”teologia_del_cuerpo”
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Ricard Rubio Vives (Barcelona, 21 de octubre de 1990), más conocido como Ricky Rubio, es un reconocido jugador español de básquet que juega en los Phoenix Suns de la NBA. Dentro de su exitoso palmarés ostenta el hecho de haber sido el único jugador en ganarlo todo en Europa. La Euroliga, la FIBA Eurocup, la ULEB Cup, la Liga ACB, la Copa del Rey y la Supercopa ACB con tan solo 20 años de edad.

En esta ocasión te compartimos un video en que este destacado deportista protagoniza una charla de la serie «Aprendiendo Juntos del BBVA». Que como dice en su lema, es ciertamente un proyecto de educación para una vida mejor. El título del video fue obtenido de una frase que Ricky Rubio dijo en una parte de la charla: «Sigo aprendiendo del niño que fui con 14 años».

Ricky confesó eso porque asegura que los adultos tienen mucho que aprender de aquel mundo fresco y esperanzado de los menores —que todos fuimos alguna vez— en el cual las ganas por hacer las cosas son gigantes y más grande aún la ilusión.

Es una etapa de la vida en que todos los sueños están por cumplirse y los propios límites no aparecen en el panorama todavía. Es interesante pensar en que esta enseñanza no viene de alguien que tras experiencias duras de fracaso necesita volver a sus primeras ilusiones, sino de quien ha tenido muchos logros y está en lo más alto de su profesión.

¿Por qué la necesidad de volver a aquellas ilusiones?

Pienso que se debe a que, cuando todo está por venir, los anhelos son más puros. Luego se pueden sufrir los embates del fracaso o el paradójico límite del éxito, que cuando llega no termina de saciar por completo los anhelos infinitos del hombre. Queda, entonces, la necesidad de ir en busca de inspiración y nuevos ánimos para volver a soñar y vivir intensamente buscando siempre dar lo máximo de uno mismo.

Si escuchamos con atención, notaremos que las satisfacciones de las que habla Ricky Rubio son principalmente interiores. Por ello ensalza la consistencia, el esfuerzo diario, la mentalidad de no quedarse satisfecho, la disciplina constante y la exigencia que hay que tener para todo en la vida.

Cita una frase genial de su también exitoso colega Kevin Durant: «El trabajo gana al talento si el talento no trabaja suficiente». Todos hemos recibido muchos y diversos dones, pero como se nos enseña en la parábola de los talentos, es tarea de cada uno asumir la misión de desplegarlos en la vida para crecer como personas y servir a los demás. Y para crecer y servir, es necesario trabajar con esmero, muchas veces repitiendo para perfeccionar luego de cada intento o caída.

¿Qué pasa con el fracaso?

La lección final del video es extraordinaria y remite a aquella reflexión de los tesoros invisibles, pero inmarcesibles de los que nos habla el evangelio. ¿Qué pasa con el fracaso? Ricky admite que no sabía perder y se frustraba. Su aprendizaje no fue ganar siempre, cosa imposible, sino encontrarle a la derrota externa su debido lugar y dimensión.

Si tú has practicado, has puesto las horas necesarias, lo has hecho todo perfecto y no ha salido como esperabas, olvídate del resultado, enseña Ricky, pues el triunfo de haberlo dado todo es tuyo y nadie te lo puede quitar. ¡Qué paz al encontrar la felicidad en la entrega personal, que sí está en nuestras manos, y no en cosas externas que son tan frágiles y volátiles!