Imagínate que llegó tu hora, estás sentado frente a Dios y tienes la oportunidad de ver toda tu vida como una película, hacerle las preguntas que quieras y obtener las respuestas que tanto esperabas. ¿Qué le preguntarías?

Evidentemente no sabemos bien cómo será ese momento, pero según relata la Biblia, cada uno tendrá su juicio particular, donde el alma podrá ser consciente de cómo fue su vida en la tierra. Entonces, el ejercicio de reflexión que nos plantea este corto es interesantísimo, porque nos permite pensar en nuestra vida en retrospectiva y recapitular nuestras decisiones. 

El chico del video empieza preguntando cosas muy sencillas de cuando era niño, cómo quién robó su bicicleta y a dónde fue su perro cuando se perdió, pero a medida que avanza la vida, va haciendo preguntas un poco más profundas y concretas cómo «cuál fue mi momento más valiente», «con cuántas mujeres me acosté» y «quién me dio el mejor consejo»

Finalmente, aunque trata de evadir la imagen de una chica que aparece rápidamente, llega un momento en que no puede evitarlo y empieza a hacer las preguntas más trascendentales: «¿quién era la mujer de mi vida?», «¿se casó?», «¿piensa en mí?», «¿cuál fue mi momento más feliz?». Y cuando aparece la imagen de ella, su expresión, su mirada, su tono de voz cambian…

Él sabe que eso era parte de su discernimiento, de su vocación, en realidad la decisión más importante de su vida. Y sabe también que no fue lo suficientemente valiente para renunciar a lo fácil y superficial, para comprometerse a eso que le daría sentido a su existencia: casarse con una mujer que lo quería para formar un proyecto de vida juntos.   

Dios lo sabe todo

Una de las cosas que más me gustan del corto es la confianza y la frescura con la que él habla, porque sabe que Dios conoce absolutamente todo, incluso en un momento solamente le dice algo cómo «me refiero a esa vez, ya sabes».  

Y llegados a este punto de la reflexión, estoy segura de que tú también te estás haciendo algunas preguntas: ¿y será que yo estoy tomando bien las decisiones de mi vida?, ¿qué pasa si muero mañana, me arrepentiré de algo o estaré contento con lo que decidí?, ¿qué me dirá Dios?

En primer lugar, déjame decirte algo, ¡qué bueno que lo pensaste! Aunque tengamos un poco de miedo a la muerte, tener conciencia de que todos podemos irnos de este mundo en cualquier momento, nos ayuda a darle sentido a nuestra propia vida y a profundizar más en cómo la estamos viviendo.  

Y con respecto a las decisiones que tengas que tomar, lo mejor es no angustiarse y pedirle al Espíritu Santo el don del discernimiento espiritual. El discernimiento es como esa brújula que nos permite reconocer el plan de Dios en nuestras vidas.

Hay varios consejos que podemos seguir para facilitar ese proceso: hacer oración, conocer con más profundidad la Palabra de Dios y sobretodo escuchar qué ocurre en nuestro corazón. Para esto último, podemos apoyarnos en el acompañamiento espiritual y la confesión frecuente. 

Recuerda que Dios nos conoce a cada uno desde antes de formarnos en el seno materno y antes de que naciéramos ya nos había consagrado (Jeremías 1, 4-10), así que abramos nuestro corazón para escucharle y confiar en Él, tratemos de hacer el bien con la libertad que nos ha sido concedida y seamos pacientes con los tiempos en nuestra vida.