Relaciones saludables

Todos buscamos ser amados, y también amar, pero no siempre sabemos hacerlo. Amar sanamente implica reflexión, crecimiento personal y la capacidad de identificar tanto las señales de buenas y saludables relaciones… como las alertas de las que pueden ser destructivas. En el camino del amor, así como de la vida, todo es aprendizaje.

No nacemos sabiendo todo, y si así lo creemos tendríamos que mirar cómo está nuestra compañera la soberbia en nuestra vida. Nos caemos, nos levantamos, volvemos a tropezar… pero lo importante es saber que el ser humano tiene la capacidad de mejorar siempre, sobre todo si contamos con la presencia y ayuda de Dios en nuestra vida, como el alfarero que nos moldea si le dejamos hacerlo (Jeremías 18:4-6). Si sentimos que hemos fracasado en el amor, o aún no hemos encontrado a nuestra pareja ideal, podemos creer que eso del amor auténtico es de cuento de hadas o algo que solo pasa en las películas.

Quizás vienes de una historia en la que nadie te mostró un amor real, sin condiciones, entonces crees que mereces poco o que no eres digno de un amor verdadero. Quizás sabías lo que merecías y querías, pero en el camino han aparecido heridas que aún cuestan sanar. Sea cual sea tu historia y tu realidad, ¿sabes una cosa? Te mereces un buen amor, un amor sano, que saque lo mejor de ti.

Tienes una sola vida como para conformarte con un amor mediocre o un amor a medias. Mereces algo lindo, sano, no perfecto porque vivimos en un mundo roto, pero sí puedes tener un amor sano, no desde la soberbia del “yo merezco todo”, sino desde la dignidad que tienes por ser persona, y sobre todo por ser hijos de Dios.

¿Acaso nuestro Padre que tanto nos ama va a desear que vivamos un amor que nos destruya? Él desea para nosotros la plena realización, ya sea solos o con la compañía de alguien que nos haga bien y nosotros a quien elijamos como pareja. En el video que tomaremos como punto de reflexión para este tema, Pep Borrell, médico odontólogo y conferencista apasionado por las familias, nos habla de algunas claves para elegir bien a nuestra pareja.

La entrevista es realizada por Lluís Gracia, fundador y presentador del canal Aladetres.

A continuación, compartimos algunas ideas clave que Pep aconseja tener en cuenta para lograr relaciones saludables (antes y durante una relación de pareja).

¿Se puede cambiar a tu pareja? Spoiler: No, pero sí puedes cambiar tú

«Los cambios solo nos lo podemos aplicar a uno mismo», nos dice Pep, y cuánta razón tiene, aunque muchas veces nos cueste verlo. Comprender que el cambio real viene cuando la otra persona desea cambiar y no por lo que nosotros hagamos o digamos, es parte de un gran crecimiento personal.

Sin darnos cuenta podemos caer en ideas como «ya cambiará cuando nos casemos», «yo lograré que cambie», y eso puede llevarnos a un desgaste emocional muy grande.

Debemos marcar al otro cuando se equivoca, de una manera fraterna (Mt 18:15-17), pero ¿hace cuánto tiempo estás esperando que tu pareja cambie? Quizás si nunca le has dicho nada de todo lo que te molesta, pueda ser un buen momento para hacerlo, pero si ya son años de las mismas charlas y el otro sigue igual, quizás es momento de aceptar al otro tal cual es, o dejar la relación (dependiendo de cuáles sean los motivos, claro).

También quisiera proponerte lo siguiente: ¿Y si en lugar de seguir esperando el cambio en el otro el cambio empieza por ti? Porque es muy fácil mirar el defecto del otro, pero alguna vez te preguntaste: ¿cómo soy yo en la relación?, ¿sé escuchar cuando es el otro quien me dice lo que debo cambiar?, ¿qué clases de personas elijo como pareja y por qué? (Lcs 6:41-45)

«Flojeras» emocionales: ¿qué señales indican que esa relación no va a ningún lado?

