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En medio de una situación global fuera de serie que ha hecho que muchos jóvenes vuelvan a casa de sus papás tras una desconcertante situación económica, la compañía internacional NIVEA nos invita a apreciar la relación con nuestros padres a través de su campaña «Back Home».

En ella se nos recuerda cómo el vínculo con nuestros padres, que en principio estaba diseñado para durar toda la vida, se puede ver debilitado por la distancia, las ocupaciones diarias e incluso las diferentes etapas de la vida.

Por ello, el volver al «nido» puede resultar un tanto complejo. ¡Acá te comparto este increíble vídeo!


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¿Qué pasa cuando los hijos que ya se habían ido, regresan al hogar?

Con una temática profundamente emocional, NIVEA enfatiza los fenómenos que tanto los jóvenes como sus padres tienen que experimentar cuando los primeros vuelven a casa de forma espontánea.

Se habla de un proceso de adaptación y adecuación mutua que al final cierra con el mensaje «nada como el toque de mamá», refiriéndose a que será muy difícil encontrar el aprecio y amor de nuestros padres, en cualquier otra parte.

Además, siendo católicos, no pude evitar también ver una relación entre este mensaje y la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 11 – 20).

Que nos cuenta la historia de un hijo que, después de ser «golpeado» por las desventuras de la vida, regresa a los brazos de un padre gustoso, que lo recibe con festejos y mucha alegría.

Así me imagino a Dios cuando un hijo suyo «vuelve a casa»

Lo veo como el padre que pide que le den a su hijo el mejor vestido porque «estaba muerto y ha revivido» y que hace el mayor festín solo por poder abrazar a su hijo de nuevo (Lucas 15, 24).

Como la Madre que abre las puertas de su hogar a su hija y ya en casa, con emoción le lleva el desayuno, o la que abraza a su hija en los momentos difíciles.

Así veo a Dios, ¡feliz!, porque sus hijos, tan amados, han vuelto a hablar con Él en la oración, han ido a visitarlo a su casa (la Iglesia) o han vuelto a escuchar su Palabra.

Este video es una maravilla, tanto para reafirmarnos que tenemos un hogar terrenal que con calidez nos recibe en los tiempos difíciles, como para recordarnos que también tenemos un hogar en el cielo, en el que Dios, nuestro Padre, nos espera con los brazos abiertos.

3 recordatorios que necesitas si estás de nuevo en casa

Si te encuentras en alguno de estos procesos, regresando a casa de tus padres o volviendo a retomar tu relación con Dios (o ambos), quiero recordarte tres cosas:

— Todo proceso lleva su tiempo, no te desesperes. La adaptación también incluye el aceptar que ambas partes han perseguido caminos distintos y han experimentado situaciones que los han transformado.

— Lo verdaderamente bueno, cuesta, y hay que trabajarlo. De la noche a la mañana no se construyen profundas relaciones (tampoco se «reconstruyen»).

Recuerda que todo tipo de relación implica un compromiso diario para construirla, mantenerla y mejorarla.

— Habla con Dios. Pídele que refuerce tu fe y te haga acercarte a Él, como solo Él sabe hacerlo. Cuéntale también sobre tus padres y pídele que te ayude a ser un mejor hijo.

Que sepas apreciar tanto sus virtudes como sus defectos, con el mismo amor con que ellos lo hacen. Si es posible, oren juntos, en familia.

¿Has tenido que vivir alguna de estas experiencias? Sí es así, te invitamos a dejarles un consejo extra a quienes la están experimentando ahora mismo.

¡Estoy segura que les será de mucho provecho!

Volver a casa de los padres: consejos para afrontarlo