”teologia_del_cuerpo”
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Un seminarista es un joven que ha sentido el llamado de Dios, un llamado a dejarlo todo por seguirle a Él. Y por esto este joven deja su hogar e ingresa al que será su nuevo hogar: el seminario.

Lugar donde su vocación será moldeada y trabajada para formar en él un hombre íntegro que pueda dar una respuesta fiel y madura en la entrega a Cristo. Siendo luego un sacerdote que camina hacia la santidad.

Pero este caminar no es sencillo, no es fácil. Muchos piensan que un seminario es un lugar donde los estudiantes oran todo el día, pero la verdad es que si bien se tiene una fuerte vida espiritual que sostiene todo lo demás, también debe haber un trabajo equilibrado en la academia, en la pastoral y en la vida en comunidad.

La vida del seminarista consiste en aprender a dar diariamente un sí al Señor. Un sí que algunos días se da muy seguro y otros se da lleno de interrogantes. Un sí que implica hacer renuncias en el camino y aprender a dar todo solo a Dios. Un sí que se convierte en el sentido de la vida misma, un sí que solo nace del amor a Jesús.

Es por esto, que es común en nosotros los seminaristas pedir a las personas que oren por nosotros. Sin la oración personal y la que la Iglesia hace por nosotros se hace más difícil el camino. A continuación te comparto algunos puntos con los que quiero mostrarte por qué valoramos y necesitamos tanto la oración que haces por nosotros, los seminaristas:

1. La vocación es un castillo que se construye día a día

Cuando Dios llama a un hombre y le pide que deje todo por Él y le siga, lo que hace es convertir la vida de ese hombre en un terreno para construir su proyecto divino. Esa construcción se debe hacer de manera consciente, paso a paso, y como todo proyecto tiene aciertos, desaciertos y obstáculos que deben ser superados. Solo la humildad, la fe y la oración hacen posible tal construcción.

Cada vez que una persona ofrece su oración o sus actos de piedad por un seminarista, está poniendo su grano de arena en la construcción del Reino de Dios. Esta oración ayuda a que el seminarista sea humilde y dócil ante la obra que Dios hace en él.

2. En la vida del seminarista hay momentos de dificultad y de duda

La entrega diaria al Señor implica muchas dimensiones, dado que es una entrega que comprende la vida entera. Por esto es normal que el seminarista pase por momentos de crisis vocacional, de dudas, de tentación, de caída. Momentos en que la oración es muchísimo más importante, siendo siempre fundamental.

Como seminaristas agradecemos enormemente la oración que hacen por nosotros en estos momentos. Es la muestra del amor de Dios hacia nosotros, amor que mueve a la Iglesia a sostener a quienes están tambaleantes.

3. Somos seres humanos

El seminario está lleno de hombres que como todos los demás, tienen fragilidades y debilidades con las que luchar cada día. El seminarista, como diría Jesús en el Evangelio, vive en el mundo, pero no es el del mundo. Y es por esto que la oración que haces por nosotros nos da fortaleza en el espíritu para no vacilar.

Además, tu oración por un seminarista, puede estar, sin que lo sepas, levantándole después de haber caído y ayudándole a volver a decir sí al llamado del Señor.

4. Tu oración nos alegra el corazón

Como seminaristas, cada vez que sabemos que alguna persona está orando por nosotros, nos alegramos infinitamente. Su oración nos demuestra el enorme amor que Dios nos tiene, amor que nos llama a darlo todo, amor que te llama a sostenernos con tu oración.

No basta solamente pedir a Dios que mande más obreros a su mies, es necesario pedirle por la fidelidad y entrega de esos obreros. Te invito a orar por nosotros, para que sepamos responder al llamado que Dios nos hace, para que seamos fieles y sepamos despojarnos de todo por el Reino de Dios.

Recuerda que tu oración, sostiene nuestra vocación y sostiene la Iglesia. Si quieres aprender a orar mejor, conocer los tipos de oración que existen o encontrar el modo de sentirme más cerca de Dios a través de ella, te recomiendo el curso online «Crecer en la vida de oración». Estoy seguro de que te será verdaderamente útil.