Hace un par de semanas, tuvieron que internar a mi esposo en una clínica por unos días. Realmente no fue nada muy grave, pero sí llegué a sentir esa preocupación normal de saber que la persona a la que tanto quieres está en una situación de vulnerabilidad. 

Por eso, esta maravillosa campaña de la Fundación Infantil Ronald McDonald me llega en un momento preciso. Te confieso que incluso me hizo saltar una lagrimilla. Ahora más que nunca entiendo la labor impresionante que hace desde hace 25 años por la salud, con su programa que ha favorecido a más de 12.000 niños que experimentan la enfermedad en centros hospitalarios y sus familias.

Pero antes de seguir contándote de qué se trata, te invito a ver por ti mismo esta joya de video que cuenta la historia del «Capitán Olson» (cuando lo mires sabrás quién es este personaje). 

Alegría y sufrimiento, ¿pueden coexistir en nuestra vida?

Al ver este video, muchas ideas vienen a mi mente y mi corazón. Una mezcla de emociones, en la que siento ternura por los juegos inocentes y fantásticos de esos dos hermanos que tanto se quieren. Pero, a la vez, una tristeza grande por la situación que esa familia tiene que vivir. Porque la enfermedad nunca es fácil y menos aún en un niño.

Pero a medida que avanza el video voy recuperando la esperanza, porque veo el cambio de actitud y las lágrimas conjugadas con sonrisas. ¿Es posible sentir alegría y tristeza en una misma circunstancia? Y la respuesta definitiva es «sí».   

El sufrimiento es parte de nuestra condición humana. Somos seres frágiles y a lo largo de nuestras vidas nos vemos enfrentados a varias situaciones dolorosas. Paradójicamente, son esos momentos más difíciles los que nos dejan las lecciones más valiosas y nos enseñan a ser resilientes. 

Además, como cristianos, sabemos que la Cruz nos trajo un dolor profundo, pero a la vez una esperanza enorme, porque Jesús murió por nosotros para que podamos salvarnos. Eso no es un simple hecho histórico; es un hecho que nos marca a todos y se ve reflejado en nuestras vidas, en cómo somos capaces de darles un sentido sobrenatural a nuestros sufrimientos y hasta lograr convertirlos en alegrías.  

Seguro tú conoces al menos a una persona que, cuando faltó la salud, desde la enfermedad fue ejemplo de fortaleza y alegría para su familia y amigos. Incluso muchos enfermos han atravesado ese camino difícil con tal paz y agradecimiento que se ha convertido en su ruta directa al Cielo y hasta a la santidad. 

Familia y cercanía: luz en la oscuridad

En el video vemos a una familia normal de dos padres con sus dos hijos que tienen una relación muy cercana. Pero cuando llega la enfermedad se ven obligados a separarse por la distancia y la dificultad de estar juntos. Ya no llega tampoco la señal de los walkie-talkies con los que tanto les gustaba jugar. 

Es en ese momento cuando vemos con mucha claridad el valor inmenso que tiene la familia en la recuperación del pequeño Capitán Olson. Por eso es clave la cercanía, amor y acogida de la familia, que es la roca firme donde cada persona puede apoyarse para salir adelante y ser feliz. 

En palabras de Juan Pablo II, la familia está constituida como «íntima comunidad de vida y de amor».

Cada persona «viene al mundo en el seno de una familia, por lo cual puede decirse que debe a ella el hecho mismo de existir como hombre. Cuando falta la familia, se crea en la persona que viene al mundo una carencia preocupante y dolorosa que pesará posteriormente durante toda la vida».

El video de la fundación McDonald’s se llena de esperanza cuando la familia entera se reúne y se cierra con una frase muy significativa: «Una familia unida es un niño más fuerte».

Dios siempre nos acompaña

¿Y qué sucede con las personas que tienen una historia familiar difícil? Es una pregunta compleja. Pero no podemos olvidar que Dios es nuestro Padre y nos ama con un amor incondicional. María es tu Madre y la mía, Ella nos acoge con inmensa ternura. Y Jesús es nuestro hermano, quien nos guía, nos acompaña y nos ama como el hermano mayor del capitán Olson en el video que acabas de ver. 

¡Recemos por todas las familias del mundo que son faro y luz que guía en la oscuridad, en la salud y en la enfermedad!