Padre, me molesta mucho la impuntualidad, yo mismo soy muy impuntual y suelo tener problemas por eso ¿Está mal ser impuntual?

Creo que para todos está claro que la puntualidad es una virtud. Muchas veces nos quejamos de la impuntualidad de otros, quizás cuando alguien no nos entrega un trabajo a tiempo, o cuando nos hacen esperar mucho para una cita o reunión, pero algunas veces nosotros también caemos en este defecto. Es bueno aclarar que no estamos hablando de una impuntualidad fruto de una eventualidad que escapa a nuestro control, sino del mal hábito de llegar tarde frecuentemente. Sabemos que todos los hábitos se van forjando en la constancia de practicarlos, tanto los buenos, como los malos. Por lo tanto si no tenemos la buena costumbre  de llegar a tiempo es porque no hemos sido educados en ella o no la hemos cultivado.



1. Acostumbrados a la impuntualidad

Puede ser que en nuestro medio ya estemos acostumbrados a la impuntualidad, y como alguien me decía el otro día, «es algo cultural». Refiriéndose a que es algo propio de nuestra manera de ser o de vivir, y que terminamos aceptándolo no porque nos parezca bueno sino porque ya se nos ha hecho costumbre e incluso en algunos casos ya no existe ni siquiera la conciencia de estar haciendo algo malo.

Personalmente me niego a pensar que no podemos cambiar.  Imagínate que te acostumbras a ver basura en la calle o a tener tu cuarto desordenado, el hecho de que estés acostumbrado a ello, no quiere decir que esto sea lo correcto o este bien. Por lo tanto, se trata de que comprendamos y vayamos tomando conciencia de lo fructífero que es la puntualidad, y así nos esforzaremos por cultivarla.



2. Por qué somos impuntuales con tanta frecuencia 

Tratemos de identificar la raíz del problema para de ahí dar alguna recomendación que nos pueda servir para mejorar. Mi opinión es que detrás de la impuntualidad puede haber un poco de egoísmo o desconsideración. Me refiero a dejar de pensar en el otro y pensar solo en mí. Es más, en algunos casos, el egoísmo llega al punto, que ni siquiera se considera el daño que le podamos hacer a la otra persona con nuestra tardanza. Por ejemplo pensar en el tiempo que utiliza para poder estar ahí a la hora indicada o si es que tiene alguna otra cosa que hacer y por nuestra demora o impuntualidad le dañamos los otros planes.

Por lo tanto podríamos revisar y ver qué consideraciones tomamos cuando decidimos llegar tarde, o si quizás ni siquiera pensamos y simplemente actuamos por hábitos adquiridos sin tomar conciencia de cómo mi actuar puede afectar al otro.

Voy aprovechar la ocasión para poner un ejemplo muy común, la tardanza de las novias en los matrimonios. Es un mal hábito, y una falta de consideración que hagan esperar algunas veces hasta 45 minutos, a los invitados puntuales y al sacerdote. Quizás podría alguno decir que exagero, pero no es así. Imagínate que la cosa fuera al contrario, que el sacerdote llegara una hora tarde a la celebración de la Misa. ¿Qué sucedería? A nadie le gustaría, podríamos decir que sería una irresponsabilidad y una falta de consideración hacia todas las personas.

En el fondo un acto egoísta de la persona que lo hace porque no piensa en los demás sino en él mismo. Ojo no estoy hablando de las eventualidades. Sino de acciones libres y deliberadas donde se mezcla la falta de reflexión, y de planificación. Por lo tanto ese ejemplo ilustra que la impuntualidad es una desconsideración hacia los demás.

3. ¿Cómo puedo mejorar?

 

En algunos casos incluso la impuntualidad puede llevar a la mentira, porque la persona tiende a justificarse, a inventarse alguna historia para ocultar su irresponsabilidad o falta de organización. ¿Cómo mejorar? Creo que escuchando nuevamente las palabras del Señor Jesús, viviendo el amor al prójimo, «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos» (Mt 7,12).Esforcémonos todos por mejorar siendo ejemplo para otros. Creo que si cultivamos al puntualidad todos ganamos.

Para reflexionar o meditar en grupo: ¿me acostumbré a ser impuntual?, ¿lo soy constantemente pero me molesta que otros lo sean conmigo?, ¿me esfuerzo verdaderamente por ser puntual en mis asuntos?

Artículo elaborado por el Padre Enrique Granados.