un lugar significativo de nuestro hogar, como parte de tu altar, en tu oficina, el automóvil o la alcoba principal. Es importante aclarar que no se debe caer en la superstición, pues los milagros que la medalla pueda permitir, son solo obra de Dios y su misericordia hacia nosotros, actuando desde la fe y no desde otro tipo de creencia. Recordemos que como católicos, todos estamos llamados a la santidad y aunque en estos tiempos parezca cosa de locos, Dios nos hace un especial llamado a través de los santos y sus historias de vida.

Hoy en la fiesta de san Benito te invito a repetir esta oración desde la humildad de tu corazón y a compartirla con amigos o familiares que tal vez no conozcan aún las hazañas del gran san Benito.

Oración a san Benito:

Omnipotente y eterno Dios, que en este día, libre de las ataduras de la carne, llevaste al cielo a tu santísimo confesor Benito: concédenos a todos los que celebramos esta fiesta el perdón de nuestros pecados, para que, cuantos nos congratulamos de su gloria, mediante su poderosa intercesión logremos también asociarnos a sus méritos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.