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Seguimos con la serie de papá a papá, si te perdiste las anteriores entregas, aquí está la primera y aquí la segunda.

Estamos en el año de san José y el papa Francisco nos invita a descubrir su figura. Con corazón de padre, así José amó a Jesús, y es llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José». Para avanzar en esta serie, vale la pena preguntarnos cómo sería la paternidad del Santo Patriarca.

Sabemos muy poco de José por las Escrituras. Parece haber sido del tipo fuerte y silencioso. No se registra en toda la Sagrada Escritura ni una palabra suya. Pero sus acciones tienen mucho que decir, especialmente a los papás. 


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La importancia de saber escuchar

Nos gusta solucionar todo, si alguien viene con un problema, seguro tenemos la solución y olvidamos que las personas no son máquinas.

Hay que volver a pensar en que ser padre es comprender que el amor es mucho más de lo que se puede expresar con palabras. Que muchas veces ser padre será sacrificar mucho sin importar lo que se pierde, porque a la final se gana siempre.

Encontramos que José es un hombre que sabe escuchar a Dios, le obedece y se queda con su esposa. En cierto momento se dio cuenta de que María estaba embarazada, aunque no era su hijo.

A José se le dice que no deje ir a su esposa. Obedece a Dios incluso si no es popular, incluso si puede sufrir por ello, pero él, como hombre, «obedece a Dios antes que a los hombres». 

Se necesita un hombre fuerte para hacer esto, especialmente cuando consideramos la cultura en la que vivió José, y en un pueblo pequeño, nada menos.

José es un modelo de virilidad fuerte y tiene algo que decir a los hombres de nuestros días. En los votos matrimoniales actuales, un hombre acepta aferrarse a su esposa, para bien o para mal, más rico o más pobre, en enfermedad o salud. Esto es lo que debe hacer un hombre. 

Nuestra cultura a menudo presiona a los hombres para que se rescaten cuando hay problemas. José muestra el camino al obedecer a Dios sobre las presiones de la cultura prevaleciente, incluso si él personalmente sufrirá por ello, como explica esta meditación.

Ser padre es sentirte vulnerable, tener miedo, y confirmar que ya no importa el obstáculo porque no tienes más opción que hacerlo bien, y en ese momento descubrir que ya puedes con todo lo que venga. Sigue el ejemplo de san José. 

Actuar como hijo de Dios

No todos somos papás, pero sí que somos hijos y lo que somos en la actualidad, en cierta medida, se lo debemos a nuestros padres, aprendamos a comprender, perdonar y querer.

Para los hombres, José también modela un instinto protector del que lastimosamente muchos carecen hoy en día. Nuestros hijos, como Jesús, están expuestos a muchos peligros. La escena cultural no presenta muchos peligros físicos, pero abundan los peligros morales. 

Algunas preguntas que se pueden hacer los padres: ¿qué ven sus hijos en la televisión?, ¿cuáles son sus hábitos en Internet,? ¿quiénes son sus amigos?

¿Qué piensan sus hijos sobre cuestiones morales importantes?, ¿los está preparando para enfrentar los desafíos morales y las tentaciones de la vida?

¿Les está enseñando la fe junto con su esposa?, ¿o es simplemente un padre pasivo, que no participa en la crianza de sus hijos? 

Un hombre protege a sus hijos del daño físico, moral y espiritual. José muestra este aspecto de la hombría que es vivir como hijo de Dios, es el que nos enseña a vivir la ternura, tal como lo se la enseñó a su hijo Jesús.

¡Hemos llegado al final de esta serie, esperamos que te haya servido y que le saques el mejor provecho! Si eres padre y quieres hacer algún otro aporte, compartirnos un consejo o decirnos qué opinas, escríbenos en los comentarios.

San José y la paternidad: ¿qué podemos aprender de él?