Salud del Papa Francisco

Recuerdo perfectamente el 13 de marzo de 2013. ¿Por qué me acuerdo de una fecha tan exacta? Porque ese día estaba pegada al televisor y di un salto de alegría cuando vi la «fumata blanca» que anunciaba que la Iglesia recibía a un nuevo pastor, el Papa Francisco. Mañana conmemoramos un aniversario más de su elección y es una buena oportunidad para unirnos en oración por su salud y bienestar.

Sabemos que últimamente su salud ha estado delicada, por eso, más que nunca, podemos regalar al Papa lo que nos ha pedido desde el día 1 de su pontificado: «Recen por mí».

Es, además, una buena oportunidad de recordar algunos mensajes centrales en los que ha insistido durante su pontificado.

Un Papa que nos enseña a vivir el Evangelio con el corazón

¿Por qué será que tanto católicos como ateos han cultivado un gran cariño hacia el Papa Francisco? Creo que es porque, a lo largo de su pontificado, el Papa Francisco nos ha recordado que el cristianismo es, ante todo, una vivencia del amor y la misericordia de Dios. Y ese es un mensaje que todos anhelábamos y necesitábamos recordar.

En su encíclica Fratelli Tutti, nos exhortaba a reconocernos como hermanos y hermanas, superando divisiones y construyendo una fraternidad universal. Nos invitaba, con su estilo cercano y amigo, a «soñar como una única humanidad», enfatizando que «nadie se salva solo»y que es esencial buscar un bien común que realmente incluya a todos.

Asimismo, en Dilexit Nos nos invitaba a experimentar el amor transformador de Dios, que nos llama cada día a amar sin reservas y a ser instrumentos de su misericordia en el mundo. El amor de Cristo es la base de nuestra fe, la fuente de nuestra misión.

«Su corazón abierto nos precede y nos espera sin condiciones», nos decía, recordando que Dios no se cansa de perdonar… sino que muchos somos los que nos cansamos de pedir perdón. ¡Qué fuerte! ¿No lo crees?

Formas de orar por la salud del Papa Francisco

En este aniversario, podemos unirnos en diversas formas de oración por la salud y fortaleza del Santo Padre. Algunas de ellas son:

  • La oración personal: podemos dedicar unos momentos de silencio y recogimiento para pedir a Dios por su bienestar.
  • El santo rosario: mientras meditamos en los misterios de la vida de Cristo, de la mano de la Virgen María le pedimos su intercesión por el Papa, su salud e intenciones (¡seguro que él también sigue rezando un montón, por un montón de intenciones!)
  • La coronilla de la Divina Misericordia: ¡Confiemos en la infinita misericordia de Dios, quien obra milagros y sostiene a su Iglesia!
  • Realizar obras de misericordia: podemos realizar actos de caridad (obras de misericordia espirituales o corporales), en nombre del Papa, ofreciendo estas acciones como una oración hecha carne.

Una oración para encomendar su salud

«Padre misericordioso, fuente de toda vida y bondad, te pedimos humildemente que mires con amor a tu siervo, el Papa Francisco. Dale la fortaleza necesaria para superar cualquier enfermedad y continúa guiándolo con la sabiduría de tu Espíritu Santo. Que, bajo su liderazgo, sigamos creciendo en fe, esperanza y caridad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.»

Iniciativas de oración comunitaria

Salud del Papa Francisco

Además de la oración personal, podemos unirnos a diversas iniciativas que están teniendo lugar para encomendar la salud del Papa Francisco.

Algunas de ellas son:

  • Red Mundial de Oración del Papa: Esta red invita a los fieles a unirse en oración por las intenciones del Santo Padre. A través de plataformas digitales como «Click To Pray», podemos participar activamente en estas plegarias.
  • Jornadas de oración y ayuno: Muchas comunidades han establecido días específicos para orar y ayunar por la salud del Papa, demostrando solidaridad y fe compartida.

Este aniversario de la elección del Papa Francisco es más que un hito en el calendario, una efemérides, un recordatorio piadoso… puede ser una oportunidad de hacer un propósito personal, de renovar nuestro compromiso y nuestro sentido de unidad como Iglesia.

Pidamos con fervor, con sencillez, con cariño por la salud y fortaleza de nuestro querido Papa Francisco; que el Espíritu Santo le dé fortaleza y le asista. Como ya lo dije, Dios siempre nos escucha… siempre.

María, Madre de la Iglesia, también lo hace. Escucha y cuida. ¡Pidámosle que lo cubra con su manto!

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