Apenas hace unos días atrás tuve una conversación con una amiga y me preguntaba qué película podría ver en Semana Santa con sus niños pequeños. «Algo que no fuera tan sangriento», se leía entre líneas.

Vivir Semana Santa con niños pequeños puede ser una experiencia un poco complicada. ¿Cómo vivir la Semana Santa plenamente y a la vez explicar a los niños la Pasión de Cristo? Incluso para los adultos la imagen de la Crucifixión y todo el dolor de la Pasión es muy difícil de procesar.



Si hemos crecido en la fe católica, a ratos parece que nos hubiéramos vuelto insensibles ante imagen de un hombre crucificado. Pero para quién lo ve por primera vez, sobre todo un niño pequeño, la imagen impresiona y muchas veces no se entiende. ¡Qué macabros estos cristianos que le rezan a un hombre torturado!

Ponernos a explicar semejante misterio de amor a un niño pequeño, no solo requiere de la gracia divina para el que explica, sino también de una iluminación para que a tan corta edad pueda procesarse algo ¡tan profundo!



Aquí vamos con algunos consejos que creo podrían ayudarnos. Entendamos que estas explicaciones de ninguna manera significan faltar a la verdad. Y sin embargo, es recomendable que cuando nos aproximemos a los niños tomemos en cuenta la edad que tienen, cómo piensan y su propia sensibilidad.

1. Domingo de Ramos la alegría  de recibir a Jesús

El Domingo de Ramos nos introduce en las celebraciones de la Pascua, compartamos con los niños la alegría de la gente que estaba feliz porque recibían a su rey. Expliquemos a los niños que así nosotros también debemos estarlo. Y con entusiasmo y alegría participemos de la misa del domingo, llevemos ramas de olivo que podemos preparar juntos en casa previamente.

2. Jueves Santo, la alegría de estar junto con los amigos

El Jueves Santo, día en que recordamos la institución de la Eucaristía, así como también la institución del sacerdocio, podemos explicarles a nuestros niños la última cena como una cena de despedida. Como cuando alguien que se va a ir muy lejos por un tiempo quiere reunirse con las personas más queridas, sus amigos, para demostrarles su cariño y prepararse juntos para la despedida con la promesa de un encuentro que luego no tendrá fin. Jesús quiso quedarse con nosotros en forma de pan y de vino, para poder estar siempre a nuestro lado hasta que lo volvamos a ver. Y les dejó una misión especial a sus amigos más cercanos.

Existe la tradición de visitar iglesias, con niños esto puede ser muy tedioso. Sin embargo podemos escoger algunas cercanas a casa e irlas a visitar en horas de la mañana, caminando al ritmo de los niños y dando respuestas a las pequeñas preguntas que vayan saliendo.

3. Viernes Santo, los sacrificios hechos por amor. Y si me preguntan ¿por qué mataron a Jesús?

El Viernes Santo es el día tal vez más difícil de explicar a un niño pequeño. En lugar de entrar en los detalles de la Pasión y muerte de Cristo podemos introducirlos primero en el misterio del amor. Podemos servirnos tal vez de una película como Narnia (Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el ropero). En ella el sacrificio que hace Aslan puede ir ayudando a que los niños vayan entendiendo en su corazón el sacrificio de amor que Cristo hizo por nosotros. Es importante que le digamos a los niños que Cristo nos regala su vida para salvarnos a cada uno de nosotros. Y si nos preguntan específicamente por qué lo mataron (estamos hablando de niños de menos de ocho años) es válido decirles que esto pasó hace más de 2000 años y fue porque Él dijo que era el Hijo de Dios y mucha gente no le creyó.

4. Sábado Santo, el amor de Mamá

El Sábado Santo recordemos con los niños el amor tan grande de María por su Hijo. Y que el mismo Cristo nos dejó también a su Madre para que nos cuidara a todos. Expliquémosles que aunque su mamá, la Virgen María estaba triste sabía en su corazón que Su Hijo resucitaría y viviría para siempre. Este día podemos hacer algunos dibujos de la Virgen María con ellos y animarnos a rezar el rosario como esta familia lo hace (puedes ver el post aquí), o rezar un denario juntos. Que los niños vayan entendiendo que María es una madre que siempre espera y que siempre está presta para salir al auxilio de sus hijos.

5. Domingo de Resurreción. ¡Qué tienen que ver el conejo de Pascua y los huevos!

¡Qué alegría, Jesús ha resucitado! Y en verdad ha resucitado. Despertemos con alegría a los niños. Y si en la familia hay la tradición de esconder huevos de Pascua y buscarlos juntos, podemos hacer una analogía de los huevos de Pascua con Jesús: A simple vista parece que no hay nada en el jardín pero si miras y buscas con atención encontrarás los huevitos. Así también es con Jesús, parece que no está pero si miras con el corazón y lo buscas, lo encontrarás.

Y aquí una explicación para nosotros los adultos sobre esta costumbre que se ha ido extendiendo por muchos lugares. El conejo de Pascua era un símbolo de fertilidad, por su gran capacidad de procreación, cuando llegaba la primavera era el primer animal en salir de las madrigueras. Es por ellos que se lo vincula con renovación, renacimiento y fertilidad y la resurrección de la naturaleza muerta durante el invierno que vuelve a nacer en primavera.

Los huevos tienen también un origen remoto. En algunos lugares en Cuaresma hacían ayuno prolongado y se dejaba de consumir huevos, carnes y lácteos. Los creyentes guardaban los huevos recubiertos de cera para que pudieran conservarse y mantenerse frescos. Terminado el ayuno de la Cuaresma decidían ir a las iglesias de sus comunidades a regalar todos los huevos para alimentar al pueblo. En algunos lugares también se dice que el huevo simboliza la vida.

Ayudemos a preparar el corazón de nuestros niños pequeños, vayamos introduciendo de a poco el misterio de amor que celebraremos en nuestros días. En Latinoamérica hay tradiciones muy hermosas, no nos olvidemos de ellas. Hagamos que nuestros niños también participen de ellas, las conserven y las difundan en la medida de lo posible. En mi país, muchas de estas tradiciones tienen que ver con el tipo de comida que se prepara en estos días. Reunirnos a cocinar y contar las historias de Semana Santa nos brinda un momento de unidad y crecimiento en la fe. Mientras enseñamos a nuestros niños también aprendemos de ellos.

¡Que tengan una bendecida Semana Santa!