Hay relaciones saludables y hay otras que simplemente se estancan. No hay iniciativa, compromiso ni interés real por construir un futuro juntos. Estas «flojeras» emocionales se manifiestan en la indiferencia, la evasión de conversaciones importantes y la falta de proyectos en común.

Si te encuentras en esta situación, quizás sea momento de replantear si realmente estás con la persona indicada o si estás simplemente evitando la soledad.

Te comparto algunas preguntas que podrían ayudarte: ¿qué cosas admiro de mi pareja?, ¿me siento orgulloso de tenerlo/a en mi vida?, ¿mi pareja se esfuerza más por mi o por el sofá?, ¿cómo se comporta ante las situaciones difíciles de la vida?, ¿cuáles son sus aspiraciones?.

Noviazgo que te transforma: ¿te está acercando a Dios o alejando de todos?

«El noviazgo debe sacar lo mejor de ti», nos dice Pep ¡y realmente es así! La persona que te acompaña ¿te hace brillar o te apaga? Desde que estás con él/ella, ¿sonríes más o menos?

Las relaciones saludables debe sumar, no restar. Si tu noviazgo te aleja de tus valores, tus amigos, tu familia o incluso de tu fe, es momento de hacer un alto.

El amor auténtico no exige sacrificios personales extremos ni cambios forzados de identidad. Por el contrario, una buena pareja te inspira a ser mejor y te acompaña en tu camino espiritual y humano.

¡Ojo con las banderas rojas! Faltas de respeto que nunca debes normalizar

El amor sano siempre se basa en el respeto mutuo y la libertad. Muchas veces podemos caer en el error de creer que el amor todo lo soporta, incluso los malos tratos. Pero si Dios dice: «sopórtense unos a otros con amor», o «si te golpean una mejilla ofrécele la otra», ¿entonces no debo aceptarlo tal cual es, no debo perdonar siempre? Sí, perdonar siempre, pero tergiversar las escrituras no.

Muchas veces permitimos malos tratos, ya sean verbales, psicológicos o incluso físicos, porque tenemos la autoestima dañada, creemos ser merecedores de un amor violento y no de uno que nos cuide y nos muestre el verdadero valor que tenemos. Si estás o has estado en una relación así, primero te digo que lo lamento mucho, en serio. No te mereces que nadie te trate mal.

Pero miremos para adelante, aunque cueste, puedes cambiar tu realidad, eres digno/a de un amor verdadero, sano. Si te hace daño, no es amor. Puede ser costumbre, apego, miedo a la soledad. Cualquier cosa menos amor.

Alcohol, sexo y comida: ¿quién tiene el control en tu relación?

Las pasiones en sí mismas no son malas, pero cuando el alcohol, el sexo o la comida se convierten en formas de escape o control, dejan de ser fuentes de placer para volverse cadenas invisibles que sabotean nuestras relaciones y nuestra propia vida.

Las pasiones mal gestionadas pueden ser señales de heridas no sanadas o de adicciones emocionales y físicas. ¿Necesitas estar «entonado» para ligar? ¿Es el cuerpo un canal de amor o un objeto de uso?

Si no prestamos atención a estas conductas, podemos interferir en el desarrollo de vínculos sanos y libres. Si te sientes identificado/a con algún punto, buscar ayuda no es signo de debilidad sino de valentía y de responsabilidad afectiva.

En sitios como daleunavuelta.org, puedes encontrar orientación si estás lidiando con adicciones, dependencia emocional o necesitas empezar a sanar para construir relaciones saludables, más conscientes y plenas.

Recuerda que no necesitas cambiar tu esencia para ser amado, eres valioso tal como eres. No fuiste creado para mendigar cariño, sino para vivir un amor real, libre y pleno. Estás bien hecho, con propósito y con dignidad.

Dios no se ha olvidado de ti: camina contigo, incluso en los días de soledad o confusión. Ábrete a sanar, a crecer, a esperar con esperanza. Porque sí: mereces un amor que no duela, que no manipule, que no use… sino que refleje el amor con el que Dios te soñó.

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