alcanzar metas

Todos en nuestra vida hemos podido alcanzar metas; la satisfacción que sentimos después de luchar por un examen, un título profesional, un logro laboral, es inmenso. Pero algo queda claro luego de lograr un título: no hemos llegado hasta ahí solos.

Siempre hay alguien que nos ha acompañado, enseñado y motivado para llegar a estar ahí, celebrando alcanzar esas metas. Esto es lo que nos recuerda Shakira mientras recibía su premio Grammy.

«Dedico este premio a mis hijos»

Cuando vemos a una persona alcanzando una meta y subiéndose a la tarima, muchas veces solo vemos el rostro de la persona que lo recibe, pero no el de quienes la han acompañado en silencio en ese camino. Milan y Sasha, los hijos de Shakira, han estado con ella acompañándola.

Aunque en edad son muy jóvenes aún (8 y 10 años), desde que llegaron al mundo han llevado su vida con lo que significa tener una mamá y un papá de reconocimiento internacional, como lo son Piqué y Shakira.

Ellos han llevado parte del peso de tener unos padres con una vida en la fama. Han visto a sus padres triunfar en los escenarios en los cuales cada uno se dedica, pero no en su vida familiar.

No sabemos a ciencia cierta qué viven en el interior de la familia. Lo que sí queda evidente en el discurso de Shakira es que ellos han vivido y experimentado muy de cerca todo aquello que tanto ella como Piqué han decidido sobre sus vidas.

«Les he prometido ser feliz; ellos merecen una mamá feliz»

«¡Qué felicidad!» fue la primera palabra de Shakira al iniciar su discurso. La felicidad es la gran buscada a lo largo de los siglos. Es aquella por la cual muchos han escrito libros, por la cual muchos trabajan. O, peor aún, la que muchos extrañan por la vida que llevan. Sin embargo, cuando escuchamos a alguien alcanzar metas y hablar de felicidad, ¿lo entendemos todos igual? Hoy en día, se ofrece mucho a las personas la idea de una felicidad «sin problemas», «sin compromiso», «sin asumir», «dejando fluir».

Sabemos muy bien el nivel de reconocimiento que tiene Shakira a nivel mundial. La carrera que ha construido desde hace muchos años, con un gran esfuerzo.

Sin embargo, a pesar de alcanzar tantas metas y logros, Shakira ha experimentado tanto dolor en su vida en los últimos años que la felicidad se vuelve una promesa («les he prometido…») y un acto de justicia («ellos merecen…») para sus hijos.

Cuando la felicidad se convierte en un ídolo y se mira siempre al mañana y no al hoy, corremos el riesgo de alcanzarlo todo y al final sentir que no hemos logrado nada, y seguir siendo igualmente infelices.

Al final, cuando lo esencial efectivamente se vuelve invisible a los ojos, caemos en el olvido del propio llamado que hemos recibido. El fruto que experimentamos es el de la división interior, la soledad, sentirnos quebrados. Shakira nos recuerda que todos estamos llamados a la felicidad, al amor, a la comunión. Nos queda la pregunta si incluso nosotros, como cristianos, hemos descubierto que la respuesta a esa búsqueda ya no es algo por conseguir, sino alguien por amar: Jesús.

La felicidad corre el riesgo de volverse tan solo una promesa cuando lo que buscamos no es Jesús, porque «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mt. 24:35). Necesitamos comprender que todo cuanto el mundo nos ofrece pasará en algún momento, pero no la Palabra que Jesús nos ha regalado y sus promesas.

Alcanzar metas: nuevos proyectos y visión de futuro

Shakira expresa en sus palabras lo que todo ser humano vive: hambre de infinito. Estás recibiendo un Grammy, estás recibiendo tal vez el mejor premio que en su carrera podría haber alcanzado y, sin embargo, las palabras fueron más que claras: «Desde ya estoy pensando en lo que está por venir».

Podríamos pensar «acabas de ganar un Grammy, ¿qué es lo que está por venir?». El corazón de la persona fue hecho para el infinito; hay puesto en el corazón del hombre un llamado tan grande que solo un Dios infinito como el mismo llamado puede saciar. Por eso, esto nos puede hacer reflexionar como cristianos: ¿cuánto resuena el llamado de Dios en mí?

No miremos el pasado

Es interesante que Shakira vea la necesidad de dejar un pasado atrás: «En el pasado ya no hay nada, solo se recuerda el futuro». A menudo, el pasado nos duele porque ahí descubrimos heridas y rupturas que quiebran nuestro corazón en pedazos. La reflexión de Shakira es, aparte de todo, una necesidad de su corazón por estos últimos años.

Pero ¿no será también parte de la necesidad de nuestro corazón? Todos hemos experimentado la necesidad de dejar algo atrás para poder seguir: «Me olvido de lo que quedó atrás y me lanzo hacia adelante» (Filipenses 3:13) diría San Pablo. El papa Francisco lo ha recordado en diferentes ocasiones «Jueguen adelante siempre» (Vigilia de oración, JMJ 2013).

Sin embargo, ¿significa esto que olvidaremos lo vivido, nuestra historia? No. No mirar el pasado no significa olvidar la propia historia, sino estar serenos en la confianza de que todo lo que ha ocurrido en mi vida hasta hoy descansa en la misericordia de Dios. Y en sus manos estará mejor.

Miremos al futuro, con la conciencia del pasado

Como lo dijimos anteriormente, no mirar el pasado no significa olvidarlo. Por eso, el cristiano está llamado a caminar en esperanza. La esperanza siempre se vive hacia el futuro, porque nuestro Dios siempre nos llama a una vida nueva. Siempre experimentaremos la necesidad de renacer en Dios.

La conversión no termina en el corazón de la persona, sino que termina cuando estemos ante la presencia de Dios en el cielo.

No olvidamos nuestro pasado. Si Dios nos permite recordar el pasado, es porque también nos permite ver nuestra historia con sus errores para construir así un futuro mejor. Cuando nos cuesta reconciliar nuestro pasado, entonces es cuando nos empieza a costar el presente.

Es importante aprender a entrar en nuestro interior y poder meditar nuestra historia delante de la Misericordia de Dios, para que Él también nos muestre nuestras llagas, nuestras heridas, como se redimen cuando se unen a las Suyas.

En conclusión, la experiencia de Shakira nos remite a un corazón que se ha expresado en el arte, en la música y nos ha dejado ver lo que nos une en nuestra experiencia común: Nuestra humanidad, ser hijos del mismo Padre. Shakira nos remite a la necesidad de reconciliación de la historia personal, y al llamado a una vida nueva.

¿Cuál es tu experiencia tras alcanzar tus metas? ¿Nos quieres compartir en los comentarios?